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Palabras de Su Majestad el Rey al Canciller de la República Federal de alemania Helmut Kohl

Alemania(Bonn), 25.02.1986

S

eñor Canciller Federal, señoras y señores, muchas gracias en nombre de la Reina y en el mío propio por vuestras amables palabras impregnadas de esa tradicional amistad y simpatía hacia España con que siempre nos ha honrado el pueblo alemán y que, como bien sabéis, constituyen sentimientos plenamente correspondidos.

Gracias asimismo por vuestra hospitalidad, que nos brinda la oportunidad de ampliar nuestros contactos con destacadas personalidades de la vida política, económica y cultural alemana. Todo ello nos permite apreciar mejor la dimensión, sentido y alcance de los progresos permanentes que registra vuestra sociedad y de conocer más de cerca sus principales preocupaciones, objetivos y esperanzas.

Desde nuestra primera visita oficial a la República Federal en 1977, de la que guardamos un recuerdo imborrable, hemos seguido de cerca el constante desarrollo de nuestras relaciones bilaterales, que han ganado no sólo en envergadura sino también en intensidad. Tan satisfactoria realidad, lejos de inducirnos a la pasividad, debe servirnos de acicate para aprovechar el potencial de crecimiento que ofrecen las relaciones hispano-alemanas.

La profunda amistad entre nuestros dos pueblos, así como la red de intereses comunes que se ha creado a lo largo de la historia, son un firme apoyo de nuestras relaciones bilaterales. Estas han recobrado en la última década el brío que corresponde a dos Estados que, desde sólidas estructuras democráticas y de participación de sus variadas regiones y nacionalidades, luchan por comunes ideales de paz, justicia, libertad y progreso.

En ese marco bilateral, quiero hacer una especial mención a tantos miles de españoles que viven y trabajan en esta tierra, contribuyendo con esfuerzo y dedicación al desarrollo y prosperidad de vuestro país. Ellos se merecen, señor Canciller Federal, la mayor atención y consideración de forma que sigan teniendo en vuestro pueblo la acogida fraternal y el apoyo con que han venido contando hasta ahora.

Señor Canciller Federal, hoy regresamos a la República Federal cuando España acaba de convertirse en miembro de pleno derecho de las Comunidades Europeas. Esta visita, que es la primera que realizamos a un país comunitario tras la adhesión de España, me brinda la ocasión de recordar el firme apoyo de la República Federal al ingreso de España en las Comunidades Europeas.

La eficaz compenetración entre los Gobiernos español y alemán en favor de la conclusión de las negociaciones puso de relieve, a su vez, el auténtico valor que concedéis a la amistad entre nuestros dos pueblos.

La República Federal ha dado sobrados ejemplos de su entrega a los ideales europeístas y es reconocida como uno de los más firmes valedores e impulsores de la unión europea.

Vuestra labor personal y la de vuestro gobierno se caracterizan por la entrega entusiasta a una causa, que, por encima de desilusiones coyunturales y retóricas estériles, aspira a superar, mediante el diálogo y la cooperación, la partición del viejo continente, del que la división de Alemania es la muestra más palpable.

En un mundo de creciente interdependencia, el mejor legado que podemos dejar a las generaciones venideras es una Europa más libre y más unida, capaz de hacer frente con eficacia a sus problemas y a sus responsabilidades en el mundo.

Para ello debemos fijarnos objetivos que respondan al interés europeo, definido no sólo como mero denominador común de nuestros intereses nacionales, sino como medida superior de nuestro quehacer conjunto.

Los sacrificios que exige la construcción de la unidad europea serán sin duda acometidos con ilusión por todos, si sirven a ese interés común y si son repartidos y soportados de forma homogénea y solidaria.

España se ha incorporado a las Comunidades Europeas con profundo realismo y firme voluntad de desempeñar un papel activo en la construcción de una Europa unida. Aportamos para ello nuestro pasado, unido a la historia de Europa, cuya cultura y civilización llevamos a otras partes del mundo, y nuestro presente de nación joven y activa que quiere volver a estar en Europa.

España no puede olvidar que tiene otras proyecciones más allá de Europa. Por eso, nuestros esfuerzos en el seno de las Comunidades Europeas se dirigirán a potenciar la cooperación con Iberoamérica, con la que nos unen muy hondas y fraternales relaciones, y a intensificar el diálogo con el mundo árabe, al que nos debemos por estrechos vínculos seculares de amistad.

Como países aliados y amantes de la paz y de la libertad, España y la República Federal de Alemania comparten un mismo afán por favorecer el entendimiento y la cooperación entre todas las naciones.

Esta entrega a la causa de la paz nos mueve a alentar los esfuerzos en favor de la distensión y del desarme y nos impulsa a contribuir activamente para evitar nuevos conflictos y enfrentamientos

Con la esperanza puesta en el valor de nuestra amistad y con el convencimiento de la necesidad de trabajar cada día más estrechamente en beneficio mutuo y de Europa y, en consecuencia, de la paz en el mundo, levanto la copa para brindar por el futuro de vuestro país, el estrechamiento de las relaciones hispano-alemanas, por vuestra ventura personal y la de la señora Kohl y la de todos los presentes.

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