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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la apertura de la reunión de la Red de Enviados Europeos de las Pymes

Madrid, 06.06.2014

P​ermítanme que les exprese lo mucho que me alegra que esta reunión de la Red Europea de Enviados Especiales de las Pymes de los Países Miembros de la Unión Europea se celebre por primera vez en España. Es un placer estar hoy con ustedes y un honor abrir oficialmente este encuentro. Les doy muy cordialmente la bienvenida a todos —a los Enviados Especiales y a los representantes de las organizaciones empresariales—; y felicito especialmente a los anfitriones y organizadores, el Ministerio de Industria y la Comisión Europea, por esta iniciativa.

A lo largo de esta jornada se van a debatir cuestiones que afectan directamente al futuro de las pymes y los emprendedores europeos y, por ello, al propio futuro de Europa. Porque no podemos olvidar que las pymes y los emprendedores constituyen un pilar fundamental del tejido socio-económico y son el motor económico de nuestro continente. No solo generan la mayor parte de los puestos de trabajo, sino que son también el vehículo directo por el que la innovación y la capacidad creativa de los europeos se transforman en crecimiento económico, desarrollo y valor añadido, fundamentales para dejar atrás los efectos de la crisis.

Esto es particularmente cierto en España, donde, además, las pymes forman parte de nuestra cultura empresarial y de un modo de entender las relaciones comerciales y productivas. Las pymes españolas están cada vez más presentes en los mercados exteriores y, para ello, cuentan con la experiencia y el efecto tractor de las grandes empresas de nuestro país.

Es cierto que las pymes reciben ya su debido y merecido reconocimiento pero, ahora, es preciso además que se tomen las medidas necesarias para que las pequeñas y medianas empresas y los emprendedores puedan llegar a desarrollar todo su potencial en beneficio del conjunto de la sociedad.

En la actualidad, Europa se enfrenta a desafíos globales que requieren, por ello mismo, respuestas globales. Solo una respuesta europea podrá permitir a las pymes de nuestro continente afrontar en las mejores condiciones posibles los retos y las oportunidades que se abren ante esta realidad.

En este contexto, la creación de un marco adecuado que permita a las pymes abordar con suficientes garantías de éxito las nuevas oportunidades que se presenten y los riesgos que surjan se revela como una actuación muy oportuna y necesaria. Igualmente, es preciso sentar las bases que permitan a las pymes aprovechar el potencial existente del Mercado Interior para así poder crecer y garantizar la sostenibilidad del modelo europeo.

Señoras y señores,

Detrás de cada empresa hay emprendedores, hombres y mujeres que optan por abrir nuevos caminos, por presentar nuevas ideas. Personas que creen y que, por ello, crean.

una Europa emprendedora es una Europa que edifica su futuro, que abre las puertas a la creatividad y a la voluntad de construir. Las pymes y los emprendedores son vehículos fundamentales para que el conocimiento de las universidades y los investigadores se transforme en realidades tangibles que mejoren la vida de todos los ciudadanos. Nuestros países necesitan trabajar conjuntamente para garantizar un porvenir más rico y con más oportunidades para nuestra juventud. Y esta voluntad tiene que transformarse en medidas concretas que apoyen el espíritu empresarial de nuestra juventud y que eliminen las barreras que puedan impedir que ese empuje se transforme en nuevas empresas, en nueva riqueza y nuevos puestos de trabajo

Una Europa emprendedora es una Europa que edifica su futuro, que abre las puertas a la creatividad y a la voluntad de construir. Las pymes y los emprendedores son vehículos fundamentales para que el conocimiento de las universidades y los investigadores se transforme en realidades tangibles que mejoren la vida de todos los ciudadanos.

Nuestros países necesitan trabajar conjuntamente para garantizar un porvenir más rico y con más oportunidades para nuestra juventud. Y esta voluntad tiene que transformarse en medidas concretas que apoyen el espíritu empresarial de nuestra juventud y que eliminen las barreras que puedan impedir que ese empuje se transforme en nuevas empresas, en nueva riqueza y nuevos puestos de trabajo.

Hoy ustedes van a intercambiar ideas y a inspirarse en los mejores modelos para dar pasos firmes en esa dirección.  Tratarán cuestiones concretas, como los instrumentos para apoyar el acceso a la financiación, las medidas para promover una segunda oportunidad y los programas para favorecer un mayor número de transferencia de empresas. Todas ellas son materias orientadas a impulsar el nacimiento y el desarrollo de las empresas, así como la iniciativa de nuestros emprendedores.

Les invito, en suma, a imaginar la Europa del futuro a través de los ojos de nuestros emprendedores, personas dispuestas a arriesgar para construir.

Pero, en esta ocasión, querría compartir también con los presentes una breve reflexión sobre el tema que ha propuesto España para su debate en la reunión de hoy y que resulta muy oportuno en un contexto de evolución hacia la superación de la crisis. Me refiero a la necesidad de proporcionar una nueva oportunidad a los empresarios que, guiados por una conducta recta y honesta, se hayan enfrentado a un fracaso.

El “fracaso” empresarial, —“fracaso”, por supuesto, entre comillas—, ha sido tradicionalmente considerado como una desautorización al que lo sufre y se le carga con el peso añadido de ser un estigma social y profesional. Cuando realmente, dentro de la evolución económica debemos enfocarlo como una oportunidad para comenzar de nuevo. Los datos nos demuestran que los empresarios que reinician su actividad tras una primera experiencia no exitosa, corrigen y crecen sobre sus errores, abordando con mejores expectativas la siguiente o siguientes intentos.

Por eso, si queremos fomentar el emprendimiento, debemos interpretar las primeras experiencias empresariales no exitosas como una oportunidad para aprender, mejorar y así abordar los nuevos proyectos e iniciativas con más fuerza, optimismo y posibilidades. En España y en toda Europa debemos continuar trabajando para la creación de un entorno favorable o amable que ayude a generar nuevas oportunidades.

En este sentido, quiero subrayar que la Red de Enviados Especiales de las Pymes se presenta como un instrumento idóneo para el encuentro. Un espacio para seguir construyendo una Europa sensible a los intereses de esa gran mayoría del colectivo empresarial, una Europa más competitiva y con mayor peso en la economía global que cuente siempre con las pequeñas y medianas empresas.

Con esta reflexión y con la seguridad de que pondrán todo su esfuerzo, talento y voluntad en identificar las mejores maneras de favorecer el desarrollo de las pymes, les deseo una jornada de trabajo muy fructífera y llena de inspiración.

Muchas gracias.

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