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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Presidente de la República Federativa de Brasil

Palacio Real de Madrid, 15.07.2003

S

eñor Presidente,

Para la Reina y para mí constituye un verdadero motivo de alegría y un alto honor recibiros hoy en Madrid acompañado de vuestra esposa.

Os damos nuestra más afectuosa bienvenida, junto con la importante Delegación que os acompaña, en esta vuestra primera Visita de Estado a España como Presidente de la República Federativa de Brasil.

Somos muy sensibles al hecho de que hayáis incluido a España como destino de uno de vuestros primeros Viajes de Estado a Europa, aceptando así la invitación que, en mi nombre, os transmitió el Príncipe de Asturias con ocasión de vuestra toma de posesión.

Se trata de un gesto que agradecemos y valoramos como prueba de vuestra sincera amistad hacia España y de los profundos lazos que ligan a nuestros dos países.

La España que os recibe es un país moderno, abierto y dinámico, fiel a sus tradiciones y orgulloso de su marco constitucional, basado en la convivencia democrática y que garantiza nuestra rica diversidad y pluralidad.

A lo largo de vuestra estancia en España podréis comprobar el sincero afecto y admiración que los españoles sentimos por Brasil y el alto aprecio que nos inspira vuestra persona.

Buena muestra de ese alto aprecio es el "Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2003" que se os acaba de otorgar.

Recibid nuestra más efusiva felicitación por este galardón, que constituye un merecido reconocimiento hacia tan destacada trayectoria política y personal de compromiso con la cooperación y de entrega hacia las causas más nobles al servicio del ser humano.

Señor Presidente,

La Reina y yo hemos tenido la fortuna de poder realizar dos Viajes de Estado a Brasil, el primero hace ya veinte años y el segundo hace tan sólo tres. En cada una de nuestras estancias en tierras brasileñas, nos hemos sentido especialmente atraídos por la pujanza y dimensión de vuestro país, por su belleza, y por el dinamismo, hospitalidad y simpatía del pueblo brasileño.

Brasil es hoy en día, sin duda, una gran realidad política, económica, social y cultural que inspira respeto y admiración a escala internacional. Constituye la principal potencia industrial del Hemisferio Sur, la mayor economía de la región y un país clave en Iberoamérica.

Pero, además, Brasil está llamado a desempeñar un papel cada vez más decisivo, contando con el talante abierto, solidario y tolerante de la sociedad brasileña.

Sabemos de vuestro empeño por dirigir a Brasil hacia mayores cotas de prosperidad y de bienestar para todos los brasileños, reduciendo el paro, desarrollando la democracia y los derechos humanos, y favoreciendo el proceso de integración de la región, sus relaciones con Europa y el papel de Brasil en el plano internacional.

Apoyamos sinceramente los nobles esfuerzos de vuestro Gobierno en la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad social.

Brasil puede contar con la sincera amistad y la estrecha cooperación de España en cuantos esfuerzos se dirijan a consolidar el bienestar, estabilidad y crecimiento de vuestro país.

Señor Presidente,

España y Brasil mantienen estrechos lazos desde que Francisco de Orellana descubrió el Amazonas, o Vicente Yáñez Pinzón llegó a las costas de Cabo San Agostinho, en el Estado de Pernambuco del que sois oriundo.

Nuestras relaciones bilaterales han registrado en la última década un crecimiento y expansión sin precedentes, diversificándose en su contenido.

Esta Visita de Estado permitirá reforzar la corriente de profunda simpatía que liga a nuestros dos pueblos, constatar el excelente estado de nuestras relaciones bilaterales y asumir nuevos compromisos para reforzarlas y ensancharlas.

Ha aumentado de forma notable el interés mutuo por nuestras respectivas realidades culturales y por sus protagonistas. Nombres como los de Machado de Assis, Nélida Piñón, o Caetano Veloso, por sólo citar algunos, son bien conocidos en España.

El éxito de la exposición "Resonancias de Brasil", el año pasado en Santillana del Mar, es otro buen ejemplo del interés de los españoles por la cultura brasileña.

Muchos son, en definitiva, los brasileños que suscitan nuestra admiración: intelectuales, políticos, empresarios, representantes de la ciencia o de la cultura.

Pero aún podemos y debemos hacer más para profundizar en el conocimiento mutuo y en nuestra cooperación, que hoy se extiende a nuevos ámbitos: desde el de la educación o la investigación, hasta aquellos más directamente ligados al desarrollo económico y social, como los micro-créditos, el medio ambiente o el aprovechamiento del agua.

En este contexto, España ha reforzado su cooperación cultural con Brasil y ve con simpatía el interés que suscita la enseñanza del español en vuestro país.

En el ámbito económico, España se ha convertido en el segundo mayor inversor internacional en Brasil. Una realidad inversora que abarca a los más variados sectores de la economía brasileña y demuestra hasta qué punto las empresas españolas confían en el futuro de vuestro país, contribuyendo a su desarrollo económico y social. Este esfuerzo inversor representa una apuesta de largo alcance y hace de Brasil un socio estratégico económico y comercial de primera magnitud para España.

Deseamos que esta cooperación empresarial se consolide y amplíe a todos aquellos sectores económicos en los que Brasil pueda estar interesado. Estamos abiertos a explorar nuevos campos, como el turismo o la pesca, en los que la cooperación hispano-brasileña puede resultar eficaz y mutuamente beneficiosa desde el punto de vista económico y social.

Señor Presidente,

Brasil y España comparten muchos intereses y objetivos en el plano exterior, destacando los derivados de nuestra común pertenencia a la Comunidad Iberoamericana de Naciones, y una común apuesta, tanto en favor de la integración regional, como del reforzamiento de las relaciones entre Europa e Iberoamérica.

Esta coincidencia se explica por la profunda vocación iberoamericana de España, un rasgo esencial de nuestra identidad y de nuestra acción exterior.

Desde hace más de una década, las Cumbres Iberoamericanas constituyen un marco inestimable de cooperación para abordar mejor los problemas comunes y para trabajar conjuntamente al servicio de nuestros pueblos, partiendo de unos mismos principios y valores.

Pronto tendremos ocasión de trabajar reunidos en el seno de ese foro que siempre ha contado con la decisiva aportación de Brasil.

Estamos convencidos de los beneficios que este mecanismo de concertación y cooperación puede aportar a todos sus integrantes, dotando a la Comunidad Iberoamericana de Naciones de un mayor peso específico a escala internacional y de una mejor capacidad de respuesta frente a los retos de la globalización.

Contáis con nuestro pleno apoyo al desarrollo de la integración del Mercosur, desde nuestra experiencia como miembros de la Unión Europea.

Como impulsores del primer Acuerdo marco Unión Europea-Mercosur, firmado en este mismo Palacio en 1995, nos alegramos del avance registrado en las negociaciones del nuevo Acuerdo entre ambas entidades regionales, cuya pronta conclusión apoyamos y deseamos.

Y es que España viene trabajando con ahínco por el mayor acercamiento entre Iberoamérica y Europa, convencida de los beneficios mutuos de una más estrecha cooperación entre dos regiones tan ligadas por historia y cultura, y que comparten los mismos principios y valores.

Señor Presidente,

Hace casi ochenta años, Gilberto Freire escribió unos versos proféticos sobre vuestro país que concluían afirmando:

            Eu sinto os passos de um outro Brasil que vem aí,

Hoy, siguiendo sus palabras, me atrevo a decir:

            Eu sinto passos, desse Brasil que vem aí .

Desde el afecto y admiración que bien sabéis sentimos hacia Brasil, permítame levantar mi copa para brindar por Vuestra ventura personal, por la de Vuestra esposa, por el bienestar y prosperidad del gran pueblo brasileño, y por la creciente amistad entre Brasil y España.

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