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Palabras de Su Majestad el Rey en la Real Maestranza de Caballería de Ronda

Málaga(Ronda), 27.11.2008

E

s un verdadero placer estar en esta maravillosa ciudad de Ronda y reunirme con todos vosotros en este solemne Acto de la Real Maestranza de Caballería de Ronda cuya trayectoria de lealtad a la Corona, desde hace más de cuatro siglos, quiero hoy reconocer públicamente.

Dirijo un saludo lleno de admiración, gratitud y afecto a todos los rondeños, custodios de esta ciudad, verdadera joya de Andalucía. Muchas gracias de todo corazón por vuestro cariñoso recibimiento, así como por las afectuosas palabras dedicadas a la Corona y a mi persona.

Me siento especialmente feliz de volver a Ronda, capital de la serranía que lleva su nombre, en la que tan insigne urbe se fusiona de forma mágica y majestuosa con la espléndida naturaleza que la rodea.

Ronda, la "ciudad soñada" por tantos viajeros en expresión de Rilke, siempre atrajo a los foráneos para establecerse en ella, disfrutar de sus encantos o incorporarlos a sus mejores sueños.

Muchos fueron, por ello, los poetas y pintores que la supieron retratar con esmero durante siglos. Y es que no hay nada comparable al paisaje del Tajo visto desde la ciudad y, tampoco, al de la ciudad vista desde la hoya del Tajo.

Con mi visita quiero rendir un homenaje a los rondeños por saber conservar y divulgar tan valioso patrimonio con celo e iniciativa, sin dejar de mostrar su capacidad para adaptarse a los cambios y desafíos del siglo XXI.

En esa tarea logran hacer compatible un delicado equilibrio entre la defensa de su entorno natural y de su cultura milenaria, con las legítimas aspiraciones de mayor desarrollo de sus habitantes.

Hoy no puedo dejar de aludir con especial emoción al afecto que mi padre, el Conde de Barcelona, profesaba por Ronda y por esta Real Maestranza, así como a la imborrable impronta que guardaba de sus visitas a esta ciudad.

Recuerdo, en particular, su fotografía inaugurando el Palco Real de esta emblemática plaza, "a los dos siglos en punto de la tarde", como escribió Manuel Olivencia.

Esta mañana he venido con mucho gusto a entregar unas Medallas, unos Premios, unas Becas y unos Diplomas que reflejan la valiosa labor de estímulo a la excelencia y a la mejora del conocimiento que desarrolla esta Real Maestranza.

Con ellos, esta institución hace gala de su acendrado compromiso con la promoción del capital humano, con el fomento de la formación y de las mejores virtudes que distinguen a los hombres y mujeres de Ronda.

Felicito muy efusivamente a cuantas personas e instituciones han sido hoy galardonadas, así como a los jóvenes destinatarios de los Premios del concurso de Historia y de las distintas becas.

Esta Real Maestranza pone así de relieve lo mucho que Ronda ha aportado y puede seguir aportando al mayor bienestar de sus ciudadanos y, con ello, a los de Andalucía y toda España.

Prueba de ello son las grandes personalidades que ya ha dado esta tierra. Escritores, poetas, artistas y grandes políticos, entre los que deseo destacar dos de las figuras más influyentes de nuestra enseñanza, Don Francisco Giner de los Ríos y Don Fernando de los Ríos.

Con este acto la Real Maestranza de Ronda subraya que su antigüedad y larga historia no le otorgan privilegio alguno, sino que la estimulan en busca de la excelencia al servicio de los demás.

Destaca su labor en el campo de la educación y la formación, como ejemplo de lo que tan veterana institución puede hacer en un mundo con retos y oportunidades, que sólo podremos abordar con mayores garantías de éxito si logramos situarnos en cabeza de la Sociedad del Conocimiento.

También vuestros museos contribuyen a promover y proyectar el valor histórico, cultural y turístico de Ronda y del conjunto de la Serranía.

Vuestras actividades culturales e históricas demuestran, en definitiva, una loable preocupación por enriquecer el horizonte cultural de los rondeños, alimentando el espíritu abierto y los valores de la convivencia en una sociedad democrática, moderna y dinámica como la nuestra.

Dejadme, finalmente, que os exprese mi admiración por los éxitos de vuestros jinetes, que llevan con incomparable belleza y orgullo el nombre de Ronda por las pistas de toda España y de fuera de nuestras fronteras.

Agradezco de nuevo al Presidente de la Junta de Andalucía y al Alcalde de Ronda su afectuoso recibimiento. Y reitero mi gratitud al Teniente de Hermano Mayor, a la Junta de Gobierno y a todo el personal de esta Real Maestranza por su labor.

Una labor para la que -no hace falta que os diga- contáis con mi permanente apoyo.

Animo pues a mi Maestranza a perseverar en su encomiable entrega en favor de la educación, la investigación, el arte y la cultura, sirviendo a todos los rondeños y rondeñas a quienes hoy quiero dedicar el calor de mi afecto y pleno respaldo.

Muchas gracias.

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