Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina en el Día Mundial de la Cruz Roja y Media Luna Roja

Teruel, 09.05.2001

C

on mucho gusto vengo a esta histórica y muy querida ciudad de Teruel, para presidir el acto conmemorativo del Día Mundial de la Cruz Roja y Media Luna Roja.

Esta capital, cuyos avatares en el tiempo y rico patrimonio cultural nos remiten a un pasado bélico y de frontera, se suma hoy, con su hidalga hospitalidad, a la aventura de paz de una Institución que es ejemplo de iniciativa social y de constante esfuerzo por continuarla y ampliarla, allí donde lo requieren los desafíos y adversidades de nuestro tiempo.

Bien lo muestran las distinciones que acabamos de entregar, y que comparten cinco Sociedades Nacionales de tres continentes, personas e instituciones que han luchado en primera línea por los objetivos de Cruz Roja, medios de comunicación que han destacado en su defensa, y programas y obras que se han distinguido por su buen hacer en los ámbitos y necesidades percibidas como prioritarios por nuestra sensibilidad colectiva.

Todos y cada uno de ellos se han distinguido en el cumplimiento efectivo y generoso del principio fundamental de este movimiento: el respeto a las personas y a las diferencias que las distinguen, sean de credo, color, pensamiento o fronteras.

De entre ellos quiero destacar a Alberto Rodríguez Mancebo, que entregó su vida al servicio de los demás, aún no hace un año, y cuya memoria y enseñanza permanecen entre nosotros, estimulándonos a luchar por un mundo mejor.

Alberto ilustra con su rotundo testimonio el lema que preside este año nuestra conmemoración: "Voluntarios: la fuerza de la humanidad".

Ser voluntario es una vocación que honra a quien la profesa con sinceridad, y nos redime de muchas sonoras carencias a la hora de defender con decisión los derechos esenciales, y poner en pie una solidaridad auténtica, basada en la libertad y la igualdad de oportunidades.

Este año, declarado Internacional del Voluntariado por las Naciones Unidas, estamos escuchando muchas glosas y llamadas de atención sobre este auténtico fenómeno social, especialmente entre la juventud, cuyo generoso activismo en este campo desmiente las críticas que a menudo se difunden sobre su desinterés acerca de las cuestiones fundamentales para nuestra convivencia y su futuro.

Por eso conviene recordar que Cruz Roja es, desde sus orígenes, pionera del voluntariado. Es más: nació con él y en él se basa muy principalmente. Son sus voluntarios quienes la hacen posible a lo largo y ancho del mundo.

Desde los improvisados ayudantes de Solferino y los miembros de las primeras sociedades de socorro, hace siglo y medio, hasta nuestros días, el voluntariado de Cruz Roja ha ido creciendo y renovándose cualitativamente, y especializándose progresivamente, para resolver necesidades nuevas y cada vez más complejas.

Catástrofes naturales y desastres ecológicos, epidemias y hambrunas, hambre y subdesarrollo, desplazamientos incontrolados de inmigrantes y refugiados, son las tareas que absorben su actividad en el ámbito internacional.

En el plano interno, Cruz Roja Española viene desarrollando desde 1999 una serie de "estrategias transversales" que integran en un enfoque global situaciones de especial vulnerabilidad nacidas de una serie de concausas, y que exigen un tratamiento capaz de coordinar aspectos muy diversos, desde el sanitario y asistencial hasta el educativo y laboral.

Ante estos casos, el altruismo y la cooperación han de articularse y reforzarse mediante una capacitación que permita cumplir una serie de funciones específicas: gestión de recursos, promoción de estructuras, diseño de programas y evaluación de su eficacia.

Así el voluntariado de hoy ha llegado a su mayoría de edad. Nos felicitamos de que así sea, y de que junto a las formas de participación, personal o económica, más clásicas y mejor conocidas, hayan nacido y crecido muchas otras más complejas, una serie de prometedoras "tecnologías de la solidaridad".

A cuantos vienen protagonizándolas, les reitero el reconocimiento de toda la sociedad. A los que aún no se han incorporado a ellas, les animo a vincularse a un quehacer que es una escuela de formación individual y un aprendizaje del progreso social.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+