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Palabras de Su majestad el Rey al Comité Empresarial Hispaño-Mexicano para Asuntos Internacionales

México, 19.07.1993

S

eñor Presidente, señores Secretarios, señor Presidente del Cemai, señores Presidentes de los Comités Internacionales, señoras y señores, es para mí particularmente grato acompañarles en esta reunión del Comité Empresarial hispano-mexicano que ha jugado un papel tan relevante en el fortalecimiento del fructífero reencuentro entre nuestros dos países.

Me satisface comprobar que este Comité continúa aportando su esfuerzo y su entusiasmo para que los vínculos que unen a España con México sean cada día más estrechos, más sólidos y más proyectados hacia ese futuro de libertad, de prosperidad y de justicia que queremos para nuestros pueblos.

Durante los últimos años, pero sobre todo a raíz de la firma del Tratado de Amistad y Cooperación, en enero de 1990, hemos profundizado nuestras relaciones bilaterales en todos los ámbitos y especialmente en el terreno de la cooperación económica y financiera.

La línea de crédito concesional anexa al Tratado, que los medios económicos mexicanos bautizaron afectuosamente como la línea del Rey, ha resultado ser un instrumento muy adecuado a las necesidades del momento que ha permitido la participación española en importantes proyectos de desarrollo del sector público mexicano. Al mismo tiempo, ha facilitado el acercamiento entre empresarios de los dos países propiciando el surgimiento de oportunidades que han sido excelentemente aprovechadas.

Estamos convencidos de que la relación especial que existe entre España y México, gracias a la herencia cultural e histórica que compartimos, debe también cimentarse, en el umbral del siglo xxi, en una sólida vinculación entre sus agentes económicos.

Esta vinculación se hace tanto más imperativa por cuanto la política económica ha de ser un instrumento al servicio de la redistribución de la riqueza, la eficiencia y la competitividad.

No podemos ignorar que los cambios que están ocurriendo en la esfera internacional van a suponer un nuevo escenario de gran trascendencia. Las tendencias proteccionistas, los procesos de regionalización y las incertidumbres que pesan sobre el horizonte mismo del cambio es previsible que se traduzcan en un reacomodo de posiciones a las que no podremos ser ajenos. Encontrar nuestro lugar en ese nuevo concierto mundial va a ser una ocupación prioritaria de gobernantes y empresarios en el futuro inmediato.

Y ese cambio de escenario va a afectar también, sin duda, a nuestras relaciones bilaterales sobre las que ya empiezan a proyectarse algunas señales de atención recogidas en el informe de los Presidentes de las Comisiones Nacionales que hemos escuchado hace unos momentos. Veo con agrado que ya habéis empezado a reflexionar sobre la mejor manera de neutralizar sus potenciales efectos negativos.

La conclusión necesaria de los claroscuros de una coyuntura esencialmente condicionada por la dinámica del cambio es que se abre a corto plazo una nueva etapa en las relaciones entre España y México que va a estar dominada por la necesidad de dar respuesta a una doble exigencia.

Por un lado, adecuar los instrumentos de nuestra relación al nuevo escenario económico y, por otro, ser capaces de traducir en acciones concretas el potencial de cooperación que encierra nuestra participación en dos de los esquemas regionales que están llamados a jugar un papel decisivo en la configuración del mundo del siglo XXI.

Se trata, en definitiva, de adoptar ante los nuevos retos, nuevos modelos de cooperación, más propios de las economías maduras e integradas que hemos pasado a ser, en las que el quehacer conjunto prima sobre los planteamientos individuales y donde los enfoques puramente comerciales resultan insuficientes.

Es en esa línea ciertamente en la que vemos más posibilidades para el fortalecimiento de las relaciones hispano-mexicanas. De los informes que hemos oído se concluye que españoles y mexicanos somos conscientes de que el futuro de nuestra relación implica potenciar las similitudes de nuestras economías, definir los campos y sectores de mayor interés conjunto, estimular la coinversión y las alianzas estratégicas y proyectarnos solidariamente hacia terceros mercados rentabilizando las ventajas comparativas que estamos dispuestos a poner en común.

Yo os animo a seguir trabajando en esa vía que supone, en último término, acceder a un estadio superior de nuestras relaciones por cuanto además de realizar proyectos entre nosotros los pasaremos a hacer conjuntamente.Estoy seguro que ello se traducirá, incluso a corto plazo, en una mejor satisfacción de las necesidades de nuestros conciudadanos que es lo que constituye el objetivo esencial de nuestras preocupaciones.

España y México comparten un glorioso pasado, una misma preocupación por las incertidumbres del presente y un importantísimo acervo de valores y principios que definen sin ambigüedades el futuro de paz y prosperidad en la justicia en el que nuestros pueblos quieren vivir.

Ese es el reto al que debemos responder, y al que os emplazo desde la convicción de que este Comité va a continuar siendo un foro privilegiado para la reflexión y el diseño de mecanismos que permitan mantener nuestras relaciones en la misma tónica de continuado crecimiento que las ha caracterizado durante los últimos años.

Muchas gracias.

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