Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de despachos de la 54ª Promoción de la Carrera Judicial

Barcelona, 15.04.2004

M

e considero singularmente honrado al tener ocasión de presidir la entrega de despachos a la cincuenta y cuatro promoción de la Carrera Judicial. Es la primera vez que tengo la grata responsabilidad de acudir a este acto que me acerca de manera singular a una profesión por la que siento un enorme respeto y admiración.

Por eso quiero que mis primeras palabras sean de felicitación a todos vosotros en este momento solemne en el que adquirís formalmente el título que os acredita como Jueces y asumís el desempeño de vuestra responsabilidad impartiendo y administrando Justicia. Hoy comienza una nueva etapa de vuestras vidas. Esta etapa se inicia lógicamente con la ilusión que siempre corresponde a toda nueva andadura vital. Un camino que emprendéis con entusiasmo y con conciencia plena de vuestra responsabilidad.

Os felicito también por esta opción profesional que habéis elegido, que iniciáis como fruto de vuestro esfuerzo personal, y en la que se manifiesta vuestra decidida voluntad de servicio a la sociedad.

El trabajo que os ha llevado hasta aquí es, sin duda, un fiel compañero de viaje que no os abandonará a lo largo de toda vuestra trayectoria profesional. La del Juez es una vocación difícil de desarrollar si no va acompañada de un compromiso incondicional por el trabajo y por una actitud decidida de total entrega a vuestra labor. Un trabajo que ha de ser constante y reflexivo, ponderado y prudente; callado e independiente, imparcial y justo. Y también, sensible a la realidad a la que se aplica, aceptando que el Derecho, que es el instrumento a través del cual el  Juez administra justicia, no se refiere a realidades abstractas sino a situaciones concretas de la vida en las que están implicados vuestros conciudadanos.

Por esa razón, y partiendo de la responsabilidad que asumís desde este momento con la sociedad, debéis esforzaros, como vigías cualificados de la legalidad y garantes del Estado de Derecho que sois, en aplicar la ley con Justicia y conforme a la realidad histórica en la que se vive, haciendo, en suma, de la norma un instrumento sustancial para la convivencia pacífica de las personas.

Solo así, con sensibilidad ante los problemas que se someten a vuestra consideración, con una prudente apreciación de los diferentes intereses en juego y con proximidad a los ciudadanos, conseguiréis aproximaros en vuestras resoluciones al ideal de Justicia que de vosotros se pretende.

En vuestra difícil misión de resolver las controversias entre las personas os deseo el mayor de los éxitos. Porque una sociedad gobernada por los valores de la libertad, la tolerancia y la convivencia pacifica requiere de buenos profesionales de la Justicia que hagan del imperio de la ley un ingrediente sustancial para su existencia. Sólo desde esa justa y eficaz aplicación del ordenamiento jurídico es posible hacer real el Estado de Derecho, origen y soporte del sistema de convivencia que nos hemos dado los españoles, y que ha sido y es fuente de la libertad y prosperidad de nuestra sociedad.

Quiero, por ello, daros todo mi animo en vuestra labor, y reafirmar, en este solemne acto, el papel de la ley como expresión de la voluntad popular, y como cimiento sobre el que se construye la convivencia de todos en libertad, justicia y paz. Es oportuno, asimismo, resaltar el papel desempeñado por nuestra Constitución -ley de leyes y fuente legitimadora de nuestro Estado y de la potestad de los jueces y magistrados-, en la consecución,  a lo largo de sus años de vigencia, de la España prospera y moderna en la que vivimos. Una España más justa en lo social, más dinámica en lo cultural y desarrollada en todos los aspectos, basada en la concordia y la solidaridad. Una España en la que los españoles podemos alcanzar nuestra realización personal, expresión de la riqueza de una sociedad diversa y plural como la nuestra.

Por otra parte, os enfrentáis a partir de hoy, a una tarea apasionante, que no esta desprovista de dificultades. Bien lo sabéis. Deseo por ello que, en el camino que hoy comenzáis, seáis capaces de hacer de vuestra entrega diaria y del estudio y conocimiento de la ley los mejores aliados para vuestra misión. Y también os deseo que la Justicia sea el principio rector de vuestras vidas, pues sólo desde la asunción, como propio, del valor de la Justicia, estaréis en situación de hacer de cada una de vuestras resoluciones, al aplicar la ley en el caso concreto, una autentica y real expresión de lo justo.

Os adelanto el respaldo de la Corona y el seguro agradecimiento de todos los españoles en el ejercicio del compromiso que hoy comenzáis. Y finalmente os reitero mi enhorabuena más cordial a vosotros y a vuestras familias en un momento en el que el sacrificio personal de tantos años ha encontrado la merecida recompensa.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+