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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto inaugural de la 119ª Sesión del Comité de Ministros del Consejo de Europa

Madrid, 12.05.2009

S

r. Presidente del Comité de Ministros del Consejo de Europa,

Sr. Sec. Gen. del Consejo de Europa,

Sr. Presid. de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa,

Sr. Presid. del Tribunal Europeo de Derechos Humanos,

Sras. y Sres. Ministros y Jefes de Delegación,

Sras. y Sres. Repr. de los Estados Observadores,

Sras. y Sres. Delegados,

Señoras y Señores,

Buenos días y muchas gracias, Señor Ministro y Señor Secretario General, por sus amables palabras. Reciban un saludo muy cordial todos los asistentes a esta reunión, con mi sincera gratitud por el gran privilegio que me otorgan de dirigirme a ustedes en el acto inaugural de la 119ª sesión del Comité de Ministros del Consejo de Europa.

Les doy la más calurosa bienvenida a España, que les acoge con todo respeto y una satisfacción especial, y les deseo mucho éxito en esta sesión de Madrid.

Durante los últimos seis meses España ha presidido la Organización internacional más antigua de nuestro Continente, la que defiende una Europa cada vez más unida y basada en los derechos humanos, la democracia, y el Estado de derecho. Nos sentimos honrados por ello y particularmente afortunados por el hecho de que nuestra Presidencia haya coincidido con la celebración del 60 Aniversario del Consejo de Europa, así como del 50 Aniversario del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Dos importantes conmemoraciones que nos llenan de alegría y orgullo por todo lo que representan.

En este día España no olvida tampoco su deuda de gratitud con el Consejo de Europa por la fe y confianza que esta Organización quiso depositar en nuestro país cuando hace ya casi 32 años ingresamos en ella como vigésimo Estado Miembro. A lo largo de todos esos años en que España y el Consejo de Europa han caminado juntos, creo que hemos sabido corresponder activamente a esa confianza que depositó en nosotros en aquel año de 1977, cuando nuestro país daba sus primeros pasos hacia la democracia.

España no sólo reconoce, ampara y comparte plenamente los principios y valores que defiende el Consejo de Europa, sino que ha hecho de su defensa, promoción y profundización, elementos centrales del conjunto de su política exterior, de sus posiciones en los grandes temas internacionales y de su activa participación en las diversas Organizaciones Internacionales.

Desde entonces, también, las sucesivas generaciones de españoles han interiorizado, como parte de un irrenunciable bagaje personal y colectivo, esos valores clave en nuestra identidad europea.

El Consejo de Europa siempre ha atraído a todos los españoles que anhelamos una España cada vez mejor, en una gran Europa cada vez más unida y cohesionada. Son muchos los españoles, entre ellos personalidades destacadas, que han dado al Consejo de Europa lo mejor de si mismos, de su europeismo, formando parte de sus instituciones y ocupando importantes puestos al frente de ellas.

Señoras y Señores,

Fue todavía bajo la sombra, la sombra oscura del gran conflicto que asoló a Europa, cuando los líderes europeos del momento firmaron el Estatuto de Londres en 1949. Dicho Estatuto representó, en primer lugar y sobre todo, la manifestación solemne de la decidida voluntad de Europa de no volver nunca más a la confrontación y de buscar, en su lugar, el entendimiento para construir entre todos un futuro en torno a los principios y valores que definen a Europa como un referente de paz, libertad y democracia.

Desde entonces esta Organización ha trabajado con indudable éxito para desarrollar esos nobles objetivos, contribuyendo tanto al diseño de una arquitectura institucional europea, como a la defensa individual y colectiva de nuestros principios y valores, dotando de mayor seguridad y estabilidad a nuestro Continente.

De ahí el homenaje de gratitud que debemos a esta Organización por sus 60 años de servicios a Europa y a los europeos. Sesenta años cargados de importantes logros y de proyectos ilusionantes, aunque no faltos de dificultades y sinsabores. Pero uno de los retos en el que el Consejo de Europa, ni podía fallar, ni falló, fue el de abrir las puertas a la Democracia en los países del Centro y del Este de Europa que, en los años 90, iniciaron con esperanza una nueva etapa en su historia.

Ese éxito ha permitido que el Consejo de Europa se haya convertido en una Organización paneuropea que abarca a 47 países y a más de 800 millones de europeos.

Es precisamente ese carácter inclusivo, aglutinador de esfuerzos, de búsqueda de la unidad en el respeto a la diversidad, lo que permite que el Consejo de Europa sea un foro privilegiado para debatir y conseguir continuos y sucesivos avances en numerosos sectores esenciales para los ciudadanos europeos.

En este sentido, destaca ante todo el Convenio Europeo de Derechos Humanos y los dos centenares de tratados internacionales desarrollados a lo largo de estos 60 años, expresión concreta de los valores y principios de la Organización.

Este Comité, la Asamblea Parlamentaria? que también preside un español- y los demás órganos e instituciones del Consejo de Europa desarrollan un trabajo fundamental en la promoción de principios, el fomento de la cooperación, así como en el establecimiento y seguimiento de normas en muy diversos campos. Una labor amplia y valiosa que merece la felicitación y el reconocimiento de todos.

Señoras y señores,

La autocomplacencia no es nunca la mejor compañera para el avance. De ahí que los evidentes éxitos alcanzados en estos 60 años no puedan dejarnos plenamente satisfechos. Queda por hacer mucho y el esfuerzo debe ser continuo para seguir progresando hacia una Europa cada vez más libre, democrática, prospera, solidaria y en paz.

Por ello, me permito invitarles desde esta tribuna a mantener viva esa ilusión, a seguir trabajando con empeño, siempre alertas y vigilantes ante las aspiraciones de nuestros ciudadanos y ante los desafíos y dificultades que les afectan en una época en la que nuestra querida Europa se encuentra en plena transformación y sufre los efectos de la actual crisis económica y financiera internacional.

Son muchos los problemas de las sociedades europeas que deben ser objeto de seguimiento y atención permanente, incluidos los conflictos o tensiones que se plantean. Entre los grandes males que nos aquejan y que el Consejo de Europa contribuye a combatir, se encuentran el terrorismo, la criminalidad organizada, la trata de seres humanos, la discriminación, el racismo, la xenofobia o la violencia de género.

España se siente orgullosa de haber contribuido con su Presidencia a la realización de los objetivos del Consejo de Europa. No ha regateado esfuerzos a la hora de poner en práctica un ambicioso programa de prioridades ligado a aquellas áreas a las que esta Organización debe seguir prestando especial atención.

Una de las prioridades de la Presidencia española ha sido, sin duda alguna, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Quisiera aprovechar esta ocasión para rendir homenaje a nuestro Tribunal, auténtica conciencia de Europa. A lo largo de sus 50 años de existencia ha adquirido un prestigio indiscutible, convirtiéndose en instrumento de referencia entre los mecanismos de protección de los derechos humanos a nivel internacional y en alta instancia de recurso respecto a esos derechos en el ámbito europeo.

Por ello, todo esfuerzo será poco para asegurar -aún más- su buen funcionamiento en el futuro. Confío en que los trabajos de hoy contribuyan a ello.

Otra actividad que debe ser prioritaria para toda Organización Internacional dedicada a la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales y que lo ha sido, desde luego, para el Consejo de Europa bajo Presidencia española, es la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. Y es que el terrorismo supone un atentado inaceptable y flagrante a los más elementales derechos del ser humano y, como tal, debe ser abordado y erradicado.

Por ello, la firme defensa de la democracia, del Estado de derecho, y de los derechos humanos que promueve esta Organización, son instrumentos clave para derrotar al terrorismo y apoyar a todas sus víctimas.

Me alegra comprobar que en estos seis meses, España ha aportado igualmente su esfuerzo al desarrollo de otros asuntos de gran importancia y sensibilidad para Europa. Me refiero a los derechos de las personas con discapacidad, los derechos de la infancia, los retos de la población gitana, la juventud y el deporte, el respeto a la diversidad cultural, o la lucha contra la discriminación.

Deseo también subrayar la necesidad de que el Consejo de Europa siga trabajando en la erradicación de la ya citada violencia contra las mujeres, otro reto que afrontan nuestras sociedades y que España ha impulsado con convicción.

Señoras y Señores,

Felicito al Señor Presidente del Comité de Ministros, a las demás instituciones y a cuantas personas han ayudado al buen desarrollo y éxitos de la Presidencia española. Para ello, la colaboración prestada por los Estados Miembros y por todos ustedes ha sido de gran valor. Quiero asimismo desear los mejores éxitos a Eslovenia que hoy toma el relevo de nuestra Presidencia.

Al intervenir hoy en este Acto no puedo dejar de recordar que hace 30 años mi padre, el Rey de España, llevó a cabo su primera visita a las instituciones europeas que tuvo, precisamente, como destino Estrasburgo. Con aquel viaje quiso trasladar al Consejo de Europa el particular entusiasmo y el ilusionado esfuerzo de España por la obra de esta Organización, coincidiendo con el XXX Aniversario de su creación.

Treinta años más tarde puedo asegurarles que ese firme y entusiasta compromiso de España con los principios y valores que encarna el Consejo de Europa no ha dejado de crecer y de fortalecerse. Ese es, además, el espíritu que ha guiado a España durante su Presidencia de este Comité.

El mejor regalo que podemos hacer al Consejo de Europa al conmemorar su Sexagésimo Aniversario es no sólo reconocer los logros de su pasado, sino sobre todo sentar las bases para asegurarle nuevos éxitos en el futuro. Con esta esperanza, les agradezco su atención y les reitero mis mejores deseos para esta sesión ministerial.

Muchas gracias.

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