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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Nigeria Ibrahim Babangida y al pueblo nigeriano

Nigeria(Maiduguri), 15.12.1986

S

eñor Presidente, quiero expresarle el vivo agradecimiento de la Reina y el mío por las amables palabras que acabáis de pronunciar y hacerlo extensivo a las autoridades y al pueblo nigeriano por las cálidas muestras de amistad y hospitalidad de las que hemos sido objeto a lo largo de nuestra estancia en vuestro gran país.

La grata impresión de nuestra visita culmina en este magnífico recinto, expresión de vuestra cultura, que se muestra hoy día al mundo con sus bellas tradiciones ancestrales, como manifestación genuina de la variada personalidad de vuestro país.

La vitalidad cultural nigeriana no sólo se recrea en la historia de las culturas tradicionales que le confieren una singularidad inequívoca, sino que se proyecta en otras dimensiones muy actuales.

Buena prueba de ello es la modernidad de vuestra literatura, que ha alcanzado la justificada gloria y renombre con la reciente concesión del Premio Nobel en la persona del profesor Wole Soyinka. Aprovecho esta ocasión para unirme al júbilo con que se recibió la noticia en su patria, hace tan sólo unas semanas y para compartir el reconocimiento por la aportación de la obra de Soyinka y las de otros meritorios escritores nigerianos a la cultura universal y al entendimiento entre los hombres.

Señor Presidente, conocemos bien el esfuerzo que estáis realizando en los últimos tiempos, en materia de reajuste económico. Sabemos también de los sacrificios que el pueblo nigeriano ha aceptado en apoyo a la línea trazada por sus dirigentes y confiamos en que esos sacrificios se vean justamente recompensados.

Quiero destacar, igualmente, la meritoria obra que estáis llevando a cabo, en medio de enormes dificultades económicas, en los sectores educativo, cultural y social, con el noble propósito de alcanzar altas cotas de progreso y bienestar para todos. Podéis estar seguro de que en este empeño contáis con la comprensión de España.

La privilegiada situación de Nigeria en el golfo de Guinea, puerta de entrada al continente africano, y el enorme potencial humano y económico que alberga, le otorgan una dimensión relevante y le conducen a desempeñar un destacado papel, tanto en la política africana como en la mundial. Observamos con interés la activa política exterior que tradicionalmente ha desplegado vuestro país, fundada en el no alineamiento, el diálogo y la cooperación, la buena vecindad y la lucha por la plena liberación del continente.

Especialmente sensible se ha mostrado siempre Nigeria a uno de los problemas más dramáticos que afectan a esta zona del mundo y que, de forma tan dolorosa, hieren el alma africana y a los más elementales sentimientos del ser humano: me refiero a la existencia del apartheid, contra el que habéis sabido reaccionar de forma coherente y decidida para lograr su erradicación.

Señor Presidente, España se ha proyectado históricamente en las tres direcciones que determinaron su geografía: Europa occidental, a la que pertenecemos y en la que estamos políticamente integrados; América, hacia donde se dirigió nuestro esfuerzo y nuestro quehacer durante siglos, fructificando en una veintena de naciones con las que mantenemos relaciones de hermandad y compartimos intereses comunes de todo género y, en fin, Africa, cuya cercanía nos convierte en uno de los países europeos más sensibles en el devenir histórico de este continente.

Las relaciones entre España y Nigeria son ya antiguas y, como bien sabéis, se han caracterizado en todo momento por la mutua comprensión, la colaboración y la sincera amistad. Por ello, no podemos sino estar al lado de vuestras lógicas aspiraciones para construir una sociedad mejor y más justa; nuestra estancia hoy aquí, entre vosotros, es la expresión más patente de este propósito.

No quisiera concluir sin dedicar un emotivo recuerdo a todos aquellos compatriotas que, uniendo su esfuerzo al del pueblo nigeriano, desarrollan generosamente, al mismo tiempo que su misión espiritual, actividades de carácter educativo y sanitario.

Permitidme, señor Presidente, que al recordar el entusiasmo, la integración y el profundo amor por Nigeria de la pequeña pero activa colectividad española, os exprese mi agradecimiento por la acogida y trato que se les dispensa por vuestras autoridades y por vuestro pueblo.

Señor Presidente, la Reina y yo os reiteramos, nuevamente, nuestra satisfacción por encontrarnos hoy aquí y os expresamos nuestro agradecimiento por la generosidad con la que todos nos habéis acogido. Levanto mi copa para brindar por el bienestar de su excelencia el Presidente de la República Federal de Nigeria, y señora de Babangida, por el éxito del Gobierno de la nación, por la prosperidad del pueblo nigeriano y por la amistad entre Nigeria y España.

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