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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto inaugural de la 75º sesión del Consejo Oleícola Internacional

Madrid, 18.11.1996

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​rimeramente, os quiero expresar lo enormemente grato que me resulta encontrarme hoy entre vosotros en este moderno edificio, cuyos sobrios volúmenes expresan la solidez de los principios que os animan, con la finalidad de inaugurar la 75 reunión del Consejo Oleícola Internacional.

El motivo de mi presencia aquí es también el de asociarme a la celebración del cuarenta aniversario del Convenio Internacional del aceite de oliva que, desde sus orígenes y pese a las dificultades del sector se ha revelado como un factor determinante de la cohesión de la familia oleícola. Este convenio, fruto de una amplia concertación, maduras reflexiones y esfuerzos convergentes, sentó las bases de una acción y una cooperación internacional constante y permanentemente renovada en beneficio de este producto.

Quienes en aquel entonces dieron vida a esta realidad sintieron en profundidad la importancia económica y social del olivo y acertaron a plantear el medio más adecuado no sólo para concertar las energías de los países que cuentan con este recurso sino también para construir un sector productivo generador de empleo que permitiese rentabilizar el esfuerzo de millones de familias que en el mundo viven de este cultivo.

El Consejo Oleícola Internacional es el resultado y a la vez el principal garante de este espíritu, perfeccionado en sucesivos convenios internacionales. La importancia de sus países miembros en la producción y comercialización de este producto básico, y su vocación de coordinación y de consenso hacen de él un factor primordial y un elemento insustituible para la modernización y la expansión del aceite de oliva a nivel mundial.

De entre los muchos méritos que habéis contraído a lo largo de vuestra brillante trayectoria, es de justicia destacar los que se refieren a la preocupación de este Organismo por la cooperación técnica internacional, las transferencias en materia de investigación y tecnología y la imagen de nuestro aceite en la opinión pública.

Mediante una combinación ejemplar de sabiduría y experiencias habéis convertido un ingrediente sencillo y familiar de nuestra mesa diaria en un producto de calidad a nivel internacional, avalado por unas cualidades dietéticas a las que es particularmente sensible la mentalidad colectiva del mundo en que vivimos.

España se siente orgullosa de albergar la sede de esta Institución y de poder reiterarle en esta ocasión su ayuda y su concurso activo en el conjunto de actividades que realiza y en las expectativas que alberga.

Como Príncipe Heredero de un país oleícola por excelencia quiero asimismo felicitaros por la madurez a que habéis llegado y animaros a continuar vuestro esfuerzo incansable, con el que nos garantizáis a todos un porvenir de prosperidad y abundantes beneficios en un sector que tan directamente nos concierne.

Os transmito asimismo mi esperanza en que con la energía y generosidad que os caracterizan sabréis superar las dificultades inevitables en el desarrollo de vuestra labor y concitar la solidaridad de quienes pueden encontrar en el seno de este Consejo la plataforma más adecuada para resolverlas.

Con estos sentimientos y con mi agradecimiento por la invitación a este evento, supone un alto honor para mí declarar inaugurada la 75 Sesión del Consejo Oleícola Internacional.

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