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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el X aniversario de la "Cátedra Príncipe de Asturias de Estudios Españoles" de la Universidad de Georgetown

Madrid, 26.10.2010

G

racias por sus palabras a todos los que nos han hablado, muy generosas e interesantes sin duda.

Creo que no hace falta subrayar que, junto a la Princesa, me alegra de una manera muy especial presidir esta celebración -organizada por ENDESA en su espléndida sede- de los diez primeros años de la Cátedra Príncipe de Asturias de Estudios Españoles en la Universidad de Georgetown (The Prince of Asturias Chair of Spanish Studies). Las Medallas conmemorativas que acabamos de entregar, son un magnífico símbolo y recuerdo de esta pequeña gran historia que nos convoca hoy.

Una década de grandes esfuerzos e ilusiones, pero sobre todo de proyectos y de logros dirigidos a fortalecer las relaciones académicas entre España y los Estados Unidos de América. Desde su inauguración en la primavera del año 2000 hasta nuestros días, esta Cátedra ha cubierto un intenso programa de cursos, investigaciones y seminarios de alta calidad que han acercado España a muchos universitarios norteamericanos y de otros países.

La Princesa se une a mí para felicitar de todo corazón a cuantas personas e instituciones, públicas y privadas, han hecho posible el nacimiento, desarrollo y prestigio creciente de esta Cátedra en sus diez primeros años de vida. Un tiempo en el que he tenido la suerte y el privilegio de seguir de cerca en todas?o casi todas- mis visitas a Washington desde entonces. A todos ellos les expresamos nuestro reconocimiento y mayor gratitud.

Empezando por la Universidad de Georgetown, gracias al Padre Leo O´Donovan, quién fuera su Rector/Presidente cuando fui allí a estudiar en el Edmund Walsh School of Foreign Service y, también, cuando empezamos a valorar y trabajar la idea de crear esta Cátedra. Su apoyo e inspiración fueron decisivos para ello. Su amistad desde entonces es un continuo regalo y una bendición. Thank you Father for the gift of your presence and friendship.

Claro que para la puesta en marcha allí contó con la tarea eficaz y fundamental de personas como el Profesor Eusebio Mujal-León del Departamento de Gobierno, también aquí presentes, así como de Sam Barnes y otros del Centro de Estudios Alemanes y Europeos. Y del Profesor Carlos Alba, que nos acompaña y fue profesor mío en la Universidad Autónoma de Madrid. Gracias y, por favor, transmitan nuestro saludo y caluroso recuerdo al actual Rector, DeGioia, que desde el primer momento de su mandato también ha compartido la sensibilidad y afecto del Padre O?Donovan hacia la Cátedra y sus objetivos.

Gracias a nuestro Ministerio de Educación que ha velado desde el principio por el buen funcionamiento del proyecto, respaldando la asunción de la Cátedra sucesivamente por destacados profesores españoles, así como el programa de becas de post-grado y también apoyando la Cátedra desde la Embajada de Washington con la ayuda de los Embajadores. Mi agradecimiento se extiende asimismo a ENDESA y a su Fundación; que ha sabido demostrar -con su apoyo generoso y activo a la Cátedra- su apuesta clara y firme compromiso con la promoción de la imagen y cultura de España en los Estados Unidos.

Mención especial dentro de este capítulo de reconocimiento y gratitud merecen los distinguidos Profesores Titulares que han dado vida a nuestra Cátedra. Diez Profesores empezando por Jesús de Miguel, Francisco José Llera, Joan Subirats, Leonardo Prados, Miguel Jerez, Xavier Coller, Albert Cerveras, Roberto García, Josep M. Colomer y el Profesor Portillo que no ha podido venir, de muchas de nuestras principales Universidades, desde Andalucía y Cataluña hasta Madrid y el País Vasco, que han abarcado con sus enseñanzas desde la Ciencia Política, la Historia y la Economía, hasta las Humanidades, con una atención específica a las relaciones transatlánticas.

Con esta Cátedra pionera, los mundos académicos de los Estados Unidos y España han entrelazado intereses y desarrollado proyectos, sobre la base de tantos valores y principios comunes, como raíces compartidas. La Cátedra ha creado así nuevos vínculos, y me alegra pensar que así ha hecho crecer la simpatía y el conocimiento mutuos. Y de este entorno han nacido ideas primero, aspiraciones luego, y -más tarde- actividades conjuntas, en las que participan, en beneficio de ambas Naciones, personalidades de nuestros respectivos países. Una vez más, muchas gracias a todos.

Señoras y Señores,

En este aniversario permítanme unas reflexiones sobre mi experiencia en la Universidad de Georgetown, y sobre el origen y sentido de nuestra Cátedra.

Creo compartir con otros muchos ex alumnos de la Universidad de Georgetown aquí presentes el recuerdo imborrable de sus enseñanzas, que tuve la suerte de aprovechar y hoy quiero de nuevo agradecer. Allí, En el Edmund Walsh School of Foreign Service, encontré grandes Profesores que, con su altura intelectual, plantean desafíos al pensamiento e incentivan una investigación y un trabajo esforzado y renovador. Encontré igualmente una atmósfera abierta y de gran calidad humana, donde hice tantos amigos de países y culturas diferentes con los que todavía mantengo contacto.

Mi estancia en Georgetown para el Master, tras estudiar primero la licenciatura en la Autónoma de Madrid y hablando con mucha gente, compartiendo inquietudes, me llevó a la convicción de la necesidad de promover la colaboración de las instituciones académicas de nuestros dos países, cuyas enseñanzas deben complementarse de forma práctica en beneficio de los respectivos alumnos, pero también en nuestro caso para promover el conocimiento de España en los Estados Unidos. Aquella Universidad, junto a tantos otros centros estadounidenses de enseñanza superior, debía poder articular enseñanzas acerca de un país como España, tan presente en la historia norteamericana, dentro de esa búsqueda permanente de la más alta formación y del saber que persigue toda Universidad.

Durante aquellos años comprendí todavía mejor que convenía dar a conocer más ampliamente la sencilla yágil conexión académica entre nuestros dos países. Sus infinitos matices se ligan, además, a la simpatía que despierta en Estados Unidos el papel de España en su Independencia y en la formación de su personalidad como gran Nación. Un tema que recientemente ha empezado conocerse más y valorar mejor en ambas sociedades.

Además, parecía necesario lograr que los ambientes universitarios estadounidenses conocieran a fondo el enormeéxito de concordia, convivencia y consenso, plasmado en nuestra Constitución, que los españoles conseguimos con la Transición democrática. Se requería divulgar también la ilusionante democratización de España y la gran apertura e internacionalización de nuestra economía.

No se trataba sólo de poner de relieve logros internos de España. Parecía oportuno resaltar la participación intensa de nuestro país en la UE como Estado miembro, en la OTAN como aliado y en las NN UU como defensor de los Derechos Humanos. Interesaba que nuestros amigos estadounidenses conocieran asimismo las nuevas relaciones y presencia tan importante que los españoles hemos establecido en Iberoamérica, que ha empezado a celebrar ya los Bicentenarios de sus Independencias; y con los Estados ribereños del Mediterráneo; o más allá, con el mundoÁrabe y otros muchos países con los que mantenemos relaciones de gran interés y futuro.

Todo ello está potenciado por el atractivo de una cultura de alcance universal en torno a nuestra lengua, convertida en idioma de comunicación internacional, que comparten casi quinientos millones de personas y que crece a gran ritmo en todo el mundo, especialmente en Norteamérica.

De ahí la trascendencia de intensificar los contactos educativos entre los EEUU y España, que avanzan con el conjunto de nuestros lazos bilaterales. De esta forma favorecemos la proyección y el fortalecimiento de nuestra enseñanza superior desde sus dos grandes tareas integradas: impartir saberes e inspirar grandes valores. Ambas inseparables e imprescindibles. Todo ello partiendo de la búsqueda de la excelencia en la enseñanza, que percibimos cada vez más como una faceta insustituible del avance de la sociedad y de la economía del conocimiento. La mejor educación, investigación e innovación, ligadas a las nuevas tecnologías -tanto en las ciencias como en las humanidades- equivalen, sin duda, a calidad del empleo y garantía de prosperidad futura.

En definitiva, esta Cátedra Príncipe de Asturias nació de una realidad y una vocación muy positivas: la inmensa riqueza de la tradición universitaria española y su voluntad de imbricarse en nuevos objetivos y métodos de trabajo, en contacto con la Universidad estadounidense. Todo ello ha permitido fomentar un mejor conocimiento mutuo -académico primero, pero también cultural y social, económico y político-, en un proyecto duradero, respaldado por los sucesivos Gobiernos españoles y por la iniciativa empresarial, y que mira al futuro con ambición.

La Cátedra Príncipe de Asturias de Georgetown -cuyo ejemplo se ha multiplicado- es ya uno de los frutos valiosos nacidos de esa tierra especialmente fértil que son las relaciones hispano-estadounidenses. Relaciones que además fortalecen la paz, la seguridad y la libertad en nuestro mundo.

Reitero mi gratitud a los Profesores Titulares de la Cátedra por el extraordinario trabajo que han realizado compartiendo ilusión y convicción en las ideas que he expresado aquí; y con ellos, a cuantas instituciones y entidades que con vuestra confianza, imaginación y amplitud de miras habéis contribuido a reforzar la amistad entre los EEUU y España, mediante esta iniciativa cuyo X Aniversario celebramos en y con ENDESA. Y gracias finalmente por el esfuerzo añadido de ellos, la Fundación ENDESA y tantos en ese libro que les espera a ala salida. En diez años tendrán el 2º Volumen..... Para entonces me permito convocarles ya.

Muchas gracias.

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