Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey ante el Patronato del Instituto Cervantes

Madrid(Alcalá de Henares), 10.10.2005

M

e cabe la gran satisfacción de presidir por primera vez la reunión anual del Patronato del Instituto Cervantes en esta ciudad de Alcalá de Henares, cuna del representante más insigne y universal de la lengua española, que da nombre a nuestro Instituto.

Lo hacemos aquí porque este año celebramos uno de los Aniversarios más importantes para nuestra cultura, el de la publicación de la primera parte de El Quijote. Una obra, que después de cuatrocientos años continúa fascinando a lectores de los más diversos países, y sigue siendo fuente de inspiración para quienes crean mundos imaginarios que tienen la virtud de explicarnos las más profundas realidades.

Sebastián de Covarrubias llamó con razón a Alcalá de Henares "torre de frontera" porque -decía- "con su doctrina hace guerra a la ignorancia". Era el año de 1611 y, para entonces, no sólo Cervantes ya escribía la segunda parte de su obra inmortal, sino que por las aulas de la Universidad Complutense habían pasado los más eminentes historiadores, médicos, escritores y estudiosos.

Así pues, en esta torre de frontera contra la ignorancia, damos la bienvenida un año más a los Patronos del Instituto Cervantes, que cumplís con el honroso deber de examinar la actuación del Instituto y de orientar sus proyectos. Nuestra sincera gratitud al Patrono saliente y nuestra viva felicitación a quién desde hoy le sustituye.

Agradezco las interesantes y constructivas intervenciones que acabamos de escuchar.

Vuestras aportaciones me permiten, nos permiten a todos, enriquecer nuestra visión sobre la realidad y las perspectivas de una Institución tan importante y querida.

Este año me resulta especialmente grato expresar la más viva felicitación al Director y a todos los miembros del Instituto, pues vuestro trabajo y esfuerzo se han visto recompensados con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Lo compartís con los otros grandes Institutos Culturales Europeos, volcados en la noble tarea de difundir el rico patrimonio cultural y lingüístico de nuestro Continente. El Premio es la mejor prueba de que, en muy poco tiempo, el Instituto ha sabido ponerse a la altura de los mejores.

Por eso, cuando el próximo año el Instituto Cervantes cumpla sus primeros quince años de existencia, tendremos la satisfacción de celebrar los logros de una institución cultural de primer orden.

Dicha celebración será un buen momento para que, como ha anunciado el Director, el Instituto haga balance de lo conseguido por nuestra lengua en tan corto periodo de tiempo.

Un periodo en el que ha conocido una extraordinaria irradiación internacional, cuyo último hito ha sido la aprobación en Brasil de la Ley por la que las escuelas de educación secundaria ofrecerán obligatoriamente a los alumnos la asignatura de español; un gesto lleno de amistad que agradecemos profundamente.

Será también la ocasión de fijar nuevas metas, porque tenemos que conseguir que el siglo XXI sea el siglo de la difusión del español en el mundo. Es ésta una tarea que le corresponde impulsar al Instituto, pero en la que todos debemos colaborar, y en la que siempre tienen que estar muy presentes nuestros hermanos del Continente americano.

Decía Octavio Paz: "Primero como lector, después como escritor, nunca he puesto en duda la unidad de nuestras letras." Este es el espíritu que debe animar las actividades del Instituto Cervantes.

En esa línea, se inscriben los Congresos Internacionales de la Lengua Española cuya cuarta edición será objeto de presentación en los próximos días aprovechando la celebración de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca.

Con este mismo ánimo se celebrará dos semanas más tarde la reunión de Rectores de Universidades de España e Iberoamérica, para establecer un sistema de certificación común en los exámenes de español.

Los beneficios serán múltiples y compartidos. Gracias a su expansión internacional, la lengua española constituye además un recurso económico de primer orden.

Un recurso que fomenta el desarrollo de las industrias culturales y de las tecnologías de la información y comunicación; que atrae a nuestros países a millones de personas para aprenderla, al tiempo que refuerza y consolida nuestra voz y presencia en el exterior. Un recurso, en definitiva, que promueve el bienestar de nuestras sociedades y nos hace más abiertos al mundo.

Las lenguas tienen que aspirar, hoy como siempre, a favorecer la convivencia, el conocimiento y la relación entre los seres humanos. Animo al Instituto Cervantes a que éste siga siendo el noble objetivo que acompañe a su generosa tarea de difundir nuestra lengua común y nuestra cultura.

Se levanta la sesión.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+