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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del Encuentro Empresarial España-Centroamérica

El Salvador(San Salvador), 09.05.2006

D

eseo que mis primeras palabras sirvan para expresar a Su Excelencia el Presidente Elías Antonio Saca mi gratitud y lo honrado que me siento por inaugurar conjuntamente este Encuentro Empresarial entre España y Centroamérica. Con este motivo, me resulta enormemente grato transmitir mi saludo lleno de afecto y reconocimiento a las altas autoridades que nos acompañan y a todos los empresarios españoles y centroamericanos que se congregan hoy en San Salvador para participar en este Foro.

Con cada ocasión en la que he tenido la suerte de visitar esta región Centroamericana, ha ido creciendo en mí el aprecio y la admiración que siento por sus Naciones y sus pueblos, los cuales siempre me han recibido con gran hospitalidad y cariño.

Señor Presidente, bien conocéis mi gran afecto por El Salvador y por toda Centroamérica, a donde regreso con especial ilusión por segunda vez en este año, después de mi Visita del pasado mes de enero.

Este sentimiento de sincera y leal amistad es plenamente compartido por el Gobierno y el pueblo español. Por ello, quiero reiterar el firme compromiso de España con el presente y el futuro de esta Región, y nuestra disposición y voluntad de seguir profundizando en las relaciones que nos unen ya de una manera muy estrecha.

Somos miembros de una misma Comunidad Iberoamericana de Naciones, que hunde sus raíces en el pasado común de nuestros pueblos, en la lengua y en los valores democráticos que compartimos, y que hoy tiene ante sí un futuro esperanzado; un futuro basado sobre acciones concretas en el terreno político, económico, cultural y de cooperación.

Las relaciones económicas entre nuestros respectivos países han crecido notablemente en los últimos años. España es el primer socio comercial y el primer inversor de la Unión Europea en la Región Centroamericana. Nuestros intercambios comerciales ascendieron a 1.324 millones de dólares en 2005: 599 millones de importaciones y 725 millones de exportaciones. Asimismo, las inversiones españolas acumuladas en la Región suman 1.600 millones de dólares como recordaba el Secretario de Estado. Estas cifras reflejan un gran crecimiento de la aportación económica española al desarrollo de Centroamérica, a la que reconocemos como una región moderna, pujante y abierta al mundo.

Pero no debemos darnos por satisfechos con la simple constatación del incremento constante de nuestras inversiones e intercambios comerciales. A la vista del gran potencial que encierran nuestras relaciones, abogamos por una intensificación y un mayor estrechamiento de las mismas, de modo coherente con nuestra condición de socios y aliados privilegiados.

En este sentido, apreciamos la estabilidad y la consolidación de un entramado institucional sólido en los países centroamericanos. España conoce por experiencia propia, ya casi de 30 años, los beneficios derivados de la democracia, así como la importancia de la fortaleza institucional para el desarrollo económico de nuestras sociedades.

Igualmente, apoyamos y seguimos con gran interés el proceso de integración centroamericano, dotado de una fuerte visión regional, como bien lo pone de manifiesto este Encuentro. Un proceso con el que España se siente plenamente comprometida desde el primer momento.

También España ha experimentado los efectos positivos de su activa participación en el proceso de integración regional en Europa. Somos plenamente conscientes de que los desafíos que plantea la globalización sólo pueden abordarse desde la colaboración y la integración entre las naciones. La integración regional supone objetivos comunes y convergentes; también comporta esfuerzos complementarios, que no desdibujan la necesaria y sana competencia que debe existir entre los socios. De igual manera, incentiva la solidaridad para crecer juntos en un mismo espacio económico, y alienta aquella competencia entre sus miembros para acceder a mercados más amplios, donde cada Estado buscará consolidar y aumentar su potencial exportador.

Esta visión, a la par realista y esperanzadora sobre Centroamérica, ha sido asumida por numerosas empresas españolas que se han instalado en esta Región. En ella han comerciado e invertido con vocación de permanencia en proyectos productivos, contribuyendo en suma al desarrollo y progreso de los países y pueblos de la Región.

Dichas empresas ?muchos de cuyos representantes nos acompañan hoy aquí- son el espejo de una España dinámica e innovadora, cuya estructura económica ha experimentado una extraordinaria transformación en los últimos años.

España es hoy la octava economía del mundo y se ha convertido en uno de los mayores inversores mundiales, con 54.246 millones de dólares invertidos en el exterior en el año 2004. En 2005, la renta per cápita española ascendió a casi 26.000 dólares, y nuestra economía creció un 3,4 %, situándose así en cabeza del crecimiento de la zona euro.

Este gran avance económico tiene su origen en el marco de la estabilidad política, económica y social que la Constitución española ha aportado en las últimas tres décadas y en el esfuerzo de toda la sociedad española y de sus instituciones. En ese avance, nuestras empresas han jugado un papel fundamental, mostrando un gran sentido de la responsabilidad y un notable dinamismo, así como una singular capacidad industrial y tecnológica.

Por ello, no quiero dejar de dirigir unas palabras a los empresarios que participan en este Encuentro y que son los verdaderos protagonistas de nuestras relaciones comerciales y de inversión. Les animo a seguir explorando nuevas iniciativas de colaboración ya que, por nuestras características y gran empatía, juntos podemos contribuir a reforzar las fluidas relaciones que unen a España y Centroamérica, a las que siempre ha sido particularmente sensible la Corona española.

Me consta la decidida apuesta de los Gobiernos centroamericanos por brindar a los empresarios españoles una acogida favorable y un clima de estabilidad y confianza que redunde en beneficio mutuo. La estabilidad institucional y la seguridad jurídica son factores esenciales para el desarrollo de la cooperación económica y empresarial, y propician que nuevos inversores y empresas españolas se comprometan con las grandes oportunidades que ofrece Centroamérica.

Agradezco muy sinceramente la presencia y las aportaciones de todos los participantes en este Encuentro que hoy inauguramos, y les deseo el más fructífero desarrollo de sus trabajos, en la seguridad de que con ellos contribuirán de forma eficaz a reforzar las relaciones entre nuestros países y abrirán nuevas puertas de colaboración futura en beneficio del desarrollo y bienestar de nuestros pueblos.

Señor Presidente, permitidme que, en nombre de todos los españoles que aquí nos congregamos con nuestros queridos amigos y socios centroamericanos, Os agradezca de manera especial Vuestra activa participación en este Foro. Con Vuestra presencia dais sin duda un firme respaldo a nuestro propósito compartido de seguir construyendo unas relaciones más intensas entre España y Centroamérica. Un proyecto con el que me siento profundamente comprometido, y para el que pueden contar con toda mi entrega e ilusión como Heredero de la Corona de España.

Muchas gracias.

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