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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega de la tercera edición de los premios Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial

Madrid, 13.03.1996

N

​os reúne, una vez más, la entrega de los Premios a la Excelencia Empresarial, con los que me siento particularmente identificado ya que vinculan mi nombre al reconocimiento del trabajo bien hecho, de la obra empresarial bien concebida y realizada, cada vez más comprometida en su proyección exterior. Ello me satisface enormemente porque presidir este acto me permite, de año en año, tener la oportunidad de conocer más de cerca a un buen número de representantes de las distintas empresas galardonadas o nominadas que van conformando la punta de lanza del pujante sector empresarial español.

Las empresas que acaban de recibir el trofeo, así como aquellas otras que resultaron nominadas en alguna de las modalidades de los premios, representan un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas para alcanzar la eficiencia en la gestión.

Constituyen un modelo  que debe ser reconocido y valorado, para hacerlo extensible a otras empresas y procurar asentar en nuestro tejido productivo aquellos valores empresariales que, dentro de su diversidad, representa cada una de las empresas galardonadas.

Ello  debe ser así porque precisamos de toda nuestra capacidad productiva, de todo nuestro saber hacer, de nuestro enorme caudal creativo y de nuestra creciente potencialidad tecnológica, para afrontar con éxito los retos que la moderna sociedad nos impone.

En la actualidad nos encontramos ante unos mercados cada vez más libres y desarrollados, en los que la progresiva desaparición de las fronteras comerciales ha abierto un espacio económico global en el que la demanda de productos y servicios se multiplica y crece exponencialmente cada día.

Esos mercados  exigen que los productos respondan a los niveles adecuados de calidad, reclaman el valor diferencial y utilitario que proporciona un buen diseño y demandan que tanto el producto final como su proceso de fabricación contribuyan al ahorro energético y a la conservación del entorno medioambiental.

Para competir en esos mercados es preciso la movilización de los recursos adecuados, el esfuerzo tecnológico en la producción y la proyección internacional a la hora de abordar la comercialización de los productos.Es necesario, así pues, realizar un importante esfuerzo de adaptación a las nuevas condiciones que rigen en los mercados, de manera que las empresas puedan alcanzar,  mediante un compromiso solidario de cuantos las integran, los niveles de competitividad que hoy en día se requieren.

Estoy seguro que, por grandes que sean las dificultades, si aportamos la preparación, el esfuerzo y los medios técnicos adecuados seremos capaces de   superar con éxito las exigencias que demandan las sociedades desarrolladas  y  alcanzar la excelencia empresarial a la que van dedicados estos Premios.

Su entrega, que acabamos de realizar, pone de manifiesto el éxito de quienes la han alcanzado: empresarios, directivos y trabajadores, cuya demostrada profesionalidad y espíritu de equipo han sido decisivos para conseguir los Premios que hoy celebramos, que, en todo caso, no son una meta en sí mismos sino un estímulo para perseverar en los valores que han justificado su otorgamiento.

También evidencian la promoción y el estímulo que en esa dirección desarrollan los poderes públicos, en especial los Ministerios de Industria y Energía y de Comercio y Turismo, a cuya actuación conjunta se debe esta iniciativa, que se encuentra ya felizmente consolidada tras la realización de tres convocatorias anuales sucesivas.

A todos ellos así como a los Jurados y a los miembros de los comités de evaluación que han tenido la difícil labor de selección, les expreso mi felicitación, animándoles a continuar en las tareas emprendidas para que, entre todos, logremos asentar las bases de un futuro prometedor para España, especialmente en el terreno que más preocupación nos causa a todos y que constituye uno de los objetivos prioritarios de nuestro país: la creación de empleo.

Muchas gracias.

Se levanta la sesión.

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