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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente del Congo Denis Sassou Nguesso y al pueblo congoleño

Madrid, 19.02.1987

S

eñor Presidente, cuando en el verano de 1982 hicisteis una visita no oficial a Madrid, comenzó a trabarse una especial amistad entre vuestro país y España que dio lugar a un rápido desarrollo de nuestras relaciones bilaterales. En este marco, la Reina y yo tuvimos el honor, un año más tarde, de viajar a Brazzaville en visita de Estado, respondiendo a vuestra cordial invitación.

Tenemos hoy la satisfacción de acogeros entre nosotros, acompañado de vuestra esposa, en la primera visita oficial que hacéis a España, os damos nuestra más calurosa bienvenida y deseamos que vuestra estancia os resulte grata y sirva para reforzar las excelentes relaciones de amistad existentes entre nuestras dos naciones.

Saludamos, además, en vuestra excelencia al Presidente en ejercicio de la Organización de Unidad Africana, es decir, al hombre de Estado a quien corresponde la honrosa tarea de representar en el mundo los intereses y las aspiraciones del conjunto de las naciones africanas.

Señor Presidente, el panorama africano se presenta hoy ante nosotros especialmente complicado y con graves problemas en varios planos a la vez.A pesar de que el concepto de la descolonización forma ya parte integrante del acervo cultural del mundo actual y de que cabe decir lo mismo de su principio rector, el principio de la igualdad de todos los hombres, se puede comprobar hoy que lamentablemente algunos pueblos del Africa austral no han logrado todavía su liberación nacional y sufren una injusta discriminación racial por la aplicación de la doctrina del apartheid.

Tal situación, claramente rechazable en el plano ético, tiene graves consecuencias al favorecer un contexto de violencia y de inseguridad en aquella región, con lo que se malogran además los esfuerzos en la lucha por el desarrollo.

También en el plano económico la situación es preocupante: prosigue el tantas veces denunciado deterioro de los términos de intercambio; persiste en muchos países la excesiva dependencia de la producción de materias primas y las tasas de industrialización siguen siendo muy bajas.A este panorama se une el nuevo problema de la deuda exterior, tan revelador de la inadecuación del actual orden económico internacional a las necesidades del desarrollo de los pueblos.

Con todo, no quiero dejar de señalar ahora algunos elementos positivos surgidos recientemente y que revelan una seria toma de conciencia generalizada ante el problema y un comienzo de acción efectiva.

Me refiero en primer lugar, al programa prioritario para la rehabilitación económica de Africa, adoptado el pasado año en la sesión extraordinaria de la Asamblea de las Naciones Unidas dedicada a la situación económica del continente y basado en los trabajos previos de la OUA.

Al mismo tiempo, junto al obligado esfuerzo de búsqueda de fórmulas y técnicas económicas para resolver los problemas del desarrollo, habéis comprendido muy bien, señor Presidente, la necesidad de realizar el ideal del panafricanismo que aporte, de nuevo, un elemento de ilusión y esperanza a las juventudes africanas y que permita superar estériles rivalidades nacionalistas.

Señor Presidente, España, como sabéis bien es, por razones históricas y geográficas, un país especialmente sensible a los problemas de vuestro continente y que sigue muy de cerca su evolución, así como la acción de la OUA.

Asimismo, y desde su adhesión a la Comunidad Europea, participa en la Convención de Lomé, con una importante contribución financiera al Fondo Europeo de Desarrollo y, por tanto, a los proyectos de cooperación en el continente africano.

Nuestras relaciones bilaterales han conocido a lo largo de los últimos tres años un innegable desarrollo, con una rápida intensificación de los contactos personales e intercambios económicos y la conclusión de diversos acuerdos de colaboración.

El nivel de nuestras relaciones comerciales es todavía modesto, pero no deja de experimentar un claro crecimiento. Están presentes en vuestro país varias empresas españolas en sectores tales como la energía eléctrica, los transportes, el cemento, la banca y la industria.

Podéis contar, señor Presidente, con la comprensión y la solidaridad de España en vuestros esfuerzos de desarrollo económico y social. Sobre la base sólida de la amistad y de la confianza recíproca que caracterizan a nuestras relaciones, podemos incrementar significativamente nuestra cooperación para un futuro prometedor.

Os reitero nuestra gran satisfacción por vuestra presencia en España y os rogamos transmitáis, en vuestra calidad de Presidente de la Organización de la Unidad Africana, nuestro saludo y el testimonio de nuestra amistad y apoyo a las naciones africanas integradas en vuestra organización.

Invito ahora a todos los asistentes a brindar conmigo por la felicidad personal del Presidente Denis Sassou Nguesso y de su esposa, por el bienestar y prosperidad del pueblo de la República Popular del Congo y por la amistad hispano-congoleña.

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