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Brindis de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el almuerzo ofrecido en su honor por el Presidente de la República de Hungría

Hungría(Budapest), 07.09.2004

S

eñor Presidente,

Muchas gracias por Vuestras afectuosas palabras de bienvenida, por Vuestra hospitalidad y por la cálida acogida que, junto con Vuestra esposa, nos habéis querido dispensar a la Princesa y a mí, en ésta primera Visita oficial a Hungría, que es también la primera que realizamos a un país europeo tras nuestro matrimonio.

A pocas horas de nuestra llegada, ya hemos podido admirar la belleza monumental de esta gran capital europea que es Budapest y hemos sentido la emoción de encontrarnos en un país clave para entender la historia y cultura de nuestro continente, la tierra de trece premios Nóbel y de grandes poetas, escritores, músicos y artistas y, por qué no también, de la gran Reina Violante, esposa de nuestro Rey Jaime I de Aragón.

Nos llena de alegría poder realizar esta Visita y manifestar en ella el más sincero deseo de España de estrechar sus lazos con un gran país amigo como Hungría. Hacerlo a los pocos meses de su ingreso en la Unión Europea es circunstancia que permite subrayar la nueva intensidad y calidad que han adquirido nuestras relaciones bilaterales desde que compartimos, no sólo la condición de aliados, sino también la de socios en la gran obra de integración europea.

Me complace renovar las manifestaciones de afecto y amistad hacia este país que, con la feliz perspectiva de la adhesión de Hungría a la Unión Europea, ya expresara en 1996 mi padre el Rey, con motivo de su participación en las celebraciones del Milenario del Estado Húngaro.

Han pasado ya varios años y nos satisface enormemente ver y admirar los intensos y muy fructíferos esfuerzos realizados por Hungría y por el pueblo húngaro en su lucha por la libertad, la democracia y la prosperidad. Un recorrido, Señor Presidente, que, salvando las circunstancias propias de cada uno de nuestros dos países, nos recuerda el camino andado en su día por España y nos suscita por ello sentimientos de especial cercanía y simpatía que explican esa particular capacidad de comprensión y entendimiento que tienen entre si Hungría y España.

Vuestro quehacer, Señor Presidente, en ese proyecto de convivencia, trabajando sobre la labor de Vuestros ilustres predecesores, ha sido más que notable y públicamente reconocido. Vuestra condición de jurista, de prestigioso especialista en derecho internacional y comunitario, de profesor universitario y Vuestra prudencia, han otorgado a la vida política húngara en estos años, el equilibrio y la perspectiva de futuro que Hungría necesitaba para lograr su objetivo de regresar a la familia europea e incorporarse en el lugar que le corresponde en la obra de integración en la que estamos inmersos todos los europeos.

Hungría es hoy un país moderno y dinámico, que cuenta con un prometedor porvenir. El jurado que otorgaba hace unos meses el premio a la paz de los escritores alemanes al gran escritor húngaro Péter Eszterházy decía que éste, con su obra, "había puesto a Hungría en el centro de Europa". Era una frase simbólica pero de contenido real: afirmar la presencia de Hungría en el presente y futuro de Europa.

Ha sido el esfuerzo de todo un gran pueblo, de miles de personas que han trabajado con firmeza, dedicación y acierto para hacer realidad el ingreso de Hungría en la Unión Europea. Y como Presidente de esta Nación, simbolizáis también esta impresionante tarea tan bien ejecutada. Permitidme, por ello, que a través de Vuestra persona, extienda la más calurosa felicitación a todo el pueblo húngaro por ese trabajo bien hecho. Un trabajo que ha anclado definitivamente en la orilla occidental y europea a ese "barco trasbordador" del que hablaba el poeta Endre Ady refiriéndose a Hungría. Señor Presidente,

La ampliación de la Unión Europea y el acuerdo sobre el Tratado Constitucional para la Unión constituyen acontecimientos de un calado histórico y político singular que marcarán la vida de muchas generaciones de europeos.

Después de muchos años de traumática división, Europa se ha reencontrado a sí misma en un proceso que sigue abierto a otras Naciones europeas y democráticas. España que, por razones más geográficas que históricas, ha estado con frecuencia alejada de las Naciones de Europa Central, vuelve ahora a encontrarse con ellas en el seno de la Unión Europea de cuya ampliación ha sido, desde el primer momento, uno de sus más firmes defensores.

Para España y para los españoles es particularmente grato acercarnos y tratar de conocer de manera más profunda al pueblo húngaro y a Hungría; un país que, desde que el Rey Esteban emprendiera la construcción de un Estado moderno, siempre ha mostrado su vocación occidental. También deseamos que Hungría conozca y se acerque cada vez más a España. Quisiera, por ello, que esta Visita nuestra a Hungría diese un nuevo impulso a nuestras relaciones bilaterales en todos sus ámbitos, en particular, en el cultural, en el económico y en el de nuestra colaboración cada vez más intensa en la construcción europea.

Es mucho sin duda lo que hemos avanzado. En los últimos años, se han multiplicado los contactos entre nuestras administraciones, se intensifica la cooperación cultural y educativa, crecen los flujos comerciales, financieros y de inversión, aumenta el intercambio de turistas y, con todo ello, el mejor conocimiento mutuo de nuestras sociedades. Pero aún podemos y debemos hacer más. De ahí que me llene de satisfacción que, con motivo de nuestra Visita, se vaya a inaugurar el Instituto Cervantes de Budapest y que se celebre un importante encuentro empresarial hispano-húngaro.

Las exigencias de la realidad internacional deben además llevarnos a intensificar nuestra cooperación en dos terrenos que hoy en día resultan ineludibles: me refiero a la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado del tipo que sean, que tanto dolor y sufrimiento causan en nuestras sociedades.

Un profundo dolor y sufrimiento que vive en estos días Rusia. Me refiero a la profunda conmoción que ha causado en todos nosotros el horror de centenares de personas, entre ellas decenas de niñas y niños, víctimas del muy dramático desenlace de la barbarie terrorista en Beslán. Expresamos una vez más nuestro más profundo sentimiento de pesar a sus familias desgarradas por el dolor y el sufrimiento y nuestros mejores deseos de recuperación a los heridos.

Agradezco muy sinceramente asimismo las muestras de amistad y de solidaridad que siempre hemos encontrado en Vuestra Excelencia y en el pueblo húngaro ante los atentados terroristas que ha sufrido España y, en particular, las expresadas con ocasión de los brutales ataques terroristas del pasado 11 de marzo en Madrid.

Señor Presidente, no quiero concluir mis palabras sin agradeceros muy sinceramente Vuestra amable invitación para realizar esta Visita y reiteraros nuestro afecto y admiración por Hungría, así como nuestro deseo de contribuir a estrechar aún más nuestras relaciones bilaterales. Con ese espíritu, permitidme que levante mi copa para brindar por Vuestra ventura personal y la de Vuestra esposa y por la prosperidad y bienestar de la República de Hungría.

Muchas gracias.

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