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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del V Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial Hispano-Mexicano

México D. F., 04.12.2006

Q

uiero, ante todo, agradecer muy sinceramente al Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Doctor Felipe Calderón, el gran honor que supone para mí y para todos los asistentes el poder contar con su presencia en este Acto inaugural, que subraya y sirve de eficaz estímulo al desarrollo de las estrechas relaciones de afecto y amistad que unen a México y España.

Señoras y señores,

Me llena de especial satisfacción compartir con todos ustedes la inauguración de este Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial Hispano-Mexicano y, con este motivo, poder dirigirles unas palabras.

Permítanme que, antes de nada, agradezca la generosa hospitalidad y la acogida tan amable y afectuosa con la que como siempre nos han recibido nuestros queridos amigos mexicanos, con ocasión de esta nueva visita. Pues México es un gran país, con el que nos unen intensos y profundos lazos, marcados por un gran respeto y amistad, y una creciente demostración de trabajo en común y de empatía en muchos aspectos que nos afectan tanto en esta nueva era bajo los designios de la globalización.

Unos lazos sustentados en la historia, la lengua y los vínculos humanos, reforzados por los valores y principios democráticos que compartimos, así como por la creciente cooperación y estrecha coordinación que liga a nuestras dos grandes Naciones en múltiples áreas, entre las que destacan hoy con fuerza nuestras relaciones económicas y empresariales.

La presencia de una representación, tan numerosa y de tanta calidad, de empresarios de ambos países en este Foro es una muestra inequívoca, no sólo del extraordinario desarrollo que, desde hace ya algunas décadas, registran las relaciones empresariales entre México y España, sino también de la firme voluntad de continuar buscando y ampliando nuevos espacios para el desarrollo de proyectos en beneficio mutuo.

En los últimos años, hemos recorrido juntos un camino fecundo que ha hecho más fuertes y sólidas que nunca esas relaciones, gracias al tupido entramado institucional que hemos ido tejiendo entre ambos Estados y al esfuerzo cotidiano que las empresas han sabido aportar para contribuir a enriquecer nuestro vínculo con el variado y valioso contenido de sus iniciativas, estrategias y capacidades.

El indudable peso de México en el plano internacional, la importante dimensión de su economía y de sus empresas, hacen de esta gran nación un socio económico y comercial de importancia decisiva para España. Un país que cuenta con múltiples empresas de carácter multinacional y con empresarios de sólida formación, adquirida en escuelas de negocios y tecnológicas de gran prestigio dentro y fuera del país. Además de su cercanía e influencia en uno de los mercados más exigentes del Mundo, los EEUU; y su vocación de liderazgo en toda el área centroamericana.

Con objeto de poder consolidar nuestros intercambios comerciales, flujos turísticos e inversiones mutuas disponemos de importantes iniciativas. Me refiero, en primer lugar, a este Foro del Instituto Español de Comercio Exterior, del que celebramos su quinta edición, así como a la puesta en marcha de un Plan Integral de Desarrollo del mercado mexicano por parte de la Secretaría de Estado de Turismo y Comercio de España.

También disponemos del programa de identificación, difusión y apoyo a nuevas iniciativas de inversión y cooperación empresarial en el exterior, realizado en colaboración con el Banco Mexicano de Comercio Exterior y el Programa Al Invest de la Unión Europea, que representan, tan sólo, una muestra de la extraordinaria colaboración, que está permitiendo acercar cada vez más a nuestros empresarios de ambos lados del Atlántico.

De enorme trascendencia ha sido también la firma del Acuerdo de Asociación Económica, Coordinación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea. Un Acuerdo de gran calado, tanto en el plano político, por tratarse del primer acuerdo de estas características que la Unión firmaba con un país iberoamericano, como en el plano económico, por los claros beneficios comerciales que está comportando.

Todo ello no hace sino reforzar unas relaciones económicas bilaterales cuyo desarrollo ha contado con el estímulo del clima propicio que, desde hace años, favorecieron múltiples inversiones mexicanas en España, así como con la intensa y dilatada labor de tantos empresarios hispano-mexicanos, a quienes deseo expresar mi reconocimiento.

En los últimos años el comercio bilateral entre México y España ha experimentado un importante salto cualitativo, fundamentado en un sólido capital humano, en una formación altamente profesionalizada y en la permanente mejora de la calidad de los bienes y servicios que conforman nuestras ofertas respectivas.

México es, así, nuestro principal mercado en Iberoamérica, mientras que España representa, a su vez, el primer mercado para México en la Unión Europea. Sirva como dato, para ilustrar esta afirmación, que las exportaciones mexicanas a España han crecido un 67% entre 2002 y 2005, y que las españolas a México lo han hecho en un 13%.

También en el plano inversor se han registrado avances extraordinarios, que han consolidado España como el segundo mayor inversor extranjero en México y el primero de la Unión Europea. Las empresas españolas se han establecido en México y han adquirido relevancia en sectores diversos, como las finanzas, la energía, el trasporte, las comunicaciones, los servicios o el turismo.

Me consta, además, el interés, de nuestras compañías por mantener una cultura de empresa basada en la voluntad de contribuir al desarrollo económico y social de este gran país a largo plazo.

Estoy seguro, por ello, de que todas las empresas españolas presentes en México, junto a las que confiamos que se puedan ir incorporando en el futuro, continuarán contribuyendo a impulsar y dinamizar los sectores empresariales mexicanos, en los que desarrollan su actividad de forma sostenible, duradera y responsable.

Señor Presidente,

Nuestras dos Naciones comparten el legítimo objetivo de lograr una mayor diversificación geográfica de sus patrones exportadores.

En ese propósito, la decidida apuesta de la Administración pública española por fomentar el peso de productos de tecnología alta y media-alta en el total de las exportaciones, encuentra en México un socio propicio, dado el carácter complementario de nuestras economías.

La sociedad mexicana sabe de la modernidad y del dinamismo de nuestra economía, de la alta calidad de sus productos y del compromiso de sus empresas por ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades que cada situación demanda.

Todo ello es fruto, a su vez, de los esfuerzos que llevamos realizando desde hace años por fortalecer la innovación tecnológica y la inversión en I + D, esfuerzos que resultan determinantes para poder competir con éxito en el escenario actual de movilidad de los capitales y de fragmentación de los procesos de producción. El consumidor mexicano tiene, así, una adecuada percepción del valor que incorpora el mensaje ?Hecho en España?.

Este Foro ofrece una inmejorable oportunidad para confirmar una realidad de creciente entendimiento y confianza mutua, lo que facilita enormemente el objetivo común de establecer una relación económica estable y positiva para ambas partes.

Cerca de sesenta empresas españolas, así como sus potenciales socios mexicanos, van a tener la oportunidad de establecer contactos y de explicar sus respectivas capacidades de actuación, todo ello compartiendo la aspiración a desarrollar negocios en un ámbito de mutuo beneficio, respeto e igualdad.

El papel de la cooperación empresarial entre nuestras dos Naciones resulta crucial. Mas allá de las voluntades de los responsables políticos, se precisa de la participación de todos ustedes, empresarios de ambos países, para poder dotar a las relaciones hispano-mexicanas de la dimensión integral y estratégica a la que juntos aspiramos.

Por todo ello, espero que puedan emprender nuevos proyectos conjuntos que, al favorecer el desarrollo económico y social de nuestras sociedades, impriman el mayor vigor posible a las relaciones económicas entre México y España.

Señoras y Señores,

Reitero mi más sincero y caluroso agradecimiento al Presidente Calderón por su generosa y amable presencia, al tiempo que aprovecho esta oportunidad para expresarle mi más efusiva felicitación y deseos de éxito, al inicio de su mandato presidencial. Una gratitud que dirijo, asimismo, a las autoridades mexicanas y españolas que nos acompañan, por su apoyo a la organización y desarrollo de esta reunión y a todos ustedes por su participación en este Foro, de especial interés para México y España, al que deseo el mejor de los resultados.

Muchas gracias.

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