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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega del Premio de Periodismo Francisco Cerecedo

Madrid, 14.07.1990

L

​a entrega de esta séptima edición del Premio de Periodismo Francisco Cerecedo a su ganadora, Maruja Torres, me permite ejercer de nuevo como Presidente de Honor de la sección española de la Asociación de Periodistas Europeos, un título que valoro porque me acerca a unas tareas fundamentales para la sociedad, expresión viva de sus libertades.

El Premio de esta noche lleva el nombre de Francisco Cerecedo, un periodista tempranamente desaparecido, de cuyas cualidades muchos de vosotros fuisteis testigos.

Sabemos que Francisco Cerecedo nunca se afilió a la mezquindad, ni se dejó ganar por el fanatismo, que siempre fue propenso a compartir las adversidades, que se midió con las noticias, sin servir a otros poderes ni someterse a otras influencias.

Por mi parte, he aprendido de los , mejores maestros que quizá la mezquindad y el fanatismo sean los peores enemigos de la libertad de expresión y que la democracia confía en la capacidad expansiva y contagiosa de sus valores como en la mejor manera de imponerlos. Tal vez por eso, porque Francisco Cerecedo confiaba en la democracia, todavía entonces naciente, vivió en una lúcida y permanente desconfianza hacia si mismo.

Maruja Torres, la premiada de este año, en su trayectoria periodística, con sus crónicas, reportajes y entrevistas se ha ocupado tanto de las realidades más cotidianas, como de las cuestiones internacionales o deportivas y para cumplir sus misiones informativas ha trabajado como enviada especial en el Líbano, Suráfrica, y numerosos países de Centro y Sudaméríca y ha sentido muy de cerca el peligro.

El jurado, al razonar su fallo en favor de Maruja Torres, valoró su talante y trayectoria profesional, su escritura cáustica e inconformista y su inclinación audaz a romper, convenciones Inertes y penetrar con ironía y precisión de lenguaje en las situaciones informativas más insólitas.

Estos son sólo algunos de los méritos que llevan a nuestra premiada a unirse al grupo honrado donde la precedieron Rafael Sánchez Ferlosio, Javier Pradera, José Antonio Novais, Nativel Preciado, Juan Cueto y Raul del Pozo, cuya condición testimonia el matizado juicio de los sucesivos jurados de este premio.

Mi cordial felicitación a la ganadora me lleva, por último a insistir en algo que dije con ocasión del premio del año pasado: que mi interés por la función que corresponde al periodismo, dentro de un sistema de libertades como el vigente en España, incluye la exigencia que el público demanda de respeto, rigor e imparcialidad, de modo que el auténtico ejercicio de la libertad de expresión sirva para combatir la injusticia sin incurrir en ella.

En ese intento sé que encontraré siempre al jurado del premio, a la Asociación de Periodistas Europeos y a todos los que os habéis reunido aquí esta noche.

Por último, reitero mi felicitación a nuestra ganadora de hoy, Maruja Torres, así como al jurado y al Presidente de Honor de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos les animo a seguir en su trabajo difícil y comprometido, pero que ejercido con maestría y profesionalidad nos sirve para conocer día a día el verdadero caminar del mundo y la sociedad en que vivimos.

Muchas gracias.

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