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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido al Presidente de Uruguay

Palacio Real de Madrid, 02.02.2004

S

eñor Presidente,

Para la Reina y para mí constituye un motivo de gran satisfacción poder daros, junto a vuestra distinguida esposa, nuestra más afectuosa bienvenida al inicio de Vuestra Visita Oficial a España, convencidos de que entre nosotros os encontraréis como en Vuestra propia casa.

Guardamos un muy grato recuerdo de nuestras dos Visitas a la República Oriental del Uruguay, en 1983 y 1996.

En ambos Viajes pudimos disfrutar de la cálida y afectuosa acogida de los uruguayos, reflejo de la intensa corriente de simpatía que liga a nuestros dos pueblos. Un afecto y hospitalidad que también han marcado las sucesivas Visitas del Príncipe de Asturias a Vuestra Nación.

En nuestro primer Viaje ya se vislumbraba en Uruguay el retorno a la vieja tradición democrática, que ha hecho del vuestro un país respetado y admirado por toda la comunidad internacional. Fue también entonces, Señor Presidente, cuando tuve la oportunidad de conoceros y saludaros por primera vez.

En el segundo Viaje tuvimos la alegría de reencontrar un Uruguay plenamente democrático fruto del esfuerzo y talento de sus dirigentes, y del buen sentido, espíritu de diálogo y tolerancia que distinguen al pueblo uruguayo.

Son precisamente estas mismas cualidades, junto a la solidez de vuestras instituciones democráticas, las que os han permitido superar con éxito las dificultades económicas que vivió Uruguay y que golpearon a buena parte del mundo.

Vuestro Gobierno, Señor Presidente, supo encontrar y adoptar con valentía las medidas necesarias para superar aquella crisis.

Hoy los españoles constatamos, con profunda satisfacción y lógica simpatía, las señales positivas de recuperación que presenta vuestra economía, demostrando así lo acertado de las medidas adoptadas y lo eficaz del esfuerzo desplegado, producto de la voluntad de superación de los uruguayos.

Señor Presidente,

Me complace asimismo constatar el gran desarrollo que han experimentado nuestras excelentes relaciones bilaterales. Ya sea en el plano político, en el económico o en el cultural, apreciamos un sólido crecimiento de nuestra amistad y colaboración.

En este marco deseo agradecer Vuestra cooperación en la lucha contra el terrorismo a la que somos especialmente sensibles.

Estamos seguros de que Vuestra Visita permitirá ahondar en nuestros lazos de amistad y explorar en beneficio mutuo nuevos campos y proyectos de cooperación.

No quiero dejar de agradeceros que el pasado mes de agosto presidierais la inauguración del Centro Cultural de España en Montevideo, una obra que bien refleja el nuevo impulso de nuestros lazos culturales con Uruguay.

Permitidme que hoy evoque la cálida acogida que Uruguay dispensó a tantos españoles que se instalaron en vuestra tierra y contribuyeron con entusiasmo a desarrollar la riqueza de su nueva patria de acogida, sin por ello renunciar a sus raíces.

Nos sentimos orgullosos del esfuerzo solidario que nuestros compatriotas volcaron al servicio del crecimiento de Uruguay y bienestar de sus habitantes. Un esfuerzo que contó con instituciones ejemplares, como la Sociedad Española Primera de Socorros Mutuos, que acaba de cumplir ciento cincuenta años y es una de las más importantes de Iberoamérica.

Hoy son también muchos los uruguayos que han vuelto sus ojos hacia España, han decidido fijar aquí su nueva residencia, y aportan lo mejor de su esfuerzo a nuestro desarrollo económico y social. Merecen por ello, todo nuestro reconocimiento, respeto y afecto.

Señor Presidente,

Uruguay y España están hoy estrechamente unidos, no sólo por historia, lengua y cultura, así como por tantos vínculos de afecto y de sangre, sino también por la misma determinación de contribuir a la construcción de un mundo más justo, próspero y libre.

Uruguay y España pertenecen a esa gran familia iberoamericana que se extiende a ambos lados del Atlántico. Una comunidad que cuenta con un sistema de Cumbres que acabamos de dotar de una Secretaría General, para redoblar su eficacia al servicio de los múltiples objetivos e intereses que nos ligan.

Al mismo tiempo, nuestros países apoyan los procesos de integración regional, como forma de promover el mejor desarrollo de nuestras sociedades y de preservar nuestra identidad en un mundo cada vez más globalizado.

España está convencida de que las negociaciones entre la Unión Europea y MERCOSUR, que siempre hemos impulsado, deben concluir pronto con éxito. Ello redundará en beneficio, no sólo de ambas regiones sino además de los principios, valores e ideales que compartimos y que constituyen un patrimonio común de Europa e Iberoamérica.

Para concluir, permitidme, Señor Presidente, que reitere nuestra gran alegría por teneros entre nosotros y que levante mi copa para brindar por el bienestar del querido pueblo uruguayo, al que tan unidos nos sentimos, por Vuestra ventura personal y por la de Vuestra distinguida esposa.

Muchas gracias.

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