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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración de la sede del Instituto Cervantes de Lyon

Francia(Lyon), 12.11.2003

N

os encontramos hoy, en esta inauguración, colocando un nuevo jalón en el ambicioso e ilusionante camino de difusión de nuestra lengua y nuestra cultura. Ya son muchos, y algunos de los que estamos aquí tenemos atesorado el recuerdo de haber sido testigos en varias ocasiones de eventos como el de hoy. Me alegro de que mi interés por apoyar muy de cerca a nuestro querido Instituto Cervantes me traiga ahora a Lyon, la antigua capital de la Galia romana, que ha sido desde hace siglos cruce de caminos y lugar de encuentro de las diferentes identidades europeas, y ha sabido afrontar la modernidad a través del diálogo y del intercambio, que son también objetivos principales de nuestro Instituto.

España ya ha estado presente en este espacio cultural situado en torno a dos ríos, por cuyas aguas ha fluido la civilización europea. Aquí se publicaron muchas obras de nuestra literatura del Siglo de Oro, por aquí pasó el médico, teólogo y humanista Miguel Servet, y recientemente el arquitecto Santiago Calatrava ha dado muestra de su creatividad y su talento en la estación del tren de alta velocidad del aeropuerto.

Hoy el Instituto Cervantes contribuye con mucho gusto a enriquecer el patrimonio de la ciudad al recuperar esta mansión de principios del pasado siglo. Pero la aportación más importante que quiere ofrecer a Lyon es la de establecer un vínculo permanente con la lengua y la cultura de 400 millones de personas que viven en una veintena de países.

La lengua española ha experimentado un extraordinario auge en los últimos años en todo el mundo, pero es justo reconocer que ha sido en Francia donde este interés comenzó antes que en ningún otro lugar, y continúa más vivo que nunca. Son ya muchas las generaciones de franceses que han podido aprenderlo, tanto en la enseñanza media como en las universidades, y esto debemos agradecérselo en buena medida a la ingente labor de los hispanistas, que siempre han estado a la cabeza de la investigación y los estudios hispánicos.

El gran maestro Marcel Bataillon?y es sólo un ejemplo entre muchos- dedicó quince años a escribir su monumental obra Erasmo y España, un inmenso esfuerzo que sirvió para reconstruir un momento eminente, y hasta entonces olvidado, de la España del siglo XVI. En su persona rendimos homenaje a cuantos dedican su vida a comprender y estudiar otras sociedades y establecen los fundamentos de un diálogo que fecunda y hace crecer la cultura que nos une y nos enriquece.

Los españoles estamos obligados a manifestar nuestra gratitud ante tanta generosidad, y lo hacemos gustosamente. A cambio, el alto grado de conocimiento del español que existe en Francia ofrece oportunidades extraordinarias a sus ciudadanos, porque se trata de una de las grandes lenguas de comunicación internacional, y porque resulta imprescindible para estrechar las relaciones económicas y culturales entre una ciudad dinámica y emprendedora como Lyon y la comunidad en continuo crecimiento que se extiende a los dos lados del Atlántico.

Como buenos vecinos, España y Francia llevan siglos de estrecha convivencia y de influencias mutuas, hasta el punto de que la historia de la cultura española sería difícil de explicar en ocasiones sin tener en cuenta el influjo de la francesa, y viceversa. El Instituto Cervantes viene a Lyon con el propósito de mantener e impulsar esta tradición secular, de la que nos sentimos justamente orgullosos.

Testigo y protagonista de la misma es el pintor José Hernández, que hoy nos acompaña, y con cuya exposición se inaugura la actividad cultural del Instituto. Su poderosa imaginación, y la extraordinaria perfección técnica de sus dibujos, constituyen una buena prueba del vigor de una cultura a la que pertenecen muchos de los creadores más fascinantes del mundo de hoy.

Uno de los grandes ilustrados españoles del siglo XVIII, Melchor Gaspar de Jovellanos, afirmaba que la historia enseña que?los hombres se cultivaron al paso que se conocieron y reunieron?. Estoy seguro de que este nuevo Instituto Cervantes de Lyon será el lugar ideal para hacer realidad estos propósitos.

Muchas gracias.

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