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Palabras de Su Majestad el Rey al Ayuntamiento de Santander y al pueblo cántabro

Santander, 02.07.1984

S

eñor Presidente, señor Alcalde, queridos santanderinos, nos corresponde hoy cumplir y rendir en vuestra casa grande, uno de los viajes más ansiados por la Reina y por mí.Viene de antiguo y de lejos la vinculación profunda de la Corona a los paisajes, la cultura y el dinamismo de esta histórica tierra, ventana, horizonte e inspiración para las mejores propuestas de convivencia nacional.

Ya el mismo nombre de Cantabria evoca y define en un marco de siglos, la complejidad y temple de vuestra estirpe. Con especial delectación orgullosa hemos estudiado de niños las hazañas de la voluntad cántabra, irreductible en este hermoso bastión norteño, frente a legiones imperiales y a fuerzas infinitamente superiores.

Pero nunca se vence a los pueblos que creen en sí mismos, que sienten el espíritu de la lucha en sus venas y aman sus propias raíces, sueños y gentes.De esta manera no sólo permanecisteis fieles a la propia identidad, ahora resuelta a coronar una tarea de progreso en todos los órdenes, sino que pudisteis contribuir de manera fundamental a la creación y consolidación del alma mater de la patria.

Si tenéis algún defecto, queridos santanderinos, es no tener ninguno. Cruzar vuestras montañas y valles, asomarse desde este balcón capitalino a la extensión incitadora de la mar, comprobar la laboriosa justeza de tantas realizaciones, y respirar el ritmo de la vida rural y ciudadana que os rodea produce una vital satisfacción.

De esta comunidad han surgido excepcionales biografías que honran a España. Escritores, pintores, marinos que pusieron puertas a los océanos, polígrafos, sacerdotes y soldados, enaltecen los siglos de nuestra historia nacional y cada una de sus páginas rezuma el viento, la armonía y el sabor de vuestra «tierruca».

Pero todo ello no debe justificar ninguna tentación de ensimismamiento, de detención en la autoalabanza o en el esteticismo interior e insolidario.Antes bien, os obliga a proseguir con la conducta ejemplar que ha fijado a lo largo de los siglos el carácter creador de Cantabria, su constante progreso y su excepcional aportación a la realidad nacional.

En esa línea irrenunciable debéis de continuar, como pueblo hidalgo y abnegado, cuando vivimos momentos en que la nación no puede permitirse un alto en el camino, ni un desfallecimiento, ni siquiera ese pesimismo nostálgico que ha marcado nuestros siglos de decadencia.

Este es momento, santanderinos, de acción para todos. De creatividad, de empuje.España y los españoles necesitamos de cada uno de nosotros y de nuestros pueblos, un esfuerzo más. Porque hemos andado ya lo más dificultoso del camino hacia la modernidad. No nos detengamos ahora en los umbrales de un nuevo siglo, cuando las naciones del mundo se preparan para el salto grandioso y plural a otra era.

Ello ha de hacernos responsables ante los propios problemas que nos acucian. Sabéis muy bien, porque habéis sido muchas veces conciencia del resurgimiento nacional, que no podemos caer ni en aislamientos destructores ni en triunfalismos falsos.

Por eso recojo con profunda atención, los problemas que con realismo, tal como hacen vuestras autoridades, se plantean en cada plaza mayor de España, en cada pueblo, en los rincones apartados, en el interior y en nuestros litorales e islas.

Hemos de enfrentarnos a cada uno de esos problemas con generosidad y sin temor.Con la voluntad de Estado y la insobornable identificación de unidad nacional esencial a la vocación histórica de la Corona, proclamo mi fe en nuestro pueblo para superar las circunstancias adversas.

En este sentido, señor Presidente, señor Alcalde, os agradezco las puntuales referencias a los proyectos que os preocupan y que reflejan la labor democrática de progreso que Santander se propone.

En este solar abierto y sensible, no frente sino al costado del Cantábrico, por donde llegan terribles galernas pero también los cielos transparentes que beben la esperanza de los campos, vive España para labrar y ganar sus horas mejores.

El proceso de consolidación de la autonomía cántabra ha de servir cada día más al progreso de España, cuya identidad no sería posible sin la historia de los hombres y las tierras del norte, defensores y conquistadores de su unidad.

Deseo para vosotros, santanderinos, y para Santander, las mayores venturas, al agradeceros vuestra presencia en esta plaza mayor de la cultura española.

Muchas gracias señor Alcalde, así como a la Corporación que presidís, por haberme otorgado el título de Alcalde honorario de esta ciudad que constituye un gran honor para mí.Mi profundo agradecimiento también al Consejo de Gobierno de Cantabria por haberme concedido la Medalla de Oro.

Muchas gracias a todos.

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