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Palabras de Su Majestad el Rey ante la Suprema Corte de Justicia

Bolivia(Sucre), 18.07.2000

S

eñor Presidente de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Nacional de la Judicatura,Señor Presidente del Tribunal Constitucional,Señores Ministros y Magistrados,Señores Consejeros,Señor Fiscal General de la República:

Sean mis primeras palabras para expresar, en nombre de la Reina y en el Mío propio, nuestra satisfacción por encontrarnos ante tan distinguido foro y por hacer de este encuentro un acto más de hermanamiento entre nuestros dos países.

Para cualquier español sensible a la Historia, llegar a esta ciudad blanca de América, que tanto recuerda en su fisonomía urbana a antiguas ciudades españolas, adquiere una dimensión especial. Pues Sucre es, sobre todo, el crisol en el que confluyen acontecimientos de excepcional importancia en la configuración de Bolivia y de todos los países hermanos de Iberoamérica.

En estos acontecimientos y a lo largo de su historia ha sido de transcendental importancia el papel desempeñado por el Derecho, fuente de civilización y progreso de la Humanidad. No es casual, por tanto, que Sucre, sede de uno de los tres poderes en que se sustenta el Estado, sea también la Capital Constitucional de la República de Bolivia.

Desde que durante el reinado de Felipe II la Regenta Dª Juana Leonor dispusiera que La Plata fuera noble asiento de una Audiencia y Cancillería Reales de España, los destinos de esta ciudad estuvieron ligados al ámbito de la Justicia. A lo largo de su historia es un hito fundamental la creación de una Facultad de Derecho, en 1681, en el seno de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier De Chuquisaca, con las Cátedras de Cánones e Instituta, dotadas magnífica y generosamente por el Ilustre Prelado Cristóbal de Castilla y Zamora, Arzobispo de Charcas.

Ello significó el transcendental inicio de los estudios jurídicos en esta parte del Continente. Esta labor se completó, un siglo más tarde, con la creación de la Academia Carolina, así nombrada en honor de mi antepasado el Rey Carlos III, que cumplió una eficaz labor de formación práctica de juristas, habilitándolos para su actuación en el foro.

De la importancia de la Ciencia legal daba cuenta ya Alfonso X el Sabio en su Código de las Siete Partidas al declarar que "la Ciencia de las leyes es como fuente de justicia, y aprovéchase della el mundo". No en vano, numerosos doctores graduados en la Universidad y formados en la enseñanza del Derecho de Gentes y del Derecho Político, que se impartía en sus aulas, fueron promotores y próceres de la Independencia y Fundación de la República.

Esta secuencia de datos históricos fue la que llevó, sin duda, a que el Héroe de Ayacucho estableciera la Corte Superior de Chuquisaca de las Provincias del Alto Perú en esta ciudad, en sustitución de la antigua Audiencia Territorial de Charcas, con las mismas atribuciones y jurisdicción que el órgano de Justicia de España.

Este acervo cultural e histórico que nuestros respectivos países han mantenido durante siglos, aunado a la voluntad política de nuestros Gobiernos, ha sido sin duda uno de los elementos que ha permitido que se abriera una estrecha cooperación en materia de justicia entre nuestros dos países, con un alto grado de eficacia y entendimiento institucional.

Señor Presidente:

Estoy seguro de que nuestra cooperación mutua fortalecerá la nueva arquitectura judicial que Bolivia está diseñando y desarrollando tan laboriosamente. Esta arquitectura es la base de las instituciones y normas que aseguran una eficiente y calificada administración de la Justicia, preservando la independencia de los poderes del Estado y fortaleciendo así la consolidación de la Democracia.

Nuestra cooperación se ha centrado en el establecimiento y puesta en funcionamiento de los Institutos de la Judicatura, y de Capacitación del Ministerio Público, bajo un sistema organizativo y unos principios que, respetando escrupulosamente las particularidades propias del país, han de contribuir a la mejora de la seguridad jurídica, requisito imprescindible para el desarrollo efectivo de las libertades.

El buen funcionamiento y la consolidación de ambos Institutos han de garantizar una mayor objetividad y transparencia en el acceso a la Carrera Judicial y Fiscal, y al tiempo que refuerza la independencia y la profesionalidad de ambos colectivos. Las actividades académicas que en estos centros se imparten no sólo potenciarán la formación y la capacitación técnica de los jueces y fiscales. También servirán para transmitir a la sociedad boliviana la idea de la Justicia como servicio público.

Hoy los jueces y fiscales de Bolivia están ya más y mejor preparados en el área penal, con un nuevo sistema procesal inspirado en fórmulas y criterios de modernidad y justicia. Esta capacitación tan necesaria se multiplicará a todas y cada una de las ramas del ordenamiento jurídico mediante el funcionamiento de los mencionados institutos. Estas disciplinas se convertirán en el eje en torno del cual se van a impartir, de forma ordenada, todas las políticas judiciales, educativas y de formación de los profesionales del Derecho.

Los beneficiarios directos de este proceso serán los ciudadanos de Bolivia, que contarán no sólo con jueces y fiscales más capaces técnicamente, sino también objetivamente seleccionados y, por ende, más independientes y responsables en el cumplimiento de sus tareas jurisdiccionales.

Constituye por tanto para Mi una especial alegría manifestarles públicamente, Señores Presidentes, Señores Ministros y Magistrados, el compromiso de España de seguir cooperando con la Judicatura y Fiscalía bolivianas en este proceso de fortalecimiento del Estado.

Muchas gracias.

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