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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de becas de la Fundación Caja Madrid para estudios de postgrado en el extranjero

Madrid, 22.05.2009

M

is palabras, que ponen fin a esta sencilla pero emocionante ceremonia, son en primer lugar para agradecer que hayáis querido invitarnos de nuevo a La Princesa y a mí para presidir el Acto de entrega de las becas que la Fundación Caja Madrid otorga para estudios de postgrado en el extranjero.

Por tanto, gracias a su Director por ello y por las palabras que nos has dirigido. También queremos agradecer al Director de esta querida y respetada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, su bienvenida y la hospitalidad que nos ofrece.

Este es un Acto, como decía, que emociona: porque, además de su especial significado para cada uno de vosotros, los que habéis recibido esta beca tan preciada, tiene un simbolismo muy importante, puesto que atañe a una de las preocupaciones y responsabilidades humanas más trascendentales y necesarias para el progreso de las naciones: la educación.

Y aunque generalmente todo el que ostenta responsabilidades políticas o sociales relevantes da por cierto que la educación, la formación del capital humano, es condición sine qua non para el desarrollo de un país, desgraciadamente no son mayoritarias a nivel mundial las sociedades que toman en la práctica la educación como su primera y más urgente prioridad, tanto desde la acción política como desde la adecuada asignación de recursos.

No es ocioso reiterar, por ello, cuantas veces sea necesario que la formación de capital humano o la formación integral de la persona ?para no quedarnos sólo en su dimensión económica- es la apuesta más inteligente que una sociedad puede hacer para asegurar su futuro en libertad y progreso.

Por eso, debemos felicitarnos de que instituciones como la Fundación Caja Madrid, con su ambicioso programa de becas, faciliten esa formación complementaria y especializada que son los estudios de postgrado; y también por hacer el esfuerzo necesario para que puedan cursarse en centros académicos y de investigación con gran prestigio, tanto en Europa como en Norte América.

Esta política de apoyo decidido a la educación, de estímulo a la formación de excelencia y de oferta a nuestros estudiantes e investigadores de una experiencia humana de contacto y convivencia con otros ambientes y culturas, honra a una institución como Caja Madrid; que tiene ya una vocación antigua y acreditada de servicio a la sociedad y a la cultura, enraizada en sus mismos orígenes desde que el Padre Francisco Piquer pusiera en pie su fundación del Monte de Piedad, bajo la protección de la Corona, hace ya más de tres siglos.

La complejidad de una sociedad moderna como la española y las crecientes exigencias que demandan las economías desarrolladas como la nuestra, en la que son elementos esenciales el factor tecnológico y la innovación, han ido modificando los estándares formativos que hasta hace poco se consideraban de una manera general suficientes y adecuados para hacer frente a los desafíos exigidos por el progreso.

El hecho mismo del acceso tan amplio de nuestros jóvenes a los estudios superiores en las últimas décadas, ha generado también una correlativa extensión y elevación de los niveles de competencia profesional en muchas ramas de la actividad, si se los compara con los que eran habituales hace relativamente poco tiempo. En consecuencia, se ha elevado la importancia de los estudios de postgrado, que permiten obtener ese valor añadido, ese plus de excelencia que demanda un mundo especialmente competitivo y complejo como el actual.

Pero el mundo que se vislumbra a partir de este último año es algo mucho más que competitivo y complejo. Ese es un entorno, el de la competitividad y la complejidad, en el que estábamos acostumbrados a movernos con relativa comodidad. El mundo que está emergiendo ahora es otra cosa. La crisis económica y financiera que hoy vivimos, con consecuencias tan duras en el terreno social, nos sitúa en una delicada e incierta encrucijada de cambios en la gobernanza mundial.

Se dice que estamos ante un viraje de la historia, que la crisis actual marca un antes y un después: un antes cuyas reglas conocíamos pero que ha enseñado de manera descarnada sus debilidades e insuficiencias, y un después que no sabemos todavía cómo será exactamente pero del que sí sabemos ya que forzosamente no podrá ser como antes.

Y hay otra cosa que también sabemos: que la batalla contra la crisis la ganaremos antes solamente si actuamos de manera conjunta y a nivel global. Una acción con medidas concretas que remedien las disfunciones, los errores, los abusos y las malas prácticas que han estado en su origen. Pero en la lucha por el progreso, por situar a nuestras sociedades en la vanguardia del bienestar, la victoria solamente nos la dará a medio y largo plazo la apuesta decidida, tenaz, sostenida en el tiempo y concertada entre todas las fuerzas políticas y sociales, por el conocimiento, por la educación, por la formación del capital humano.

Está de sobra acreditado que todo lo que se invierta en educación tiene un efecto multiplicador y que su retorno es, siempre y sin excepciones, positivo. Por eso hoy -como nunca- es prioritario prepararse concienzudamente para el mundo nuevo que vendrá. Vosotros, los beneficiarios de estas becas, pertenecéis a una generación que va a iniciar su andadura profesional en ese mundo nuevo. Y a él tendréis que contribuir solidariamente jugando un papel importante gracias a la formación de excelencia que vais a adquirir.

De manera que tenéis una responsabilidad que debéis asumir con la misma madurez que os ha llevado hasta aquí y con la que os habéis ganado la esta beca que os acabamos de entregar. Como dije a quienes os precedieron en la convocatoria de estas becas el año pasado, tenéis los mejores instrumentos para vencer cualquier desafío: la fortaleza de la juventud, el hábito del estudio, la voluntad de superación y la vocación de triunfar. Empleadlos en beneficio de vuestro crecimiento como personas, del bien común y del progreso de España.

Muchas gracias y felicidades a vosotros y a vuestras familias.

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