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Palabras de S.M. el Rey en la Cena de Gala en Honor del Presidente de la Federación de Rusía, S.E. Vladimir Putin y señora

Palacio Real, 08.02.2006

S

eñor Presidente,

La Reina se une a mí para daros, junto a Vuestra esposa y a la delegación que os acompaña, nuestra más cordial bienvenida con motivo de Vuestra primera Visita de Estado a España. Nos alegramos mucho de teneros de nuevo entre nosotros.

Estoy convencido de que a lo largo de Vuestra estancia en nuestro país encontraréis la misma calurosa hospitalidad que tanto la Reina y yo, como el Príncipe de Asturias, siempre hemos recibido en las diferentes ocasiones en que hemos tenido la grata satisfacción de viajar a Rusia.

Aún recordamos Vuestro primer viaje a España, poco después de iniciar Vuestro primer mandato como Presidente de la Federación de Rusia, en un gesto cargado de amistad e interés que mucho apreciamos.

Desde entonces han sido varias las ocasiones en que hemos tenido la oportunidad de conversar juntos, y muchos los avances que han registrado nuestras relaciones bilaterales. En Vuestra Excelencia siempre hemos encontrado a un verdadero amigo de España. Vuestra Visita de Estado nos ofrece la oportunidad de dar un nuevo paso en la sólida amistad hispano-rusa, reafirmando y ampliando los lazos que ya nos unen.  Señor Presidente,

En estos últimos años habéis impulsado en Vuestro país un amplio proceso de cambios dirigidos a la consolidación del Estado y al desarrollo económico y social. Nada de lo que ocurre en Rusia nos es ajeno. Sentimos una profunda admiración y un hondo respeto por la gran Nación rusa, al tiempo que una especial simpatía por  sus ciudadanos, a quienes deseamos el mayor  progreso y bienestar. Unos ciudadanos que, por sus virtudes, preparación y capacidad, son sin duda el mayor activo de Vuestra Nación. Reconocemos el esfuerzo que se requiere para llevar adelante todas las transformaciones en curso. Apoyamos la participación del pueblo ruso en el trascendental proceso de construcción de un eficaz sistema de garantías democráticas y de asentamiento del Estado de Derecho, que hará de Rusia un país aún más fuerte, más abierto y más próspero, sustentado en una  sociedad dinámica y en una economía competitiva.

La estabilidad política y el inicio de las reformas económicas han permitido a Rusia un crecimiento muy significativo de su Producto Interior Bruto.

Sus vastos recursos la han transformado en  socio energético indispensable para Europa y para sus vecinos. Esa extraordinaria riqueza energética  supone también una gran responsabilidad. De su gestión depende en buena medida la estabilidad política y económica de la región y de parte del continente europeo. Señor Presidente,

España contempla con especial satisfacción cómo se están ampliando y reforzando las relaciones entre Rusia y la Unión Europea.

El pasado año, adoptamos los Cuatro Espacios de Cooperación Común en sectores tan importantes como la economía, la cultura, y la seguridad interior y exterior. España aspira a que el nuevo marco de relaciones, que el año próximo venga a sustituir al vigente, impulse, por su  ambición y densidad, la cooperación de ambas Partes en la construcción de un espacio de seguridad, libertad y prosperidad para todos los ciudadanos de nuestra Europa.

En estos últimos años, la Unión europea se ha convertido en un actor indispensable de la política internacional. Como destacado miembro de la Unión, España cree firmemente en la enorme importancia de una relación estratégica con Rusia, para colaborar estrechamente en nuestro Continente, para que el diálogo prevalezca sobre cualquier confrontación y para que el espíritu de entendimiento esté siempre presente en la tarea de hacer de Europa un lugar de encuentro. También es importante nuestra colaboración en el marco de la OSCE, donde tendremos asimismo una buena oportunidad para trabajar juntos, con motivo de la Presidencia española de dicha Organización el año próximo. Sabemos que sólo de la acción concertada de la Comunidad Internacional pueden venir las respuestas adecuadas a los muchos problemas que la Humanidad afronta: los atentados contra la paz y seguridad internacionales, la violación de los derechos humanos, la pobreza y la desigualdad, la proliferación de armas de destrucción masiva, las pandemias o el deterioro medioambiental.

Como actor de primer orden en la escena internacional, y desde la Presidencia del G-8 que ostenta este año, Rusia podrá contribuir decisivamente a la búsqueda de dichas respuestas.

Entre las amenazas que asolan al mundo, quiero subrayar la del terrorismo, cuyas más crueles expresiones han sufrido tan  dolorosamente nuestros dos países.

La creación el año pasado del Grupo Interministerial Hispano-ruso de Lucha Antiterrorista, así como la constante colaboración de nuestros dos Estados en el marco de las Naciones Unidas, demuestran nuestra común voluntad de luchar juntos contra tan execrable expresión de la barbarie.

El terrorismo sólo podrá ser derrotado desde la firmeza y la determinación del Estado de Derecho, en defensa de los derechos y libertades fundamentales que esta lacra conculca de forma tan cruel e inhumana, provocando el dolor más profundo de las víctimas y de sus familiares, a quienes debemos toda nuestra solidaridad.

La Declaración contra el Terrorismo, que la Federación de Rusia y España van a suscribir durante la estancia de Vuestra Excelencia en Madrid, es fiel reflejo del compromiso asumido por ambos países en este campo.

Señor Presidente,  El año próximo se cumplirán, justo por estas fechas, treinta años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas que, desde hace siglos, unían a nuestros dos países.

A lo largo de estas tres décadas se han intensificado nuestros contactos políticos y nuestras relaciones en todos los ámbitos. Es mucho, sin embargo, lo que aún podemos hacer para situarlas al nivel que merecen. Se van haciendo realidad proyectos, como el del Instituto Cervantes de Moscú, cuya creación ya os anuncié en Vuestra anterior Visita Oficial a España.

Atribuimos la mayor importancia a este Centro de difusión de la lengua y cultura españolas e iberoamericanas en un país con tan distinguida estirpe de hispanistas y creciente interés por España. 

Constatamos la evidente afinidad y la profunda corriente de simpatía recíproca que vinculan a rusos y españoles. Deseamos, por ello, promover un mayor conocimiento mutuo de la riqueza y diversidad de nuestras respectivas lenguas y culturas, de incuestionable proyección universal.

Nuestros dos pueblos van conociéndose cada día más. Cerca de trescientos mil ciudadanos rusos visitaron España el año pasado, y son cada vez más los españoles que viajan a Vuestro país.

El turismo se ha convertido así en instrumento fundamental para fomentar el conocimiento directo y recíproco.

Para seguir favoreciendo su crecimiento, además de reforzar nuestro Consulado en Moscú, nos proponemos  abrir un Consulado General de España en San Petersburgo, la ciudad natal de Vuestra Excelencia.

El importante crecimiento de Rusia, junto a la pujanza y apertura internacional de la economía española en los últimos años, abren importantes oportunidades a nuestras respectivas empresas para reforzar la cooperación y los intercambios económicos en beneficio mutuo.

Rusia es uno de los principales suministradores de España en el sector energético. Estoy convencido de que existen posibilidades de creciente participación de las empresas españolas en el mercado ruso, especialmente en sectores como la energía, las infraestructuras  de transporte y el turismo, que permitirían dinamizar los flujos de inversión y equilibrar nuestros intercambios. Con el debido impulso político por ambas Partes, seremos capaces de favorecer una mayor presencia de nuestras empresas respectivas en el desarrollo económico y social de nuestros dos países.

Señor Presidente, Nuestros dos pueblos, con una larga y fecunda historia de admiración y simpatía mutuas, respaldan plenamente nuestra común voluntad de fortalecer al máximo el entendimiento hispano-ruso.

Con ese espíritu, les invito a brindar conmigo por la creciente cooperación entre Rusia y España, por la amistad entre nuestros dos pueblos, y por la ventura personal de Vuestra Excelencia y Vuestra distinguida esposa, así como la de toda la delegación que os acompaña.

Muchas gracias.

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