Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Indonesia Mamad Suharto y al pueblo indonesio

Madrid, 07.10.1982

S

eñor Presidente, sean mis primeras palabras para daros públicamente la bienvenida a tierra española a Vos, vuestra ilustre esposa y acompañantes.

Es esta la histórica ocasión en que por primera vez visita España el Jefe de Estado de Indonesia.

Saludamos en vos, señor Presidente, al representante del singular país de las trece mil islas, por cuya exuberante belleza fue justamente llamado collar de esmeraldas.

Un país joven que acaba de cumplir sus treinta y siete años de existencia independiente y que, con sus ciento cincuenta millones de habitantes, sus dos millones de kilómetros cuadrados, su importante situación estratégica y sus ingentes riquezas naturales, ha adquirido ya un importante peso propio y está llamado a ser uno de los gigantes del siglo XXI.

Un país que es el mayor del mundo islámico, con cuya cultura tan profundos lazos históricos tiene España, como podréis comprobar personalmente durante vuestra estancia entre nosotros.

Porque nuestra civilización es, como la antigua y rica civilización indonesia, un crisol de pueblos y de culturas diversos.

Saludamos igualmente en vos al país que ha protagonizado en la última década un espectacular proceso de desarrollo económico, que apenas encuentra parangón en el mundo en una época de depresión generalizada.

Comprendemos el esfuerzo que esto significa y vemos con gran simpatía el impulso que supone para el progreso social de vuestro pueblo.

Saludamos en vuestra persona a uno de los países fundadores del Movimiento No Alineado, el que ofreció Bandung como histórica sede, y al adelantado de la ASEAN, encomiable modelo de cooperación regional en un mundo cada vez más dominado, desgraciadamente, por los conflictos de todo signo.

Pero, ante todo, señor Presidente, saludamos en Vos al país amigo con el que en los últimos años hemos establecido sólidos lazos de entendimiento y de cooperación.

El nombre de vuestro país suscita en nosotros profundas emociones, pues está ligado con hecho notables a la historia de España.En 1522, la expedición de Magallanes arribó a vuestras islas por el Pacífico, en el histórico viaje que culminaría Juan Sebastián Elcano, dando por primera vez la vuelta al planeta.

Cuatro años más tarde, durante su segundo viaje en torno al globo, Elcano murió y fue sepultado en la mar, en lo que hoy son aguas de Indonesia.

Hoy, en vísperas ya del medio milenio del descubrimiento, constatamos con satisfacción el reencuentro, el mutuo redescubrimiento, entre España e Indonesia, en circunstancias ciertamente muy diferentes.

Hoy os recibe la joven España democrática, que marcha con paso firme por el camino de la Constitución de 1978.

Su política exterior, cuyas metas son la conservación de la paz, de la libertad y de los principios que inspiran nuestro ordenamiento jurídico, busca, en primer lugar, la integración en todos los órdenes con los países occidentales que comparten un mismo sistema de valores. Somos ya miembros del Consejo de Europa y de la Alianza Atlántica y aspiramos a serlo, en breve, de la Comunidad Económica Europea.

Y queremos que este proceso de integración se haga sin merma alguna de nuestra personalidad histórica, manifestada en una larga tradición de relaciones, no sólo limitadas a los países con los que nos unen especiales lazos, sino a los de todo el planeta, pues la España democrática tiene vocación de universalidad en sus contactos con los pueblos del mundo.

Y en las relaciones de esta tierra española, que vio nacer el derecho internacional, priman siempre la paz y la justicia.

La paz es inseparable de la justicia social, tanto en el interior de las naciones como a escala internacional.

No sólo el sentido ético, sino también el propio interés bien entendido aconsejan a los países más desarrollados la generosidad en el trato con los que aún lo son menos.

Sin la auténtica solidaridad en las relaciones económicas internacionales, sin la corrección de las desigualdades entre los países, sin la superación del subdesarrollo en que aún se halla sumida buena parte de la humanidad, no puede haber progreso económico ni seguridad.El progreso en el diálogo norte-sur y el logro de un sistema económico internacional más justo constituyen, así, elementos esenciales para la estabilidad del sistema internacional en su conjunto.

Y debemos avanzar hacia ellos sin dejarnos cegar por la crisis económicas mundial y sin encerrarnos en unos egoísmos que a la larga resultarían perjudiciales para todos.

En el plano concreto de nuestras relaciones bilaterales, si bien se alcanzan cifras importantes, entiendo que su verdadera significación hay que buscarla en sus aspectos cualitativos.

Esta labor ha venido facilitada por el hecho de que España ha atravesado, en época no lejana, un estado de desarrollo económico similar al que ahora conoce Indonesia, disponiendo en consecuencia de una tecnología fácilmente asequible.

Ciertamente quedan aún cosas por hacer en el campo de la cooperación entre España e Indonesia; pero creo que, en esencia, nuestras relaciones económicas y tecnológicas apuntan hacia ese nuevo código de conducta, basado tanto en el mutuo interés como en la solidaridad. Estas ideas deben abrirse camino, si queremos reducir las diferencias entre el norte y el sur y de este modo construir un mundo más justo y, en consecuencia, más seguro para todos.

Tengo la certeza de que pronto hallaremos nuevos campos en los que la cooperación entre España e Indonesia pueda resultar fructífera para ambas.

Quiero desearos, señor Presidente, que junto con vuestra ilustre esposa y acompañantes tengáis en España una estancia tan grata como la que la Reina y yo tuvimos hace ya casi dos años en Indonesia, en visita de imborrable recuerdo.

Y con este deseo levanto mi copa por el bienestar y la prosperidad del pueblo indonesio y por vuestra ventura personal y la de vuestra esposa.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+