Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey a la Santa Asamblea Legislativa de Costa Rica

San José de Costa Rica, 17.04.1991

S

eñor Presidente de la Asamblea Legislativa, señores miembros del Directorio, señoras y señores diputados, la Reina y yo agradecemos muy sinceramente sus amables palabras de bienvenida, tan generosas hacia nosotros y hacia España.

Quiero también manifestar nuestra especial satisfacción por encontrarnos por primera vez en la Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, con ocasión de esta nueva visita que hacemos a su país.

Atribuyo a este acto una gran importancia y una profunda significación. Supone para mí, como Rey de España, la oportunidad de dirigirme al pueblo de Costa Rica a través de sus legítimos representantes. Conozco además el papel preponderante que su Constitución asigna a esta Cámara y la vitalidad y dedicación que la distinguen en el conjunto de las ejemplares instituciones de la democracia costarricense.

Señoras y señores diputados, encarnan ustedes las mejores esencias de su patria, la mejor tradición de Costa Rica y su más señalada contribución a la humanidad: la libertad de expresión, la participación ciudadana, el respeto al derecho; en suma, la democracia.España y la Corona conceden la máxima importancia a la institución parlamentaria, que forma parte, como bien saben, de nuestras más acendradas tradiciones.

Nos recuerdan los historiadores que, con adelanto de casi cien años sobre el resto de Europa, ya en el siglo XII, en la Cortes de Castilla y León, aparece por primera vez registrada la representación popular. Años más tarde, en las Cortes Catalanas de Lérida, también por primera vez en Europa, un Monarca solicita de los ciudadanos su aprobación para un aumento de las cargas fiscales, exigido por las guerras de la Reconquista.

Poco después, Costa Rica, con el primer albor de su independencia, marcaría para siempre sus señas de identidad en aquel Pacto de Concordia de 1821: la voluntad de soberanía, la exigencia y la garantía de las libertades cívicas, el respeto a la ley.

La solidez de una sociedad cimentada en tales principios es lo que ha permitido a la Costa Rica de nuestros días desempeñar un papel crucial en la pacificación y democratización de Centroamérica. En esa brillante acción internacional, merecedora del justo prestigio que en el mundo hoy disfruta esta nación, su Asamblea ha estado presente, aportando el respaldo y la fuerza moral de ser ejemplo de diálogo, de respeto, de democracia auténtica y viva.

Señor Presidente, señoras y señores diputados, la Corona es garante de la Constitución y el Rey entiende como su primera obligación la defensa de los derechos y de las libertades fundamentales del pueblo español.

La Constitución atribuye también al Rey una responsabilidad especial en las relaciones de España con las naciones de su comunidad histórica.

Por ello, me satisface profundamente constatar que, si las relaciones entre España y Costa Rica fueron, desde un principio, pacíficas, amistosas y cimentadas en la confianza y el respeto, desde que el pueblo español recuperó sus libertades, esas relaciones han adquirido un nuevo vigor sobre la base de unos principios y unos ideales felizmente compartidos.

Los ámbitos de los intercambios culturales, económicos, científicos e incluso jurídicos y parlamentarios nos muestran hoy un horizonte rico y optimista, aunque desde luego susceptible de intensificación, dadas nuestras respectivas capacidades.

Sobre esas bases una larga historia compartida, unas comunes raíces culturales, unas mismas convicciones fundamentales sobre la convivencia social y política y unas intensas y prometedoras relaciones bilaterales de cooperación- creo sinceramente que españoles y costarricenses podremos conmemorar juntos en 1992 el V Centenario del encuentro de nuestros mundos. Encuentro y simbiosis de pueblos de los que surgió un hombre nuevo, con vocación de libertad y abierto a la modernidad: el hombre iberoamericano.

Desea España que esa celebración tenga unos contenidos concretos y una proyección de futuro. Que sea motivo para una reflexión conjunta de todas las naciones de nuestra comunidad sobre nuestra propia identidad y nuestros valores de civilización, pero que sea, sobre todo, ocasión propicia para reafirmar nuestra voluntad de construir un mejor porvenir, con los sólidos cimientos de libertad y bienestar para nuestros pueblos.

En ese reencuentro de 1992 y en esa labor de futuro, estoy seguro de que la Asamblea Legislativa de Costa Rica tendrá una participación muy directa, que simbolice la del pueblo costarricense junto a sus hermanos iberoamericanos y españoles.

Señor Presidente, señores miembros del Directorio, señoras y señores diputados, permítanme concluir expresándoles en mi nombre y en el de la Reina nuestra felicitación más sincera por su fructífera labor parlamentaria a la que generosamente dedican lo mejor de sus saberes y de sus energías al servicio supremo de la libertad y el progreso del querido pueblo costarricense.

Muchas gracias.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+