Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey a la Presidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro y al pueblo nicaragüense

Madrid, 15.11.1993

S

eñora Presidenta, en nombre del pueblo español os damos la más cordial bienvenida en esta vuestra primera visita de Estado a España. Deseamos que os sintáis como en vuestra propia casa y, desde luego, con este espíritu os recibimos hoy, junto con la delegación que os acompaña.

Con acierto, el cronista Fernández de Oviedo supo calificar vuestras tierras de hermosas y apacibles.

Así lo comprobamos la Reina y yo cuando tuvimos la oportunidad de visitar Nicaragua. Hoy, dos años después, permanece muy vivo el recuerdo de la entrañable acogida de la que fuimos objeto.

Desde España seguimos con profundo interés la tarea que habéis emprendido para lograr la reconciliación y el consenso entre todos los nicaragüenses. Vuestro decidido empeño en favor de la pacificación del país, de la consolidación del sistema democrático y de la modernización del Estado, constituye el reflejo de una opción valiente que respetamos y alentamos.

No habéis hecho, señora Presidenta, sino interpretar adecuadamente la voluntad del pueblo nicaragüense que ha manifestado, en su trayectoria más reciente, la voluntad inequívoca de escoger el camino del diálogo como vía de entendimiento para la construcción de un proyecto nacional.

La generosidad política, el entendimiento y el diálogo entre todas las fuerzas que configuran el mapa político nicaragüense, conseguirán que en Nicaragua cicatricen viejas heridas y renazca un sistema democrático fundado en los principios de tolerancia, libertad, justicia y paz, en el que todos se sientan representados.

Los acontecimientos de los últimos meses en vuestro país han puesto de manifiesto las dificultades del proyecto emprendido y la necesidad de que contéis con la colaboración decidida de la comunidad internacional.

España, desde luego, continuará en su línea de apoyo al proceso democrático que vive vuestro país, cooperando y facilitando asistencia, tanto de asesoramiento como de carácter financiero y siendo solidaria con las demandas de Nicaragua ante los foros internacionales. Queremos, señora Presidenta, mantener nuestro compromiso con la tarea de reconstrucción y estabilización de la nación hermana de Nicaragua.

Vivimos una época de profundas transformaciones en el marco de las relaciones internacionales, en la que es indispensable que cada país se esfuerce al máximo por encontrar sus propias señas de identidad, en el marco regional que le es propio. Nicaragua constituye una sólida nación de nuevas ilusiones y antiguas sabidurías que ha de insertarse plenamente en la corriente de integración iberoamericana.

Una vez que se ha avanzado decisivamente en el proceso de pacificación, se puede trabajar con mayor realismo en la vía de la integración regional.

La línea elegida por Nicaragua apostando por el proceso de integración centroamericana, constituye una opción valerosa que debería permitir afrontar el futuro con la esperanza de un mayor bienestar económico para todos.

España, desde su ingreso en la Comunidad Europea, se ha esforzado por llevar al ánimo de los otros países europeos la solidaridad y comprensión con los países iberoamericanos, y de manera muy especial con aquellos que más dificultades han tenido que superar.

Un primer resultado esperanzador ha sido la consolidación del marco institucional de relaciones entre la Comunidad y los países centroamericanos que, entre otras cosas, ha estimulado las disponibilidades crediticias y financieras.

En el momento en el que el proyecto europeo adquiere una nueva dimensión en la vía de la integración política y económica, España confirma su dimensión iberoamericana y, por ello, su voluntad de ir dotando de contenido eficaz al conjunto de las relaciones entre Europa y América central.

Ahora que las relaciones internacionales ya no se rigen, afortunadamente, por el escenario de la confrontación ideológica deberíamos ser capaces de actuar en términos de solidaridad y generosidad.

Ser generosos en la organización de la convivencia nacional e internacional implica la renuncia al radicalismo y a la intransigencia. Significa acentuar las virtudes de la tolerancia y de la comprensión porque unos y otros, por diferentes razones, hemos conocido el efecto destructor de la intransigencia o del rencor.

Ser solidarios nos obliga a pensar y actuar en función de un proyecto común que debe empezar por un sincero mensaje de paz y de colaboración entre las gentes de las aldeas y ciudades, entre los pueblos y las naciones, entre los países más desarrollados y los menos desarrollados.

Señora Presidenta, durante nuestra inolvidable visita a su bello país, recordamos la llamada a la unidad entre todos que proclamara, en su día, el gran poeta Rubén Darío. Aquella noble esperanza ha ido haciendo camino, especialmente en las tres Cumbres Iberoamericanas celebradas hasta la fecha, en las que Nicaragua, con su Presidenta al frente, ha participado de manera activa.

De nuestra capacidad para reforzar vínculos y para estimular la acciones concretas va a depender el lugar que ha de correspondernos en el futuro de nuestra historia compartida.Señora Presidenta, con el deseo de que Nicaragua disfrute de la prosperidad que merece, levanto mi copa por vuestra ventura y felicidad personal y por la del pueblo hermano y entrañable de Nicaragua.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+