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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega del Premio Cervantes de Literatura 2006 a Don Antonio Gamoneda

Madrid(Alcalá de Henares), 23.04.2007

C

elebramos, en la centenaria Universidad de Alcalá de Henares, una nueva edición de este gran Premio, máximo galardón de las letras hispánicas, que hace honor a la figura universal de Don Miguel de Cervantes.

Un galardón que entregamos en este histórico Paraninfo, donde numerosos maestros de nuestras Humanidades vieron reconocido su talento, su creatividad y su esfuerzo.

El Premio Cervantes de Literatura debe su alto prestigio, consolidado a lo largo de sus más de treinta años de existencia, a su valor de referencia para la creación literaria en lengua española, a uno y otro lado del Atlántico.

Gracias a él, hemos podido rendir el merecido homenaje de gratitud y tributo de respeto, a muy significativos autores españoles e hispanoamericanos, cuyas ricas obras y trayectorias han contribuido desde el siglo XX a engrandecer el inmenso y valioso patrimonio de la lengua castellana.

Escritores emblemáticos, brillantes, geniales, plenos de inteligencia y sensibilidad, dueños del arte de la palabra.

A todos ellos queremos reiterar nuestra admiración en esta ocasión solemne, en que tenemos la alegría de celebrar la incorporación de Don Antonio Gamoneda a tan destacado elenco de galardonados con el Premio Cervantes.

Quiero expresar de todo corazón, junto con la Reina, nuestra más cordial enhorabuena a Don Antonio Gamoneda por este Premio Cervantes que hoy recibe como eminente creador, con nuestro mayor reconocimiento y afecto por su valiosa aportación a la poesía en español.

Es, en efecto, Gamoneda, insigne poeta y ensayista, una de las figuras fundamentales para las Letras Españolas en nuestros días.

Un poeta que se siente, como él mismo dice, ?de barrio?, o ?de provincias?, cuya obra forma parte del incomparable, múltiple y diverso tesoro cultural del español.

Su poesía, en el sentido más elevado y riguroso del término, destaca por una sobresaliente exigencia estética y una capacidad ilimitada para recrear realidades y transmitir emociones.

Se nutre de recuerdo, de memoria, de dolor, pero también de vida, de consuelo. Sobresale por su profundidad y por su arraigado sentimiento ético.

Antonio Gamoneda hace de la escritura una poesía que nace de la vida, aunque en su obra late la muerte como parte de la esencia misma del ser humano.

Retrata ese rastro que la vida deja en los hombres; las huellas que, bajo los párpados, depositan lo vivido y lo sentido; el poso de un pasado que fermenta, con la vibración que emiten las palabras, más allá de su sentido previsible.

El recuerdo que opera en sus poemas nos acerca atmósferas, sensaciones, fragmentos de un tiempo, que se nos revela con una fuerza capaz de representarse a sí misma y de hacer que cobre materialidad la ?sustancia de lo invisible?.

Resuena, así, la voz del poeta en los límites, en los filos de la existencia, donde la vida late con mayor nitidez.

En sus versos, nuestra lengua profundamente asumida, toma una voz alejada de clasificaciones, distinta, personal, siempre nueva.

Por todo ello, por su indudable maestría en tan fecunda y dilatada trayectoria, Antonio Gamoneda, asturiano de nacimiento y leonés de adopción, ha recibido numerosas distinciones, como creador de ?objetos de arte cuya materia es el lenguaje?, una expresión con la que gusta definir la poesía.

Entre otras, el Premio Castilla y León de las Letras, el Premio Nacional de Poesía, el Doctorado ?Honoris Causa? por la Universidad de León, el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, o la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

A ellas se añade el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana que, recientemente, la Reina ha tenido la muy grata oportunidad de entregarle personalmente.

Nos llena de satisfacción el Premio Cervantes que hoy acaba de recibir, como homenaje a un autor, a una obra y a una vida, marcadas por una escritura poética inconfundible, llena de sentimientos, de tonos y registros propios.

A una gran obra, honda, simbólica y conmovedora.

Esta ceremonia nos brinda, además, una magnífica ocasión para manifestarle nuestro reconocimiento por su contribución a alentar y difundir la creación poética, por su labor como ensayista, crítico de arte, impulsor y maestro de poetas jóvenes.

Reiteramos a Don Antonio Gamoneda nuestra más cordial felicitación, con la admiración y gratitud que bien merece por su empeño en la búsqueda, incesante y fructífera, de lo auténtico y de lo bello.

Muchas gracias.

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