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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Sesión Conjunta del I encuentro Empresarial Iberoamericano y del I Encuentro Cívico Iberoamericano

Salamanca, 14.10.2005

A

gradezco muy sinceramente la invitación recibida para presidir esta Sesión Conjunta que reúne a los participantes en los dos Encuentros Iberoamericanos, el Cívico y el Empresarial, que se han celebrado como antesala de la XVª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que hoy comienza. Lo considero un gran honor y, sobre todo, me llena de satisfacción personal, pues me permite entrar en contacto con todos Ustedes, acercarme un poco más a los proyectos, problemas y esperanzas que encierra la realidad social y económica de la Iberoamérica de nuestros días. Y me permite también ser testigo, al fin y al cabo, de cómo esa realidad Iberoamericana y la voluntad de trabajar juntos, en beneficio de un futuro en el que tantas cosas nos atañen de una misma manera y tanto más podemos lograr si las afrontamos de manera conjunta, permean en la sociedad y la vinculan más profundamente logrando consolidar el trabajo que los gobiernos y los organismos multilaterales ya vienen desarrollando.

Pero antes de proseguir, no quiero dejar de expresar en este foro mi profundo sentimiento de pesar y de solidaridad hacia El Salvador, Guatemala y México, que acaban de padecer unos desastres naturales tan devastadores, con la trágica pérdida de muchos cientos de vidas humanas. España entera comparte su dolor y está volcando el mejor de sus esfuerzos en apoyo de los afectados y de la reconstrucción de las regiones que han sido dañadas de forma tan grave.

Señoras y Señores

Estos dos encuentros tan importantes que hoy clausuramos cuentan con la presencia valiosa de un buen número de personalidades ilustres y la participación de un nutrido grupo de expertos. A todos ellos les estamos enormemente agradecidos. Sus conocimientos y su voluntad de cooperación son, sin duda, la mejor garantía para el éxito de unos Encuentros que han sido concebidos como una contribución necesaria al desarrollo del ámbito de entendimiento y concertación que encierra la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Como españoles, cuya identidad no puede desligarse de nuestra profunda dimensión iberoamericana, nos sentimos especialmente satisfechos por haber logrado albergar la celebración de ambos Encuentros. Una satisfacción que siento muy cercana por mis frecuentes viajes desde hace años a los distintos países Iberoamericanos en mi condición de Heredero de la Corona. Esa experiencia tan enriquecedora para mí, ha redoblado mi afecto y mi vocación hacia esa realidad, bella, diversa y compleja que representa nuestra Comunidad. Pero también ha reforzado mi interés por conocerla y comprenderla cada día mejor, y así poder hacer efectiva mi voluntad de servir a la profundización de las relaciones de España con las Naciones que la integramos.

Hoy, precisamente, comienza en esta espléndida ciudad de Salamanca la Decimoquinta Cumbre Iberoamericana cuya primera edición se celebró hace catorce años en la ciudad mexicana de Guadalajara. Difícilmente podría haberse encontrado un lugar más adecuado y un momento más oportuno para impulsar la aproximación al sistema de Cumbres de los sectores sociales y empresariales de Iberoamérica que Ustedes representan.

Desde sus comienzos, las Cumbres Iberoamericanas tratan de desarrollar, en beneficio de nuestras Naciones, el potencial que encierra la creciente concertación y cooperación entre países, no sólo unidos por sólidos lazos históricos, culturales y humanos, sino capaces de conformar un espacio propio con proyectos concretos y una clara proyección internacional.

En el transcurso de los años, hemos sido testigos de la proliferación de actividades institucionales, profesionales y empresariales que, en una multiplicidad de Conferencias, Organizaciones, Foros o Congresos -bajo la común denominación iberoamericana-, han ido tejiendo un tupido entramado de proyectos e intereses compartidos, un enlace permanente en multitud de sectores importantes, desde la Salud, la Cultura o la Educación, hasta la Ciencia y Tecnología, la Seguridad Social, el Medio Ambiente o el Turismo. Este proceso habla por sí sólo del dinamismo y de la vitalidad de nuestra Comunidad, así como de su carácter abierto.

Un proceso que se explica por cuanto las oportunidades y retos de un mundo en permanente transformación, como el que nos ha tocado vivir, aconsejan acometer una reflexión conjunta acerca de cómo queremos gestionar y hacer valer nuestro valioso bagaje común iberoamericano en la escena internacional.

Los dos Encuentros que hoy finalizan constituyen un buen ejemplo de cómo contribuir a ese objetivo en ámbitos tan decisivos como el cívico y el empresarial. Nos permiten aproximarnos a nuestras sociedades, conocer juntos de una manera más precisa sus necesidades y expectativas.

Éste, entiendo, es el sentido de los Encuentros que les han congregado en Salamanca. Unos Encuentros que nacen con voluntad de continuidad y con la intención de que el resultado de sus debates y de sus sensibilidades llegue también a los máximos mandatarios iberoamericanos que hoy comienzan sus reuniones en esta Cumbre de Salamanca.

En el espacio iberoamericano hemos redoblado nuestra cooperación con la esperanza de poder contribuir a construir nuestras sociedades del futuro, unas sociedades más justas y solidarias, pujantes y modernas, respetuosas y comprometidas con la democracia y los derechos humanos; unas sociedades formadas por ciudadanos activos y participativos en el desarrollo político, social, económico, cultural y medioambiental de nuestras Naciones.

Debemos volcar nuestros mejores esfuerzos para crear las condiciones sociales que hagan posible un desarrollo humano seguro, justo y equitativo, sobre el que se asienten las bases de una vida digna.

Se ha subrayado con razón en el Encuentro Cívico que la educación es el medio principal para impulsar el crecimiento económico y el bienestar social, así como la construcción de sociedades prósperas y democráticas. La inversión en formación es, sin duda, prioritaria y la más rentable a largo plazo. Una buena educación, universal y de calidad, de conocimientos y valores es, al mismo tiempo, la mejor garantía de una igualdad de oportunidades capaz de superar la lacra de la pobreza.

En otro orden de cosas, como se ha podido comprobar en el Encuentro Empresarial, la empresa es la base de toda estrategia de cooperación económica en el ámbito iberoamericano. Una mayor integración, mediante empresas transfronterizas de bienes y servicios, permite al tejido empresarial competir con mayor garantía en una economía cada vez más globalizada. Podemos constatar con satisfacción que es creciente el número de empresas iberoamericanas que se están uniendo para formar una extensa red de intercambios comerciales, financieros y tecnológicos, favoreciendo la creación de empresas con intereses mixtos a ambos lados del Atlántico.

Es ésta una tendencia que conviene potenciar, pues permite desarrollar economías más dinámicas y capaces de ampliar y diversificar sus intercambios comerciales con otras regiones del mundo.

Señoras y Señores,

El estímulo que nos proporciona la celebración de estos Encuentros, nos hace conscientes de la necesidad de explorar nuevas vías de colaboración y cooperación como las aquí apuntadas en beneficio de los pueblos y Estados que conforman la Comunidad iberoamericana.

Celebro que hayan podido tener una discusión provechosa y fructífera para seguir progresando en el debate y en la acción conjunta. Como representantes de organizaciones sociales y sindicales, así como de importantes empresas, les animo a seguir trabajando con ilusión, empeño y tenacidad en el desarrollo de nuestros vínculos.

También les aliento a profundizar en el diálogo ciudadano y la concertación social, con el fin de garantizar el desarrollo de nuestras sociedades y el progreso de todos.

Eso es lo que nos une y nos convoca. Con ese espíritu y con el deseo de que estas reuniones signifiquen un paso más en el apasionante proceso de construcción ?de un modo gradual y progresivo- del espacio iberoamericano, declaro clausurados el Primer Encuentro Cívico Iberoamericano y el Primer Encuentro Empresarial Iberoamericano.

Muchas gracias a todos por su trabajo y esfuerzo, ¡Enhorabuena!

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