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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de Apertura del Curso de las Reales Academias

Madrid(Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales), 04.10.2006

M

ucho nos complace encontrarnos de nuevo en la sede de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, a la que agradecemos su hospitalidad y expresamos todo nuestro afecto y estima.Saludamos muy cordialmente a todos los Miembros de las Reales Academias que constituyen el Instituto de España, un saludo que extendemos a todos los Académicos de Número, Correspondientes y Honorarios de las Academias asociadas.El Alto Patronazgo que la Constitución me asigna, la histórica vinculación que las Reales Academias mantienen desde su origen con la Corona, así como el respeto y admiración con que seguimos vuestros empeños y logros, realzan la especial satisfacción con la que la Reina y yo venimos a presidir la solemne inauguración de este nuevo Curso.Y lo hacemos para reiteraros nuestra mayor confianza y gratitud. La Corona siempre ha apoyado y seguirá prestando su más ilusionado respaldo a vuestros proyectos, que contribuyen a enriquecer las Humanidades y las Ciencias, un quehacer esencial para el presente y futuro de España y de todos los españoles.Antes de proseguir, quiero expresar nuestro más alto aprecio hacia la Academia anfitriona, por su trayectoria, actividades y proyectos.Un alto aprecio que se remonta a 1582, cuando, reinando Felipe II, se creó la Academia de Matemáticas de Madrid, a la que sucederían las Reales Sociedades de París y Londres.Sobre la base del rigor intelectual y de la calidad académica de sus Miembros, esta Academia de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales ha venido impulsando la investigación y la educación científica en España a lo largo de su historia.Una Academia en la que os han precedido, entre otros, como Numerarios, dos Premios Nobel: Don José Echegaray y Don Santiago Ramón y Cajal.El primero, siendo científico, lo fue de Literatura, y puso así de manifiesto la relación, cada día más necesaria, entre Ciencias y Humanidades. El segundo fue un ejemplo de científico que quiso, además, enseñar a hacer Ciencia, una doble y admirable vertiente que venimos celebrando este año, centenario de su Premio Nobel.Con su encomiable dedicación y espíritu de superación, los Académicos de esta docta Corporación, nos demuestran día a día, la importancia de sus disciplinas como instrumentos para comprender y mejorar el mundo en que vivimos.Una misión crucial de las ciencias, como ya tuve ocasión de subrayar en la inauguración del Congreso Mundial de Matemáticos el pasado mes de agosto en Madrid.Las Reales Academias, con su alto prestigio, con sus múltiples ámbitos de investigación, con la independencia y libertad imprescindibles para el trabajo intelectual, y con su espíritu de renovación, son una realidad bien arraigada, tanto en la Historia como en el presente de España.Nacieron con la misión de salvaguardar el conocimiento, de transmitirlo y, muy especialmente, de impulsarlo. Todo ello, promoviendo, por un lado, la investigación científica, la creación artística y literaria. Y por otro, contribuyendo a fomentar ese clima imprescindible para el desarrollo del trabajo intelectual y la búsqueda de la excelencia a la que aspira nuestra sociedad.Las Reales Academias reúnen en su seno a destacados representantes de las Ciencias, las Humanidades y las Artes de la España contemporánea.Su esfuerzo dota a nuestro país de un impulso específico, fuerte e insustituible, por su permanente búsqueda del saber, de la verdad y de la belleza.Al mismo tiempo, las Academias refuerzan la integración de la Ciencia y los conocimientos artísticos y humanísticos, como requerimiento de su vocación al servicio del hombre mismo. Simbolizan, en suma, la pasión por el conocimiento y la creación.Hoy, con espíritu de renovación y la puesta en marcha de nuevas iniciativas y actividades, aportan el factor de reflexión serena que nuestro presente demanda, al tiempo que representan un acicate permanente para el impulso creador que nuestro futuro requiere.De ahí, que la Corona desee subrayar en este Acto solemne, el significado de la ingente tarea que las Reales Academias desempeñan al servicio de España y de su proyección internacional.Son múltiples las importantes iniciativas y proyectos que las Reales Academias desarrollan en la actualidad, atendiendo a las necesidades y ambiciones de nuestra sociedad.A través de sus publicaciones, diccionarios, conferencias, congresos y creciente labor internacional, promueven - con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información y el respaldo de la sociedad civil - un saber contrastado por el método, el razonamiento y la investigación.Con esa misión de búsqueda y divulgación del conocimiento, apoyan y orientan a numerosos científicos e Instituciones.En estos inicios del siglo XXI, animo a los miembros de estas Corporaciones Académicas a que prosigan su valiosa labor, multiplicando los puentes necesarios con la sociedad, y estimulando su acercamiento a las más jóvenes generaciones. A que continúen aproximando las Academias a nuestros ciudadanos, para difundir el conocimiento más profundo y certero, y promover la conservación de nuestro rico patrimonio cultural e intelectual.En un mundo en rápida transformación, el más fructífero cumplimiento de vuestras nobles tareas se ve favorecido, por vuestro trabajo en cooperación con otras instituciones nacionales e internacionales, en particular del resto de Europa e Iberoamérica; por la activa difusión de los resultados de las investigaciones que promovéis; y, por las redes de contactos científicos que mantenéis con la Universidad y con otras Instituciones análogas.Todo ello hace que sectores de población, tradicionalmente alejados de vuestros afanes, puedan conocer y beneficiarse en mayor medida de los tesoros que custodiáis, de la profundidad de vuestras investigaciones y de su proyección sobre la vida cotidiana de todos.Para concluir, deseo subrayar la importancia de los vínculos que las Reales Academias también establecen con la sociedad civil, a través del patrocinio y la colaboración de fundaciones, empresas e instituciones privadas, que hacen realidad nuevos proyectos conjuntos al servicio de la sociedad.Al reiterar nuestro mayor agradecimiento por la probada lealtad y sincero afecto que la Corona siempre ha recibido de las Reales Academias, quiero renovaros mi firme compromiso de apoyo a vuestro empeño por construir una España siempre mejor.Con este espíritu, declaro inaugurado el curso académico 2006-2007 de las Reales Academias, integrantes del Instituto de España.Muchas gracias.

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