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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración de las nuevas instalaciones del Centro del Instituto Cervantes en Rabat

Rabat, 19.11.2009

H

ace dos años la Princesa y yo tuvimos el honor y la gran alegría de inaugurar, junto con Su Alteza Real el Príncipe Mulay Raschid, la nueva sede del Instituto Cervantes de Marrakech, una de las más antiguas y hermosas ciudades imperiales de este querido país.

Vuestra presencia hoy de nuevo, Alteza, en este acto, es fiel reflejo de los vínculos fraternales de profundo afecto y respeto que ligan a nuestros pueblos y a nuestras Familias, y que Su Majestad el Rey Mohamed VI siempre ha alentado con generosidad, cariño y altura de miras.

Hoy nos disponemos a inaugurar, en presencia de nuestros respectivos Ministros de Asuntos Exteriores y de otras ilustres autoridades y asistentes, las nuevas instalaciones del Centro del Instituto Cervantes de Rabat. Un Centro que se suma a los ya existentes en Casablanca, Fez, Marrakech, Tánger y Tetuán y con el que se amplía la importante presencia en Marruecos de una institución volcada en la promoción, en el mundo de la lengua española y de la cultura en español.

Este acto tiene un significado muy especial porque pone de manifiesto la enorme importancia que el Reino de España atribuye a las relaciones de vecindad, amistad y hermandad con el Reino de Marruecos. Nos alegra por ello volver a esta querida tierra llena de encanto y riqueza cultural, acogidos por la hospitalidad proverbial del noble pueblo marroquí. Gracias, Alteza.

Marruecos y España están ligados por historia, cultura, geografía, por intereses de todaíndole y, también, por oportunidades y desafíos. Somos muy conscientes de ello. Y la Historia está cargada de argumentos que nos animan a construir solidaria e inteligentemente un futuro de amistad y cooperación crecientes. Para lograrlo es esencial continuar avanzando con confianza por el camino que marca el excelente estado de nuestras relaciones bilaterales, por las que podemos hoy felicitarnos.

Nuestra cooperación, por tanto, responde a la voluntad firme de abordar conjuntamente las posibilidades y los retos que plantea ese camino, partiendo de cuanto nos une, de cuanto tenemos en común. Me refiero no sólo a la puesta en marcha de proyectos e iniciativas de todaíndole, sino también a cuestiones muy concretas de gran preocupación, como la lucha contra el terrorismo -contando con una cooperación policial y judicial intensa entre nuestros dos países-, o los esfuerzos comunes frente al drama de quienes migran en busca de nuevas posibilidades de vida y trabajo y caen en redes criminales que abusan de su buena fe.

Además, quiero destacar igualmente, como lo han hecho nuestros Ministros de Asuntos Exteriores la realidad fructífera que define nuestras estrechas relaciones bilaterales, especialmente en lo que respecta a la presencia dinámica de las empresas españolas en Marruecos, y de la colectividad marroquí en España, que contribuyen, con su esfuerzo y trabajo, a la prosperidad económica y el bienestar social de ambas naciones.

Asimismo, otorgamos una especial importancia a nuestra colaboración en el plano multilateral, en particular, a las posibilidades de desarrollo de las relaciones la UE con Marruecos durante el próximo semestre de Presidencia española de la Unión.

Alteza, Señoras y Señores,

En elámbito cultural -y es especialmente pertinente resaltarlo en este acto- fueron alrededor de 400 las actividades organizadas el pasado año por nuestra Embajada y por los centros del Cervantes en Marruecos.

El hecho de que este Centro haya necesitado renovar a fondo sus instalaciones -cuando se cumplen dieciocho años de presencia en Rabat- es buena muestra de que el Cervantes está firmemente asentado en esta ciudad, de cuyo tejido cultural ya forma parte. Al mismo tiempo, la remodelación del Centro, llevada a cabo con gran esmero y acierto, constituye una respuesta muy apropiada y eficaz ante la creciente demanda de la lengua española en estas tierras.

Marruecos es el segundo país con mayor número de centros del Instituto Cervantes. Ello es consecuencia natural, por un lado, de los vínculos innumerables que desde antiguo unen a nuestras Naciones y, por otro, del peso, amplitud y densidad de nuestras relaciones, que definen el presente y se traducen en las diversas dimensiones de nuestra cooperación cultural.

Un buen ejemplo de ello es el convenio firmado en 2007 entre el Ministerio de Cultura español y la Universidad Mohamed V de Rabat, en el que participan la Embajada de España y el Instituto Cervantes. Este convenio ha puesto en marcha un Programa ambicioso de Ayuda al Hispanismo Universitario Marroquí, coordinado por el Instituto de Estudios Hispano-Lusos de la Universidad de Rabat, que ha dado ya excelentes frutos.

También quiero mencionar el proyecto para crear un Museo del Patrimonio Común Hispano-Marroquí, una iniciativa atractiva e innovadora que surgió a raíz de laúltima Visita de Estado de SS.MM. los Reyes de España a Marruecos en 2005. Estoy seguro, que este proyecto podría ser un gran aporte e impulso a la mayor aproximación cultural de nuestros dos países, así como al mejor conocimiento de nuestra historia común.

En este sentido no olvidamos tampoco la labor valiosa y cuidada del Comité Averroes, un grupo compuesto por intelectuales y personalidades volcadas en la relación hispano-marroquí que, como señaló entonces SM el Rey, mi padre, deberá constituirse en vanguardia de acercamiento entre nuestras dos sociedades.

La labor de promoción y enseñanza del español, acompañada por la difusión de las culturas de los pueblos que viven y sienten en español, se desarrolla así en el amplio espacio común y compartido que representa el Mediterráneo. Hablamos de un mar que es, ante todo, un gran espacio social y cultural del que nos sentimos legítimamente orgullosos, pues los pueblos que viven en sus orillas hemos escrito páginas memorables y fecundas de la historia de la Humanidad. Sobre todo, cuando el contacto y el conocimiento mutuo han abierto la puerta al intercambio y florecimiento de ideas, proyectos e ilusiones.

Por eso, nuestra común pertenencia al espacio mediterráneo nos ayuda a identificar y compartir objetivos, y nos anima cada día a fortalecer más nuestra respetuosa colaboración en todos los campos.

A Marruecos y a España nos une asimismo el océano Atlántico, y aquí también la lengua constituye un gran instrumento de comunicación y entendimiento. Porque el continente americano puede recorrerse de norte a sur en español, como lengua materna hablada por cerca de 500 millones de personas en la Comunidad Iberoamericana de Naciones, y en otros espacios y países. Un idioma que es ya también la segunda lengua de comunicación internacional, y la tercera de mayor uso en Internet.

Alteza, Señoras y Señores,

Las sedes del Instituto Cervantes en Marruecos tienen la clara vocación de servir al fortalecimiento de los vínculos hispano-marroquíes. Y sabemos que la sociedad marroquí vive cotidianamente una sabia interacción entre tradición y modernidad. Pueséste es el mismo espíritu con el que trabaja el Instituto Cervantes y que le lleva a ocuparse a un tiempo de pintores del Siglo de Oro y de creadores de arte digital contemporáneo, de escritores del siglo XIX y de cineastas del XXI, o de literatos hispanoamericanos y de jóvenes artistas emergentes. Este fascinante mundo cultural, -que une a pueblos diversos y abraza generosamente a todos-, es el que el Instituto Cervantes invita a conocer.

Y todos los centros del Cervantes que hay en este país lo hacen manteniéndose siempre -y muy conscientemente- abiertos también a la realidad y riqueza cultural de Marruecos. Son por ello espacio para la búsqueda de sinergias entre nuestras culturas, y para el mejor conocimiento de la magnífica creatividad marroquí, de su poesía, su música su literatura y, en general, de todas sus artes.

Por todo lo dicho quiero transmitir nuestra enhorabuena a quienes han hecho posible este nuevo Centro: a sus directivos, docentes, personal de administración y servicios y, muy en particular, a su director D. Federico Arbós, que tanto empeño ha puesto en este proyecto y que hoy -muy a su pesar y al nuestro- no ha podido asistir a este acto. Vaya paraél nuestro saludo con especial afecto desde esta "casa" y "obra" que tanto quiere y a la que tanto ha dedicado. A todos les deseamos muchoéxito en su encomiable labor.

Alteza, Señoras y Señores, no quiero concluir mis palabras sin reiterar nuestra alegría por estar de nuevo en Marruecos. Y sin manifestar mi firme compromiso, -como Heredero de la Corona de España-, de trabajar siempre por el mayor estrechamiento de los lazos que unen a España y Marruecos.

Así, con el convencimiento de que nuestros países seguirán cultivando en todos los campos su amistad, os expreso Alteza, una vez más, junto a la Princesa, nuestro afecto y gratitud por el alto honor que nos habéis hecho al compartir con nosotros este acto.

Declaro inauguradas las nuevas instalaciones del Centro del Instituto Cervantes en Rabat.

Muchas gracias.

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