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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Ayuntamiento de Turín

Italia(Turín), 05.10.2001

E

s para mí una satisfacción, y tiene un sentido especial, que en este mi primer viaje oficial a Italia se haya incluido una visita a Turín, primera capital de la Italia unida a la que España ha mirado siempre con tanto cariño y admiración.

Turín condensa, como pocas ciudades, las virtudes que han hecho de Italia un país pujante, audaz, y a la vez arraigado a su rica historia y a sus tradiciones. Ya a mediados del siglo XIX, el autor español Pedro Antonio de Alarcón, de paso por Turín camino de Nápoles, dejó constancia del orden impecable de su trazado urbano, la belleza serena de sus palacios, junto con el carácter laborioso y emprendedor de sus gentes.

Llevo menos de una hora en Turín y ya puedo dar fe de lo cierto de las apreciaciones del escritor español. Pero pasando hace sólo unos minutos frente a vuestro Palacio Real, no he podido evitar recordar a uno de sus arquitectos, el gran Filippo Juvara, siciliano de origen, aunque turinés de adopción. Tras dejar una imponente obra en Turín, cuajada de magníficas iglesias y palacios, Juvara se trasladó a Madrid, y allí empezó a construir el Palacio Real, pequeño trozo de Turín en el centro de España que, a partir de ahora, me hará recordaros y me trasladará a esta espléndida ciudad.

Otra gran obra de Juvara, el bellísimo Palazzo Madama, podría ser reflejo de la perfecta y rara simbiosis que se da en Turín entre tradición y modernidad, así como de la singular estratificación histórica de la ciudad con su impronta romana medieval y barroca. Palazzo Madama constituye, sin duda, el símbolo de la capacidad de Turín para renovarse, para asumir lo nuevo, sin romper por ello lo anterior, que es la clave del progreso.

Y he aquí el otro aspecto distintivo de Turín: la modernidad. En un momento en el que a menudo se vacía de contenido o se confunde el verdadero significado de la palabra modernidad, es preciso recordar que fue en Turín, ciudad emprendedora y abierta, en la que se dieron grandes pasos para que Italia alcanzara el lugar que hoy ocupa en el mundo. Turín supo colmar muy rápido el vacío dejado por el traslado de la capitalidad, y lo llenó con un dinamismo creativo y una pujanza industrial ya centenaria, dignos de admiración. A ello hay que añadir la modernidad de la ciudad como espacio de acogida a tantas personas venidas de otras regiones de Italia y que tanto contribuyeron a este progreso; espíritu de apertura que hoy afortunadamente se mantiene con otros pueblos.

Hoy tendré oportunidad de conocer ambas ciudades: la de la belleza serena de Guarini y Juvara, romana y barroca, y la de Turín del siglo XXI. Es simbólico que hoy, cuando visite la imponente arqueología industrial del "Lingotto", me remontaré a los albores del siglo XX, cuando Turín se lanzó a la modernidad en automóvil y horas después, cuando conozca las instalaciones de "Alenia Spazio" y su audaz apuesta por la conquista del saber, estaré asistiendo a los fascinantes retos que ya nos presenta el siglo que acabamos de comenzar.

Todo ello coloca a Turín en una situación privilegiada para seguir la senda de progreso en la que está embarcada, y que tendrá una cita importante en los Juegos Olímpicos de invierno del año 2006. Estoy seguro de que Turín y toda la región de Piamonte sabrán aprovechar ese reto y ese compromiso para seguir mejorando la ciudad e involucrando a sus habitantes en un espacio armónico de convivencia.

Señor Alcalde: no quiero terminar mis palabras sin agradecerle sinceramente el calor y la hospitalidad que Turín y sus habitantes me han brindado. Ello hace que reciba con enorme satisfacción y orgullo la Medalla de Honor de la ciudad que ha tenido a bien otorgarme y que, de algún modo, sella este primer encuentro con la ciudad de Turín, símbolo de tradición y de progreso, de historia y de futuro.

Questa vostra scommesa sulla novita, questo continuo rinascere, questo "risorgimento" del quale Torino fu protagonista d'eccezione ed il cui spirito è sempre vivo tra i piemontesi, mi fanno presagire uno splendido avvenire per Torino e per tutta la regione.

Muchas gracias.

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