Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega de los Premios "Príncipe Felipe" a la Excelencia Empresarial

Madrid, 06.04.1999

E

stos Premios a la Excelencia Empresarial, que llevan mi nombre, cumplen este año su quinta edición y confieso que me complace comprobar que siguen contándose entre los principales galardones que se conceden en nuestro país a la eficiencia y buen hacer de las empresas españolas. Por ello, les aseguro que me enorgullece sobremanera poderlos entregar personalmente y así también poder conocer a todos los que, de año en año, simbolizan el prestigio empresarial español.

Estas distinciones constituyen ante todo un reconocimiento público e institucional a la trascendencia económica y social que  tiene la excelencia empresarial, representada hoy aquí por las empresas galardonadas y nominadas. A todas ellas deseo felicitar sinceramente y alentarlas en su trabajo. Y al hacerlo quiero que todas y cada una de las personas que en ellas trabajan se sientan premiadas y aquí felicitadas.

Cada una de las convocatorias realizadas hasta ahora por los Ministerios de Economía y Hacienda y de Industria y Energía, nos ha brindado la oportunidad de dirigir nuestra atención a las empresas que se empeñan decididamente en ser cada vez mejores, creciendo en capacidad y competitividad. No son éstas las únicas -ni mucho menos- pero si que, al ser elegidas por selectivos Jurados, representan hoy de manera especial y así se les reconoce el esfuerzo conjunto de las empresas españolas.

La excelencia responde a una dinámica interna y constante, directamente vinculada a la identidad y cultura corporativas. Sus resultados pueden apreciarse desde fuera en diferentes aspectos de la actividad empresarial, tales como la calidad, la innovación, la mejora de procesos, productos y servicios, la posición en los mercados o el crecimiento de las compañías.

Internamente, esta dinámica implica a muchas personas de distintos niveles y responsabilidades, y no sólo a los equipos directivos. Las empresas excelentes, independientemente de su dimensión, actividad y antecedentes, comparten una característica: el compromiso de toda la organización -es decir,  la responsabilidad e iniciativa de todas las personas que la integran-, para conseguir que el trabajo de cada uno sea mejor y más eficaz. Enhorabuena repito, a todos los que se esfuerzan en conseguirlo.

Merced al constante desarrollo de la tecnología y las comunicaciones, este fin de siglo nos lanza al III Milenio con un fenómeno bien conocido por todos. El mundo se va haciendo más pequeño, más accesible, acortando distancias y acercando unos pueblos a otros. Mientras tanto, los mercados no dejan de crecer, y las empresas pueden desenvolverse en terrenos cada vez más amplios, con menos barreras pero, en contrapartida, también más transitados por sus homólogos y competidores, y con mayores riesgos.

No voy a insistir sobre ese fenómeno que todos conocemos bien, pero es éste el escenario en el que las empresas españolas tienen que medir sus fuerzas, tanto aquí como en el exterior, no sólo en el ámbito más cercano de los países europeos, sino también en los de las empresas americanas y asiáticas, bien preparadas tecnológicamente en muchos casos y muy rápidas a la hora de traducir las exigencias del mercado en productos y servicios comercializables.

Nos enfrentamos, pues, a un reto para la rentabilidad de las empresas españolas y, en consecuencia, para el desarrollo y bienestar de nuestra sociedad. Un reto que requiere la iniciativa y el apoyo de los poderes públicos y las instituciones sociales, para facilitar y hacer más efectiva la participación de todos los ciudadanos, sean empresarios, profesionales, trabajadores o jóvenes que se preparan para acceder al mundo laboral.

Mantengamos esa apuesta colectiva por el futuro, que ha hecho posible nuestra integración plena en Europa y la proyección de una imagen moderna, capaz y competitiva de España. Fomentemos en nuestro entorno más cercano -la empresa, la Administración, la escuela- el espíritu emprendedor, el interés por la innovación, la creatividad y el afán de mejora, y también la conciencia solidaria que a todos nos obliga. Aquí tenemos hoy buenos ejemplos de talantes muy diversos, unidos por un objetivo común de superación.

Estos Premios a la Excelencia Empresarial son una aportación a tales propósitos, que quieren servir de estímulo al comercio y a la industria, y promover una cultura empresarial basada en el pensamiento creativo, capaz de transformar nuevas ideas y conceptos en productos y servicios de valor económico y social.

Al presidir este acto, os reitero mi apoyo y compromiso con estas metas, y os animo a continuar vuestra tarea, con el convencimiento de que al realizarla asentáis y defendéis el progreso y la esperanza de todos los españoles.

Muchas gracias.

Torneu a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+