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Palabras de Su Majestad el Rey en la Cena de Gala ofrecida por Su Majestad el Rey de Marruecos

Marruecos(Palacio Real de Marrakech), 17.01.2005

M

ajestad,

La Reina y Yo queremos expresaros de corazón nuestra mayor gratitud por la calurosa y afectuosa acogida con la que nos habéis distinguido desde el inicio de este Viaje de Estado al Reino de Marruecos, que hoy hemos emprendido con renovada ilusión y esperanza.

Apreciamos vivamente el gran esmero que sabemos habéis puesto en la organización de esta Visita, lo que valoro como una prueba más de la estrecha amistad que nos une, mi Gran Amigo y Querido Hermano.

Muchas gracias también, Majestad, por Vuestras amables palabras cargadas de sincera amistad hacia España y voluntad de estrechar las intensas relaciones que nos ligan. Unas palabras que han puesto de relieve Vuestro impecable conocimiento de nuestro idioma -cuyo uso en esta cena apreciamos en muy alto grado- .

Una cena que nos brinda la oportunidad de profundizar en nuestros sentimientos recíprocos de amistad personal, de cercanía y cooperación en el espléndido marco de este Palacio Real de Marrakech, una de vuestras cuatro "ciudades imperiales", vieja capital de las dinastías almorávides y almohades. Una urbe en cuyos tiempos de máximo esplendor se erigieron los maravillosos alminares de la Kutubia de esta ciudad, la torre Hassan de Rabat y la Giralda de Sevilla.

La Reina y yo recordamos siempre nuestra primera Visita de Estado al Reino de Marruecos, en 1979, cuando recibimos la gentil y calurosa hospitalidad de Vuestro ilustre Padre, mi Gran Amigo, Su Majestad el Rey Hassan II -a quien Dios guarde en su paz-.

Aquel Viaje, transcurrió en Fez, la antigua y milenaria capital del Reino. Era la primera vez que un Rey de España visitaba el Reino de Marruecos, y fue el momento de Nuestro gran reencuentro.

Desde aquella primera Visita he vuelto en repetidas ocasiones a esta querida tierra, y he apreciado, como algo muy cercano a España, la transformación vivida por Marruecos bajo la inspiración de la dinastía que Vuestra Majestad encarna.

El papel desempeñado por Vuestro Padre, el Rey Hassan II, así como la continuación durante Vuestro Reinado de los esfuerzos por forjar el Marruecos moderno, son las bases para el avance del proceso de reformas que conoce este país.

Tampoco quiero dejar de mencionar Vuestra Visita de Estado a España en septiembre de 2000, que constituyó un alto honor y una muy grata ocasión para recibiros como nuevo Rey de Marruecos y para expresaros mi amistad personal, así como el sincero afecto y pleno apoyo de España en el desarrollo de Vuestra alta magistratura.

Majestad,

Bajo Vuestra dirección, se han llevado a cabo reformas con el objetivo de hacer de Marruecos una sociedad moderna y democrática, respetuosa de los derechos humanos, sin olvidar las medidas de liberalización de la economía para asegurar el desarrollo necesario para la prosperidad de Vuestro pueblo.

La entrada en vigor este año de la reforma de la Mudawana marca un hito en la construcción de un Marruecos respetuoso con la tradición del mundo árabe-musulmán y preocupado, al mismo tiempo, por mejorar la protección de los derechos de la mujer y asegurar su lugar, tanto en la familia como en la sociedad en su conjunto.

Desde que Vuestra Majestad anunciara en 1999 toda una serie de medidas en el campo de los derechos humanos, habéis demostrado la voluntad de ser el Rey de todos los marroquíes. Primero con la instauración del Consejo Consultivo de Derechos Humanos, que ha desarrollado una loable labor. Buena muestra asimismo de Vuestro empeño han sido las diversas reformas impulsoras de las libertades civiles, incluido el establecimiento de la Instancia Equidad y Reconciliación.

En el proceso de transición también habrá de jugar un papel primordial la nueva Ley de Partidos políticos que, bajo Vuestro impulso, pretende lograr su consolidación, como auténtica y legítima expresión de la voluntad popular, para avanzar en la consolidación del régimen constitucional de Marruecos. Todo ello ha de redundar en un incremento de la confianza de la opinión pública en sus instituciones y en una mayor participación ciudadana en los procesos electorales.

Para encarar con creciente confianza los retos del desarrollo socio-económico del país, es un acierto proseguir con los esfuerzos de los últimos años para impulsar la actividad de los actores económicos, incentivar la inversión y fomentar la integración económica y comercial con los países de la región en la dirección marcada por el Acuerdo de Agadir.

Majestad,

Bajo Vuestra dirección, el Reino de Marruecos ha desplegado en los últimos años una actividad exterior intensa y fructífera, que ha consolidado el lugar de Marruecos en la Comunidad internacional como país de referencia del mundo árabe-musulmán, dispuesto a jugar un papel destacado en la región que compartimos.

Quiero destacar el reciente Viaje de Vuestra Majestad a Iberoamérica, con la que España comparte historia, cultura y valores, así como un proyecto de futuro en la promoción de un mundo más seguro, estable y justo.

Nuestro legado común, simbolizado en su día por el patrimonio arábigo-andalusí como espacio de tolerancia y convivencia entre culturas y confesiones, debe servir para explorar nuevos horizontes de progreso. En este sentido, agradecemos el apoyo del Reino de Marruecos a la iniciativa del Gobierno español de crear una Alianza de Civilizaciones, que pretende conformar un gran consenso político internacional en torno a una serie de acciones concretas. Esperamos contar con una contribución sustancial a este proyecto por parte de Vuestro Gobierno.

Además de nuestro común empeño por favorecer la tolerancia y armonía en nuestras sociedades y en las relaciones internacionales, coincidimos con Marruecos en la necesidad de progresar hacia un orden mundial más justo y equilibrado. Compartimos visiones convergentes sobre el papel central que deben jugar las Naciones Unidas y la necesidad de que su reforma avance hacia una mayor eficacia y democratización.

Una demostración palpable de esta convergencia de puntos de vista viene simbolizada por la operación conjunta de mantenimiento de la paz que soldados españoles y marroquíes están llevando a cabo en Haití.

En lo que se refiere al Sahara Occidental, España está firmemente decidida a ayudar al proceso para encontrar, dentro del marco de las resoluciones de las Naciones Unidas, una solución justa, aceptable y definitiva para todas las partes.

En el empeño por hacer prevalecer la lógica de la razón y de la legalidad internacional, Marruecos y España están también llamados a cooperar para luchar contra el principal azote de nuestro tiempo. Me refiero al terrorismo.

Los brutales atentados de Casablanca en 2003 y de Madrid en 2004 constituyen un dramático recordatorio sobre la necesidad de que nuestros dos Estados y pueblos sigan trabajando, cada vez más unidos, para acabar con el terrorismo y asegurar el pleno respeto a la vida, demás derechos fundamentales y valores democráticos, esencia de la convivencia pacífica de nuestras sociedades.

Agradecemos vivamente la eficaz colaboración y el firme apoyo recibido de las autoridades de Marruecos en la lucha contra el terrorismo.

Quiero dedicar nuestro emocionado recuerdo a todas las víctimas del terrorismo y nuestra plena solidaridad con sus familias, que deben contar siempre con la comprensión y el pronto apoyo material de nuestros Gobiernos.

Las relaciones entre Marruecos y España han de entenderse cada vez más en el contexto de las integraciones regionales, en especial la Unión del Magreb Árabe y la Unión Europea. La reciente Política de Vecindad europea debe constituir una oportunidad para avanzar hacia el objetivo, al que Marruecos aspira legítimamente, de obtener un "estatuto avanzado" con Europa, más allá de la tradicional relación de asociación.

Majestad, España será el mayor valedor de esta relación estratégica que garantice el anclaje preferente de Vuestro país a Europa, así como de las aspiraciones marroquíes a participar en el acervo comunitario y a beneficiarse al máximo de esa nueva Política de Vecindad.

Este año se celebrará en Barcelona el Décimo Aniversario del Proceso Euromediterráneo, mediante una Reunión al más alto nivel, que debe ser un empeño común de nuestros dos países. Una oportunidad para consolidar la relación política entre las dos riberas de nuestro mar, y una ocasión para marcar -dentro de una común identidad mediterránea- nuestra renovada voluntad de seguir progresando juntos hacia una estabilidad y prosperidad compartidas.

En esta referencia a la contribución de Vuestro país a la Paz internacional, no quiero dejar de mencionar la labor que Vuestra Majestad viene desarrollando como Presidente del Comité Al Qods. Las nuevas oportunidades que se abren ahora para avanzar en el Proceso de Paz en Oriente Próximo, harán de las labores de este Comité un instrumento aún más importante en el logro de una paz justa y duradera para dicha región del mundo.

Majestad,

En 1991, al concluir el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación, nuestros dos Estados acordaron con nitidez la naturaleza que querían otorgar a sus relaciones futuras.

Marcamos un rumbo que no ha cambiado, pese a los avatares que hayamos podido experimentar en nuestra historia más reciente. Baste con subrayar el tupido entramado de vínculos e intereses que, por fortuna, han ido creciendo y que inexorablemente nos llevan a desarrollar una cooperación cada vez más intensa.

Quiero dedicar una mención especial a la amplia comunidad marroquí residente en España que, con su trabajo, contribuye al desarrollo económico de nuestro país. Sus esfuerzos por integrarse en los lugares de residencia, y las recíprocas atenciones por parte de las instituciones públicas españolas, son elementos esenciales sobre los que debe fundarse nuestra convivencia. Al mismo tiempo, Marruecos y España deben proseguir sus esfuerzos en la lucha contra la inmigración clandestina y la trágica realidad del tráfico de seres humanos, para el que no debe haber espacio en nuestras sociedades.

España y sus empresas han contribuido en los últimos años a la modernización de la economía marroquí, un tema esencial de nuestra cooperación que abordaremos en el importante encuentro empresarial bilateral de pasado mañana en esta ciudad.

Para España, que ya en 2003 fue el primer país inversor en Marruecos, hoy Vuestro país es el principal mercado árabe y el tercer mercado de exportación fuera de la Unión Europea.

La inauguración de la central térmica de Tahaddart durante esta Visita, será otra clara demostración de la apuesta de España y sus empresas por un Marruecos cada vez más próspero. Apoyamos el proceso de reformas estructurales en curso que, con toda seguridad, seguirán favoreciendo, tanto el comercio bilateral como la inversión española.

No olvidemos tampoco, los numerosos proyectos de la Cooperación Española que han hecho del Reino de Marruecos su mayor beneficiario en el mundo árabe.

Antes de concluir, quiero aludir a importantes proyectos reflejo de nuestra firme decisión de avanzar juntos hacia un prometedor futuro de mayor cooperación. Me refiero, en primer lugar, a la reactivación del Comité Averroes creado en 1997 que debe servir para promover el mejor conocimiento mutuo, una más sólida amistad y la superación de los prejuicios heredados.

También reviste una especial carga simbólica el proyecto del Enlace Fijo en el Estrecho de Gibraltar. Una iniciativa que subraya el lugar privilegiado de nuestros dos países como punto de encuentro entre dos continentes y civilizaciones.

En esta Visita compartiré con Vuestra Majestad la gran satisfacción de sentar las bases de la futura Universidad española en Marruecos. Dicha Universidad, cuya idea originaria os pertenece, permitirá culminar la importante contribución española al sistema educativo en Marruecos.

Majestad,

Os reitero nuestro más vivo agradecimiento por Vuestra Fraternal Amistad, noble hospitalidad y múltiples atenciones que estamos recibiendo en esta Visita de Estado. Una Visita de Estado que, además de reforzar el sincero afecto que liga a nuestras dos Familias, nos permite constatar que es mucho más fuerte lo que nos une que lo que nos ha podido separar. Una Visita que estoy seguro va a permitir fortalecer nuestros lazos de amistad y cooperación.

Para terminar, hago los mejores votos por la ventura personal de Vuestra Majestad y de toda Vuestra Familia, y por la paz, bienestar y prosperidad del gran pueblo amigo del Reino de Marruecos.

Muchas gracias.

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