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Palabras de Su Majestad el Rey a los participantes en el XI Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad en el Trabajo

Madrid, 01.12.1987

H

ace ahora tres años, con ocasión de la inauguración del X Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo, celebrado en el bello marco de la ciudad de Granada, tuve ya la ocasión de compartir con muchos de los aquí presentes, la honda preocupación sentida por el problema de la siniestralidad laboral y por todo lo que pueda afectar a la salud y al bienestar de los trabajadores.

Ciertamente, se han producido en este período acontecimientos y avances que nos hacen contemplar con optimismo el futuro inmediato; pero también es cierto que la persistencia de la siniestralidad laboral debe incidir claramente en la sensibilidad colectiva de nuestro país, y animar a todos a no decaer en el esfuerzo preventivo, en el sentido más amplio del término.

Siendo la salud un bien y un derecho fundamental de toda persona, cuando nos circunscribimos al ámbito laboral, este bien se convierte, a la vez, en el activo más importante de cualquier empresa, por lo que su defensa adquiere también un significado económico que en nada empaña las motivaciones preventivas básicas, de carácter social y humano. El deseo de alcanzar cotas cada vez más altas de satisfacción en este campo, debe llevarnos a la aspiración de trascender del concepto de «defensa» de la salud, por prioritario que éste sea, y empezar a pensar y a actuar en términos positivos, en pro de una «mejora» de la salud y del bienestar laboral, tal como sugiere la enunciación de algunos de los temas que van a ser tratados en este XI Congreso.

Como todo hecho social, el significado del trabajo, y de la propia salud, ha ido cambiando y también las condiciones en que ambos se producen. Por ello, el reto que se plantea a los asistentes al Congreso que hoy inauguramos, es un reto de actualización, un reto difícil, pero hermoso, y basta observar su programa para darse cuenta de que sus organizadores lo han asumido conscientemente, sometiendo a estudio y debate el nuevo marco de la actuación preventiva, sus modelos de organización y los nuevos métodos para la mejora de las condiciones de trabajo.

En este contexto evolutivo, marcado por el acelerado proceso de innovación tecnológica que estamos viviendo, corremos el riesgo, si no actuamos a tiempo, de que nuestros métodos y formas de actuar se nos queden «viejos» con igual celeridad; o que nuestra actuación sea ineficaz si nos limitamos a ir detrás de los acontecimientos. De manera que, si siempre es importante vigilar y corregir las condiciones de trabajo que puedan entrañar riesgos para la salud de los trabajadores, hoy lo es más aún el participar en su diseño desde una óptica prevencionista y de bienestar laboral. Actuar desde el momento en que una máquina se concibe, se diseña una instalación o se implanta un sistema de trabajo o tecnología determinados.

Por otro lado, no podemos olvidarnos de resaltar otro acontecimiento de trascendental importancia, ocurrido entre el X y este XI Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo. Se trata de la incorporación de nuestro país a las comunidades económicas europeas, que viene a exigir nuevos esfuerzos de adaptación a las estructuras comunitarias, máxime cuando en el horizonte de 1992 todos los países miembros estamos empeñados en lograr ese «espacio sin fronteras interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estará garantizada».

En esta perspectiva, que constituye el lema y el eje sobre el que girará este XI Congreso, se plantea, no ya sólo la necesidad de adaptación normativa, sino algo más profundo y que afecta a todo el ámbito comunitario: la búsqueda de un equilibrio entre las necesidades sociales y las necesidades económicas, entre los objetivos de salud y bienestar en el trabajo y los objetivos de la producción en la sociedad posindustrial.

La complejidad de la tarea que se abre ante todos los que, desde cualquier posición, deben contribuir en el seno de las empresas a la realización de aquellos objetivos, no puede sino constituir un mayor estímulo hacia un esfuerzo de integración de voluntades e intereses, encaminada al logro de una meta común.

El hecho de que nos encontremos hoy reunidos en este acto, constituye prueba evidente de una preocupación, compartida por sectores cada vez más amplios de nuestra sociedad, acerca de los problemas planteados en torno a la salud y la seguridad en el trabajo, y ello constituye, sin duda alguna, una garantía de progreso que debe congratularnos y animarnos a todos a mantener el esfuerzo y la esperanza en el camino trazado.

Que la noble tarea a la que se enfrentan alcance sus mejores logros en estos días de encuentro y trabajo en común.

Queda inaugurado el XI Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo.

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