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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del Instituto Cervantes en Estocolmo

Suecia(Estocolmo), 19.04.2005

A

lteza Real,Excelentísimo Señor Secretario de Estado de Asuntos Exteriores del Reino de Suecia,Excelentísimo Señor Subsecretario de Asuntos Exteriores y de Cooperación,

Deseo ante todo expresar mi gratitud más sincera a  S.A.R. la Princesa Victoria por haber querido acompañarnos en este acto. Es un gesto que sabemos apreciar y valorar. Su presencia constituye un alto honor y una muestra más de su afecto y simpatía hacia España.

Para la Princesa de Asturias y para mí es una gran satisfacción encontrarnos en Estocolmo y poder presidir la inauguración de este nuevo Centro del Instituto Cervantes, que está destinado a promover el intercambio cultural y el entendimiento mutuo entre Suecia y España. Dos países socios y amigos, dos grandes y antiguas Naciones sin las cuales, permítanme decirlo así, no podría entenderse el acervo cultural e histórico de Europa.

Suecia es una de las democracias más sólidas, un país con gran prestigio internacional, riqueza económica, alto nivel de bienestar social y profunda conciencia medioambiental. El papel destacado que Suecia juega en la literatura, el arte y el pensamiento de nuestros días es el producto de una larga tradición cultural, sostenida por una sociedad moderna y dinámica que suscita mucha admiración en España.

Nuestra común pertenencia a la Unión Europea ha abierto además nuevos campos de cooperación y acción en nuestras relaciones bilaterales, que han avanzado de forma muy considerable en la última década.

En el marco de estas excelentes relaciones, España ha querido subrayar todavía más su voluntad de acercamiento, y ésta es una de las tareas que está llamado a desempeñar este Centro que hoy inauguramos.

En los últimos meses hemos asistido a la apertura de los nuevos Centros en Belgrado y en São Paulo,  y dentro de poco esperamos poder inaugurar sus nuevas instalaciones en Praga.

Esta rápida expansión del Instituto constituye la mejor prueba del interés que en tantos países existe por estrechar las relaciones de colaboración cultural con España y los países hispanohablantes. Es también una prueba de la disposición de España a satisfacer esa creciente demanda. A través del Instituto Cervantes se abre la posibilidad del contacto permanente con una de las lenguas más extendidas en el mundo de hoy y con una cultura sedimentada durante siglos,  que hoy comparten 400 millones de personas que viven en  más de 20 países.

El Instituto es a la vez una institución española e hispanoamericana, pues enseña nuestra lengua común y no distingue entre los creadores de una y otra orilla del Atlántico que se expresan en español. Aquí se podrán aprender también otras lenguas españolas, pues la pluralidad lingüística constituye una de las mayores riquezas que atesora nuestra Nación.

El Instituto Cervantes es además una institución europea. Por eso, resulta especialmente significativo que se haya elegido Estocolmo, una de las grandes capitales europeas de la cultura, para que, por primera vez, dos grandes instituciones como el Instituto Cervantes de España y el Instituto Goethe de Alemania convivan en el mismo edificio y compartan unas mismas instalaciones. Estamos seguros de que se trata del comienzo de una fructífera colaboración que tendrá continuidad en otros lugares y puede ser considerada un signo del proceso de integración europea.

Sabemos del interés por la lengua española que existe en Suecia, sobre todo desde que en 1994 se introdujo en la enseñanza secundaria, y al que no es ajena la amplia presencia de hispanohablantes en las últimas décadas.  Sin olvidar la visita estival que tantos suecos realizan a nuestro país desde hace ya muchos años.

Ya en el siglo XVII, la Reina Cristina de Suecia, que aprendió por sí sola  el español, decía que "la juventud que tenga capacidad no deberá desdeñar, de manera ignorante, esta lengua, porque probablemente con el tiempo no sólo será útil saberla en la Corte, sino también porque muchas cosas notables han sido escritas y descritas en ella." Estamos convencidos de que la presencia del Instituto Cervantes en la ciudad de Estocolmo y en Suecia constituirá una valiosa ayuda para todos cuantos deseen aprenderlo y mejorar su dominio, así como para quienes quieran conocer las muchas cosas notables que se han escrito en español, como acertadamente decía la Reina Cristina. Hablando de tesoros de la literatura en español, no quiero dejar de mencionar que este año estamos celebrando el cuatrocientos aniversario de la primera edición de "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes. Un acontecimiento que sin duda jalona la actividad cultural de nuestra red de Institutos en todo el mundo a lo largo de este año.

Por otro lado, quiero destacar la presencia hoy con nosotros de Don Francisco Ayala, uno de nuestros grandes escritores. Tenemos el honor de contar con su ilustre compañía, no sólo para inaugurar la Biblioteca que llevará su nombre, sino para estar en contacto con sus lectores y acercar su obra al público sueco . La vitalidad creadora y la dimensión humana de Francisco Ayala constituyen un ejemplo que todos apreciamos y admiramos. Permítanme estas palabras con las que quiero saludarle y subrayar el respeto y el afecto que todos sentimos por su genial obra y por su venerable persona.

El Instituto Cervantes trae, pues, lo mejor de nosotros mismos. Aquello que pueda facilitar el conocimiento mutuo y constituir el fundamento del permanente diálogo que debe presidir siempre las relaciones entre dos países con tan dilatada historia en el continente europeo como Suecia y España. El Director, a quien agradecemos sus afectuosas palabras de acogida,  ha ofrecido numerosos ejemplos de la cercanía que ha existido en ocasiones entre nuestras culturas, y que se ha reforzado en las últimas décadas. A partir de ahora, el Instituto recogerá este legado y se empeñará en impulsarlo con entusiasmo; porque la vitalidad de una cultura es, en gran parte, el resultado de su curiosidad por conocer los logros de otras y de su capacidad para integrarlos.

Concluyo ya mis palabras agradeciendo una vez más a la Princesa Victoria su presencia y haciendo votos para que este Centro, con la ayuda de todos cuantos con él colaboran y en él trabajan, se convierta en pieza clave del creciente y cada vez más fructífero diálogo hispano-sueco.

Muchas gracias.

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