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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Presidente de la República de El Salvador.

Palacio Real de Madrid, 24.02.2003

S

eñor Presidente,

Para la Reina y para mí constituye una gran satisfacción daros hoy nuestra más cordial bienvenida, así como a vuestra distinguida esposa y a la delegación que os acompaña, al iniciar esta Visita de Estado a España.

Os recibimos con el afecto que nos inspira el Jefe del Estado de un país hermano, tan querido para España como es El Salvador. Y también con la ilusión de reforzar nuestras relaciones bilaterales. Deseamos que durante vuestra Visita podáis percibir el cariño y la simpatía que despierta en España todo lo salvadoreño.

Conservamos un muy entrañable recuerdo del Viaje de Estado que hace años tuvimos la oportunidad de realizar a El Salvador. Nos permitió admirar la belleza de sus tierras, disfrutar de las nobles virtudes del pueblo salvadoreño, descubrir la riqueza de vuestra cultura y costumbres, e iniciar una nueva etapa de entendimiento profundo.

Esta Visita de Estado, que acabáis de iniciar, tiene múltiples significados. Constituye la ocasión propicia para subrayar los estrechos lazos que nos unen, repasar los hitos mas recientes en el desarrollo de nuestras relaciones, e impulsarlas con mayor dinamismo hacia el futuro.

Señor Presidente,

Las excelentes relaciones que ligan a El Salvador y España son tan antiguas, como ricas y profundas. No sólo compartimos estrechos lazos históricos y culturales y una misma lengua, sino también profundos vínculos humanos.

España siente las alegrías y tristezas de los salvadoreños como propios. Aún recordamos con dolor el desgarro de la guerra que asoló a vuestro país en los años ochenta y la conmoción que hace tan sólo dos años nos causó el terremoto que padeció El Salvador.

Pero afortunadamente, también compartimos con intensa alegría la superación de aquel conflicto y la senda de reconstrucción tras aquella catástrofe natural. Y es que la solidaridad marca la proximidad hispano-salvadoreña, con rasgos profundos y ricos contenidos.

Volcamos grandes esfuerzos ante la cruenta guerra que sacudió a El Salvador para hallar una solución negociada y estable a tan dramática etapa de dolor y angustia. Celebramos con todos los salvadoreños los Acuerdos de Paz de Chapultepec de 1992 y apoyamos la reconstrucción, poniendo a disposición lo mejor de nuestra capacidad y experiencia.

Grandes han sido los esfuerzos salvadoreños, de su Gobierno y de la sociedad civil, por consolidar la democracia. Mucho se ha mejorado en el funcionamiento de las instituciones, en la lucha contra la pobreza y la delincuencia, en la promoción económica y empresarial, en la apertura económica y en el impulso al proyecto de integración centroamericano.

La construcción de la paz en El Salvador es un ejemplo de transición política y de reconciliación nacional para la comunidad internacional. Un proceso democrático centroamericano, guiado por el diálogo, la negociación y la reconciliación. Un proceso, en suma, Señor Presidente, que merece nuestro reconocimiento.

Los próximos procesos electorales habrán de confirmar esa trayectoria de solución de todos los problemas de la sociedad.

Por otro lado, pocas veces ha vivido la sociedad española una movilización tan masiva y espontánea como la que despertó aquel dramático terremoto, prestando desde el primer momento toda la ayuda posible a los salvadoreños, que demostraron una extraordinaria capacidad de recuperación, prosiguiendo en su noble empeño por construir un país más justo, próspero y seguro.

Señor Presidente,

En los últimos años las relaciones entre El Salvador y España han cobrado un nuevo impulso y realidad. Registran avances concretos en muy variados ámbitos. Desde la economía a la educación y la cultura, pasando por la cooperación al desarrollo o la lucha contra el terrorismo.

En tal sentido, no puedo dejar de mencionar, con agradecimiento, el apoyo constante que El Salvador nos presta en nuestra lucha incansable contra esa lacra, que es el terrorismo, que ataca a la democracia y a la convivencia.

Las visitas e intercambios políticos no hacen sino crecer, favoreciendo un mejor conocimiento mutuo y una mayor cooperación entre instituciones. El comercio bilateral se desarrolla de forma satisfactoria y aumentan las inversiones españolas y las alianzas entre empresas de nuestros dos países.

Los recursos de cooperación dedicados a El Salvador son notables, y se dirigen a la reconstrucción de las infraestructuras dañadas y a los sectores estratégicos del desarrollo. El alto número de estudiantes salvadoreños que nos visitan y los intercambios entre nuestros artistas y creadores conforman una red de influencias y contactos que nos enriquece mutuamente.

En el plano multilateral, compartimos el mismo anhelo por construir una Comunidad Iberoamericana articulada, próspera y orgullosa de su acervo histórico y cultural, y que apuesta por un futuro más entrelazado.

En la reciente Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, celebrada en Madrid, España y El Salvador contribuyeron a abrir una puerta a la negociación futura de un gran Acuerdo de cooperación, asociación política y libre comercio entre Europa y Centroamérica.

España proseguirá en su apoyo en favor de la región centroamericana y de sus instituciones, continuando el proceso para nuestra incorporación al Banco Centroamericano de Integración Económica y apoyando las iniciativas del Plan Puebla Panamá.

Señor Presidente,

No quiero terminar mis palabras sin ratificar nuestra voluntad de forjar una relación privilegiada y una alianza estratégica entre nuestros dos países y entre las regiones a las que pertenecemos.

Esa relación se basa en la estabilidad política conseguida por su país, en su clara lucha por la libertad y la democracia, en su vocación de participar activamente en los foros internacionales, en su dinamismo económico, y en su renovada política de integración.

Quiero invitar finalmente a todos los presentes a levantar nuestras copas para brindar por la ventura personal del Señor Presidente de la República de El Salvador y por la de su esposa, por la paz, prosperidad y bienestar del querido pueblo salvadoreño, y por el desarrollo de nuestra relación bilateral.

Muchas gracias.

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