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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la clausura de la XIV Asamblea Anual de Socios del Instituto de la Empresa Familiar

Madrid, 13.05.2008

B

uenos días a todos y muchas gracias por vuestra acogida. La Princesa y yo agradecemos muy cordialmente al Instituto de la Empresa Familiar su invitación, para clausurar esta Décimo Cuarta Asamblea Anual de Socios. Nos alegra poder estar con vosotros en este acto que pone fin una convocatoria importante del calendario de vuestra asociación, en la que además realizáis un Encuentro Empresarial de tipo académico dedicado en esta ocasión a la Política Económica.

Este amable ofrecimiento me permite ante todo expresaros nuestro apoyo y reconocimiento. Quiero subrayar, por ello, la extraordinaria aportación de la empresa familiar española, tanto al crecimiento económico y al empleo, como al aumento de la productividad, la competitividad, y la calidad de los bienes y servicios que distingue a nuestro tejido empresarial. Una aportación muy valiosa, en suma, al progreso de España y al bienestar del conjunto de nuestra sociedad.

Durante vuestro Congreso de Córdoba, al que ya ha hecho referencia el Presidente del Instituto y en el que tuve, asimismo, el honor de intervenir, señalé que empresa y familia conforman dos de los grandes pilares en que se apoya la capacidad de superación que España ha demostrado a lo largo de las últimas tres décadas.

Dos instituciones que han sabido promover cualidades y valores, como la capacidad de iniciativa y el esfuerzo, la flexibilidad, la solidaridad y la visión de futuro, que han contribuido a la modernización y expansión de nuestra economía, hasta hacerla cada vez más pujante y competitiva.

Por eso me alegra saber que en los últimos años, desde aquella fecha, ha aumentado el número de sociedades familiares españolas capaces de liderar mercados y de marcar las tendencias más avanzadas en campos tan importantes como el marketing, las finanzas, el diseño, la investigación científica o la responsabilidad social corporativa, entre otros.

Esa capacidad de superación, de la que las empresas familiares habéis dado buena prueba, es la que nos ha permitido, a la vez, a España en su conjunto, afrontar con mayor eficacia muchos retos derivados de las coyunturas de muy distinto signo, que hemos vivido a lo largo de los últimos treinta años.

Vuestra profesionalidad y experiencia han demostrado también que las sociedades familiares más innovadoras, las más adaptadas al proceso de internacionalización en el que estamos inmersos, las que han incorporado estrategias pertinentes para facilitar los reemplazos generacionales, o las que han puesto en marcha las mejores prácticas de conciliación de vida familiar y laboral, son las que se encuentran mejor preparadas para encajar los nuevos cambios y sostener la viabilidad de su proyecto empresarial.

Dentro del objetivo de extender esa mejor preparación a todas las empresas familiares, las instituciones que representáis a los emprendedores desempeñáis, sin duda, un papel fundamental. Un papel que no es nuevo pues, vuestra trayectoria, desde la fundación hace ahora quince años del Instituto de la Empresa Familiar, ha demostrado que sois muy conscientes del continuo aumento del tamaño y complejidad de los mercados, así como de las transformaciones sociales y de todo orden, que han marcado el panorama internacional, y lo seguirán haciendo.

Y con la sensibilidad que caracteriza a instituciones abiertas y muy atentas al entorno, habéis comprendido en toda su dimensión las transformaciones que experimenta la economía española y como se posiciona en un mundo cada vez más globalizado de tantas realidades y sensibilidades diferentes.

Es ahí donde adquiere todo el sentido vuestro empeño en modernizar permanentemente las actividades de los miembros y socios del Instituto; para que estén a la altura y den el máximo de sus posibilidades. Además, el espíritu crítico y de apertura con que nació el Instituto de la Empresa Familiar ?bien reflejado durante esta Asamblea- os ha permitido fomentar el debate sobre esa nueva realidad internacional en la que operáis las empresas españolas y en la que trabajamos también todas las instituciones que os apoyamos y acompañamos.

Permitidme señalar y reconocer el ejemplo de muchos de nuestros socios en campos tan variados como relevantes de esta realidad globalizada y que van desde: la apuesta por la lucha contra la pobreza, los flujos migratorios, el cambio climático, el uso racional del agua y la eficiencia energética; a la permanente exigencia de formación y renovación que conlleva la sociedad del conocimiento.

También quiero destacar la labor social más próxima de vuestras empresas en asuntos tan importantes para nuestro futuro, como la integración de los inmigrantes, la investigación biomédica, la mejora de la formación profesional o la protección medioambiental. Un compromiso que dice mucho del proyecto emprendedor que cada empresa y familia representan.

Os animo, por ello, la labor social más próxima de vuestras empresas en asuntos tan importantes para nuestro futuro, como la integración de los inmigrantes, la investigación biomédica, la mejora de la formación profesional o la protección medioambiental. Un compromiso que dice mucho del proyecto emprendedor que cada empresa y familia representan.

Esa amplitud de miras reclama y justifica, precisamente, el esfuerzo específico que el Instituto realiza para fortalecer el nexo Universidad ? Empresa. Un binomio imprescindible para incrementar aún más vuestro nivel de preparación, capacidad de innovación y, por ello mismo, de exportación, así como vuestra contribución a la construcción de un mundo más abierto y solidario.

La Red de Cátedras de Empresa Familiar de vuestro Instituto acerca los empresarios al mundo de la Universidad y viceversa. Por esta vía, los estudiantes amplían su formación al escuchar con regularidad a algunos de nuestros mejores emprendedores. Al mismo tiempo, debe permitir la generación de un creciente caldo de cultivo favorable al desarrollo de proyectos de investigación, idóneos para situar a la empresa familiar en la vanguardia del conocimiento. No es un reto fácil, pero es necesario y factible. Por ello, me permito animaros a potenciar vuestra Red de Cátedras, única en el mundo, como germen de numerosos proyectos de investigación conjunta entre empresarios y docentes.

No me queda más que agradeceros de nuevo el poder estar aquí hoy con todos vosotros. Siempre encontraréis en la Corona nuestro mayor reconocimiento y pleno apoyo a vuestra labor, en beneficio de España.

¡Buen trabajo y gracias por hacerlo!

Declaro clausurada esta Decimocuarta Asamblea de Socios del Instituto de la Empresa Familiar.

Muchas gracias.

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