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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de despachos a la LXIII Promoción de Funcionarios de la Carrera Diplomática

Madrid, 15.09.2009

I

mpulsar la presencia, proyectar la imagen y promover los intereses de España en el mundo, son objetivos cada vez más necesarios para asegurar el progreso y el bienestar de nuestra gran Nación.

Unas tareas en las que la activa labor diaria de nuestra Diplomacia resulta fundamental e imprescindible para la ejecución de nuestra política exterior.

Por todo ello venimos con mucho gusto a la Escuela Diplomática para presidir esta ceremonia de entrega de Despachos a los nuevos diplomáticos de España, y poder compartir este acto solemne y entrañable con ellos y sus familias.

Hoy los integrantes de la Sesenta y Tres Promoción de la Carrera Diplomática se acaban de convertir en destacados Funcionarios del Estado.

Se trata de un momento de especial trascendencia que culmina un largo y sostenido esfuerzo de estudio y disciplina, y que inaugura una apasionante vida profesional.

La Reina se une a mí para expresar a los nuevos Secretarios de Embajada nuestra más calurosa enhorabuena, que hacemos extensiva a sus familiares y allegados.

En mi intensa actividad internacional he podido constatar con satisfacción cómo nuestros funcionarios diplomáticos son herederos de las mejores tradiciones de nuestra Diplomacia, cuyo prestigio se cimienta en cuatro rasgos esenciales: sentido del Estado, profesionalidad, competencia y capacidad de adaptación a las exigencias de cada misión o destino.

Unas virtudes que nuestros diplomáticos saben compaginar con una renovada atención a las nuevas y complejas cuestiones que plantea el mundo interdependiente de nuestros días.

A lo largo de losúltimos treinta años se han producido profundas transformaciones en las relaciones internacionales, que han multiplicado los desafíos para nuestro Servicio Exterior.

Tres décadas en las que España ha recuperado el papel que le corresponde en la escena internacional, aumentando su peso y su prestigio.

Un logro para el que ha sido determinante el trabajo y la entrega diarios de nuestros diplomáticos.

La sólida formación con que contáis, complementada por unas prácticas que os han permitido conocer el funcionamiento del Ministerio y de nuestras Misiones en el extranjero, es garantía de que os incorporáis a vuestro quehacer con un completo bagaje.

Un bagaje que os convierte en un valioso activo para España, que en pocos meses asumirá la Presidencia de la Unión Europea.

Hoy se abre ante vosotros un vasto horizonte que os brinda numerosas posibilidades de realización personal.

Pero ante todo asumís un compromiso permanente de servicio al Estado y al conjunto de la sociedad española, guiado por nuestros valores y principios constitucionales.

En vuestra Carrera fuera de nuestras fronteras, tendréis la oportunidad de compartir trabajo y experiencias con otros muchos compatriotas, cuya labor es igualmente decisiva para proyectar una renovada imagen de España, como país moderno, unido, diverso y solidario, del que todos podemos sentirnos orgullosos.

Una acción exterior esencial para contribuir a la paz y seguridad internacionales con el apoyo de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad; para lograr la concertación multilateral que demandan los grandes retos -como la lucha contra el terrorismo o el cambio climático- ; o para expresar, por medio de la cooperación, nuestra solidaridad hacia los pueblos más necesitados.

Una acción exterior clave asimismo en el logro de mayores cotas de bienestar económico y social; en el apoyo que requiere nuestro aparato productivo para la búsqueda de mercados e inversiones; en el amparo que precisan nuestros compatriotas en el mundo; y en la difusión de nuestro enorme y variado patrimonio cultural y lingüístico.

Quisiera, en suma, alentaros en vuestra labor de representar a España, de defender y promover su presencia en el mundo, con orgullo, ilusión, plena disponibilidad y leal sentido de la responsabilidad.

Estoy seguro de que sabréis estar a la altura de las responsabilidades que se os encomienden, así como de la confianza que depositamos en cuantos hombres y mujeres se han ido incorporando al Servicio Exterior de España.

Una tarea crucial para la que bien sabéis me tendréis siempre a vuestro lado, contando con el apoyo exigente de la sociedad española.

Os reitero nuestra más cordial enhorabuena, en la certeza de que vuestra entrega generosa y entusiasta inspirará una vida profesional llena deéxitos al servicio de España y de los españoles.

Muchas gracias.

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