Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey a la Comunidad Iberoamericana con motivo de la IV Cumbre Iberoamericana

Colombia(Cartagena de Indias), 15.06.1994

S

eñor Presidente, señores Jefes de Estado y de Gobierno, señoras y señores, agradezco muy sinceramente al Presidente Gaviria su deferencia al invitarme a dirigirles la palabra en este almuerzo. Quisiera empezar dando un saludo muy cordial a los señores Presidentes que participan por primera vez en una Cumbre Iberoamericana y reiterando el testimonio de amistad a los que vienen compartiendo este recorrido.

Ya en la recta final de nuestra IV Cumbre Iberoamericana, deseo y estoy seguro de que soy fiel intérprete del sentir de todos nosotros- felicitarle muy efusivamente, señor Presidente, por la perfecta organización de este encuentro, por su brillante conducción de los debates y por el excelente trabajo de su Gobierno y de todos sus colaboradores.

No quiero dejar pasar esta ocasión sin dedicar unas palabras a esta ciudad de Cartagena de Indias, tradicionalmente abierta y acogedora y punto de encuentro de pueblos y de culturas.En lo que a mí respecta, encontrarme de nuevo en Cartagena me trae el emocionado recuerdo de un día de hace algunos años, cuando el buque-escuela Juan Sebastián Elcano, en el que yo completaba mis estudios navales como guardiamarina, atracó junto al muelle de Los Pegasos, precisamente donde hoy se levanta el Centro de Convenciones.

Quiero, pues, rendir hoy nuevo homenaje a esta ciudad y, a través de ella, hacer también llegar mi más afectuoso saludo a toda la nación colombiana y, de manera muy especial, a los habitantes de los departamentos del Cauca y del Huila, a los que reitero un mensaje _en mi nombre y en el de todos los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes_ de la más fraternal solidaridad por la terrible desgracia que acaban de sufrir.

Señor Presidente, estamos haciendo estos días en Cartagena unas reflexiones francas y profundas sobre temas de la máxima actualidad, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, que con la especial sensibilidad que le caracteriza para percibir el signo de los tiempos nos ha propuesto vuestra excelencia como contenido de esta IV Cumbre.

Estamos debatiendo sobre unos problemas que afectan directamente a los intereses vitales de nuestros pueblos. Debe, pues, salir de Cartagena de Indias un mensaje claro, positivo y de esperanza.

El diálogo de ayer y de hoy mismo está poniendo de relieve que la libertad, la integración y el desarrollo son elementos necesarios para configurar un modelo de convivencia capaz de insertar a Iberoamérica, con garantías, en el sistema de relaciones internacionales que se está forjando.

En los momentos actuales, la apuesta decidida por la apertura económica, por la integración regional y por la consolidación democrática merecen reconocimiento, continuidad y solidaridad, en el convencimiento de que no hay alternativa posible.

Sabemos también, que hay que prestar atención preferente a los problemas que subsisten todavía como la marginación, la pobreza o la injusticia.

De ahí surge igualmente la responsabilidad de los gobiernos y la auténtica misión del Estado moderno que reside en la vigilancia y corrección de los desequilibrios, el freno de los abusos y la garantía de la igualdad de oportunidades.

Sin duda, de esta IV Cumbre Iberoamericana va a salir una reafirmación de nuestro espacio propio y la imagen de una comunidad de países reforzada, tanto en su propia cohesión como en su presencia y acción exterior.

A la vez, debe también salir de nuestro encuentro una aportación constructiva a la empresa nada fácil de la reordenación de las relaciones internacionales.

Nuestro objetivo, como países iberoamericanos, debe ser la construcción de un mundo en el que rijan la igualdad y la cooperación entre los Estados, el respeto al derecho internacional, la profundización de la democracia, la transparencia y libertad de los intercambios y, sobre todo, la creación de un orden regido por la idea del servicio al bienestar y la dignidad del hombre.

Por todo ello, por el éxito de esta IV Cumbre Iberoamericana y por la amistad entre nuestras naciones, les invito a brindar conmigo ahora.

Permítanme que, a ese brindis colectivo, añada un reconocimiento especial a don César Gaviria, como Presidente de Colombia. Su coraje personal y capacidad de iniciativa y de liderazgo a lo largo de estos años al servicio del pueblo colombiano son magníficos exponentes de lo que las gentes de Iberoamérica pueden conseguir. Son también garantía y esperanza para el continente en las nuevas responsabilidades que le aguardan.

Para usted, señor Presidente, y para todos, mis mejores deseos de un futuro de paz y prosperidad.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+