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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Conmemoración del V Centenario de la Universidad de Sevilla

Universidad de Sevilla, 08.02.2005

L

a Princesa y yo nos sentimos muy complacidos por poder encontrarnos hoy en esta querida y gran ciudad de Sevilla para acompañaros en tan grata efemérides, como es el V Centenario de la prestigiosa Universidad Hispalense. Compartimos de todo corazón la natural alegría con que celebráis este importante y significativo Aniversario.

Quiero, antes que nada, rendir un tributo de reconocimiento al esfuerzo y empeño de tantos hombres y mujeres que han hecho posible la dilatada e ininterrumpida tradición cultural, tan rica y fructífera para Sevilla y para toda Andalucía, atesorada a lo largo de cinco siglos en torno al recinto de esta Universidad.

Uno de los frutos de la larga historia que hoy rememoramos es la extraordinaria riqueza de la Biblioteca Universitaria, en cuyos fondos destacan 917 manuscritos, casi 330 incunables, como ha recordado el profesor Carrillo, más de 8.000 volúmenes del siglo XVI y más de 15.000 de los siglos XVII y XVIII. En este tesoro destaca, sin la menor duda, el Nuevo Testamento de la Biblia de las 42 líneas, salida de las prensas de Guttenberg.

Sin remontarnos a tiempos tan remotos, ésta es la Universidad matriz de otras Universidades andaluzas: la de Córdoba, creada en 1972; la de Cádiz, en 1982 y la de Huelva, en 1993.

Esta es también una Universidad que cuenta entre sus miembros con varios Premios Nacionales de Investigación, de cuyas aulas salieron personas claves en el proceso de transición política de España a la democracia, como hemos escuchado, y que en la concesión de sus doctorados Honoris Causa ha tenido la sensibilidad de ponderar y distinguir a destacadas personalidades del mundo de la política, de la literatura o de la empresa.

Me complace recordar estos datos en tan solemne ocasión, porque me parece que éste es un momento adecuado para el homenaje y la admiración que debemos al enorme esfuerzo intelectual aquí desempeñado a lo largo y ancho de tan duradera como prolífica existencia.

Es éste, un rico patrimonio del que todos hemos de sentirnos orgullosos y, a la vez, responsables, pues a todos nos toca también transmitirlo a las futuras generaciones.

Nada es más lógico que una institución con Quinientos Años de servicios en su haber, se detenga un momento para reflexionar sobre su experiencia pasada, y poder estar así en disposición de afrontar con fortaleza y seguridad el futuro.

La fundación de la Universidad de Sevilla respondió a un contexto cultural, político y científico muy diferente al actual. A lo largo de su historia, esta Universidad ha sabido adaptarse a las condiciones cambiantes de la sociedad circundante, a la que se debe.

Pero a pesar de la gran obra realizada, la función básica de la vieja idea fundacional de la Universitas se sigue abriendo aún a nuevos cauces y buscando nuevas fronteras.

Hoy se plantea como una exigencia la necesidad de construir una Universidad creadora, profundamente comprometida con sus ideales genuinos, pero convenientemente articulada para la ciencia y la transmisión de los conocimientos de nuestros días.

Con motivo de la apertura de este Curso Académico Universitario, el Rey afirmaba hace unos meses en esta misma Universidad, que "el prestigio de las instituciones no sólo reposa en su brillante pasado, sino en la firme voluntad de afianzarlo día a día". Ese brillo nos debe iluminar para seguir manteniendo vivas las fuentes que proporcionan el prestigio en la actualidad.

Animo a la Comunidad Universitaria de Sevilla a afrontar los nuevos retos que plantean las realidades sociales, culturales y científicas del siglo XXI con decisión, optimismo y sentido de la anticipación. Pocas instituciones pueden influir de manera más profunda en el futuro de un pueblo que su Universidad. Porque nadie puede calibrar las incógnitas del porvenir como la singular conjunción de conocimientos, voluntades y esfuerzos que se dan cita en el ámbito universitario.

Al terminar estas palabras, quiero expresar al Claustro de Profesores y a los alumnos nuestros mejores deseos para el porvenir de esta Universidad. A ellos, dedico nuestra más cálida y emocionada felicitación por los Cinco Siglos de servicios ininterrumpidos y fecundos prestados por la Universidad Hispalense a Sevilla, a Andalucía y a España.

Muchas gracias.

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