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Discurso de Su Majestad el Rey con motivo del Día de la Pascua Militar

Palacio Real de Madrid, 06.01.1999

Q

ueridos compañeros:

Me produce una gran satisfacción volver a reunirme con vosotros para celebrar esta conmemoración secular, de tan hondo significado histórico, como es la Pascua Militar.

Deseo expresaros mi más cariñosa felicitación y pediros que la hagáis llegar a todos nuestros compañeros, junto con mi reconocimiento y gratitud por la labor que las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil vienen desarrollando en el servicio a España, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Agradezco al Sr. Ministro de Defensa su pormenorizada exposición sobre la situación y objetivos de la política de defensa.

Aprovecho la ocasión, que la celebración de la Pascua Militar me brinda en estos primeros días del nuevo año, para destacar, aunque sea someramente, los aspectos más sobresalientes del que acaba de terminar  y, al mismo tiempo, haceros algunas reflexiones.

1998 ha sido un año fructífero para el futuro de nuestras Fuerzas Armadas. Junto al decidido impulso del Gobierno para acelerar, en la medida de nuestras posibilidades, la total profesionalización de sus componentes, se ha conseguido avanzar de modo muy significativo en el proceso de integración en las estructuras internacionales de defensa, al haberse dado los primeros pasos para la activación de un Cuartel General Conjunto de la OTAN en nuestro país, bajo mando español.

Este proceso de integración nos proporciona una valiosa experiencia y nos permite, al mismo tiempo, tomar parte en importantes decisiones a nivel internacional.

La generosa aportación española a la comunidad internacional en defensa de los pueblos que sufren los horrores de la guerra ha sido, y continúa siendo, ejemplar, como ejemplar ha sido la solidaria actitud del conjunto de la sociedad española en apoyo de los pueblos hermanos de Centroamérica ante la desgracia sufrida por los devastadores efectos del huracán Mitch. Este esfuerzo  generoso y solidario del pueblo español, que ha contado con el valioso apoyo de las Fuerzas Armadas, me llena de satisfacción y orgullo. Vivimos tiempos difíciles pero también de esperanza, donde la cultura, la inteligencia, los derechos de las personas, la tolerancia y la solidaridad constituyen los valores a cultivar, y donde los Ejércitos están llamados también a desempeñar un papel muy relevante, como ya se viene demostrando en las múltiples operaciones de paz y de ayuda humanitaria realizadas en los últimos años.

En este sentido, las Fuerzas Armadas profesionales constituyen todo un reto para ese futuro de esperanza del que os he hablado. Ello nos va a exigir un esfuerzo añadido, que comienza con una adecuada formación, consecuencia de la aplicación de nuevas técnicas y medios más complejos, que precisan un personal más cualificado. Pero además, será necesario un esfuerzo para adaptar nuestra mentalidad a las circunstancias cambiantes en que vivimos y que debe basarse en unas cualidades que hagan compatibles los conceptos de tradición y modernidad. 

Veo con satisfacción que los cambios ya se están produciendo. Es evidente el esfuerzo que se está realizando para impulsar la imprescindible acción conjunta. El hecho más significativo de este impulso es la creación de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, que será sin duda pieza clave para la elaboración de la doctrina conjunta que nuestras Fuerzas Armadas necesitan.

En esta transición al modelo profesional, todavía son muchos los jóvenes que año tras año se incorporan a los distintos llamamientos del servicio militar obligatorio con ejemplar espíritu de entrega y servicio, que es justo que la sociedad les reconozca.

Antes de finalizar mis palabras, permitidme recordar con cariño a nuestros compañeros que desarrollan misiones lejos de España, especialmente en nuestro Continente, y a los que, en el cumplimiento del deber, perdieron su vida y no pueden compartir con nosotros este dia tan entrañable para la gran familia militar.

A vosotros y a vuestras familias quiero expresaros mi afecto y el de mi Familia, con nuestros mejores deseos de felicidad para este nuevo año que con tanta esperanza afrontamos.

¡Viva España!

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