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Palabras de Su Majestad el Rey en Ponferrada

León(Ponferrada), 14.09.1999

M

uchas gracias por vuestro cordial recibimiento, al que correspondemos con nuestro afecto más sincero, y por la Medalla de Honor que vuestro Alcalde acaba de entregarme, y que me vincula desde ahora con vuestros afanes e ilusiones.

Llegamos a esta comarca de El Bierzo con el deseo de conocerla aún mejor y compartir con sus habitantes la hermosura de sus paisajes, la hondura de sus virtudes, sus propósitos y proyectos de futuro.

Es ésta, sobre todo, una "tierra de caminos", que venimos a recorrer descubriendo a cada paso el rastro de  muchos hombres que desde antiguo la han cruzado, trayendo consigo y sembrando aquí las semillas de los cambios que han ido jalonando vuestra historia.

Lo hicieron los romanos, dejándonos la huella imponente de Las Medulas. Les siguieron los fundadores visigodos de los cenobios que formaron la "Tebaida berciana".

Pero quienes destacan entre todos fueron los peregrinos del Camino de Santiago, que cumplían aquí su décima etapa, y que hoy mismo, este año, último Jacobeo del siglo XX, continúan reavivando aquella tradición y los recuerdos de esta ruta, tan vieja y a la vez siemprenueva.

Ponferrada es un ejemplo señero de este pasado que os enorgullece, vivo aún en su castillo templario y sus hermosas iglesias, entre las que se distingue la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, que acabamos de visitar, y a la que siempre habéis encomendado vuestras necesidades y pedido consejo en vuestras encrucijadas personales y colectivas.

Al conservar con cariño el legado de los siglos que fueron, rendís el honor que se debe a los antepasados que os precedieron, pero también, siguiendo su ejemplo,  alzáis los ojos hacia el porvenir y unís vuestros brazos para construirlo y acrecentarlo.

Desde que a fines del siglo XI el obispo Osmundo puso las armaduras de hierro al viejo puente que dió su nombre a la población, hasta la inauguración, hace algo más de un siglo, del ferrocaril, que consagró y dió nuevo impulso a vuestra situación privilegiada como corredor de comunicaciones y paso obligado de la Meseta a Galicia, Ponferrada ha ido creciendo en feliz simbiosis entre el pasado y el futuro.

Este ha sido, y sigue siendo, lugar de cruce de variadas influencias humanas e históricas, con las que a lo largo del tiempo habéis alumbrado las diversas etapas de vuestro hogar común, siempre adecuadas a cada momento, y que hoy se concretan en la apuesta por una ciudad plenamente moderna y cada vez más pujante en los ámbitos de la industria y los servicios.

Esta es también la vocación de El Bierzo entero, cuyas realidades y aspiraciones quiero tener ocasión de ver y escuchar estos días.

Contáis los bercianos, para llevar a cabo vuestro empeño común, con la ventaja de la diversidad. Cultivos, vinos de calidad, cabaña ganadera, explotaciones mineras y recursos energéticos, enriquecen esta tierra y son sus señas de identidad.

Con ellas queréis ensamblar un horizonte actualizado, más abierto y prometedor.Vengo a deciros que tenéis el derecho y el deber de lograrlo con el tesón y entusiasmo que nunca os han faltado y son vuestra mejor riqueza, la que nada ni nadie podrán nunca disminuir ni arrebataros.

Asumid, pues, esta tarea con optimismo, poniendo los cimientos necesarios para que sea duradera, y estimulando para lograrlo la unión a que os invita la imagen de esta tierra rodeada y protegida por una corona de montañas.

Trabajad juntos, y hacedlo de modo que el progreso no se sustancie sólo en avances puramente materiales, sino que cada uno de ellos sea fermento de un desarrollo global, de las personas y de la sociedad en que vivís y por la que lucháis.

Me consta que contáis con el apoyo de las instituciones y entidades que os acompañan y ayudan a la hora de cuajar acciones conjuntas, aportar alternativas y reforzar vuestras iniciativas, haciendo así más eficaz vuestro trabajo y multiplicando el efecto positivo de vuestro esfuerzo.

Os invito a emprender este camino de transformación de vuestra comarca sin abatiros ante las dificultades, incluso aquellas que más directamente sentís y en mayor grado os preocupan.

Las conocemos y las sufrimos con vosotros.  Entre todos tenemos que encontrar el modo de rodearlas y buscar el cauce por el que puedan llegar a resolverse, y aún convertirse, con ingenio y constancia, en punto de partida de soluciones imaginativas y viables.

Estoy seguro de que este empeño vuestro, para el que en este primer día de estancia entre vosotros os prometo mi respaldo, tendrá los resultados que merece y sinceramente os deseo.

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