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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el "Encuentro Empresarial de Infraestructuras"

Madrid, 28.05.2012

Sean bienvenidos los que nos visitan del otro lado del Atlántico y de Portugal.

La celebración de un Encuentro Empresarial que nos reúna a la gran familia Iberoamericana es siempre y objetivamente una buena noticia, aunque la realidad -feliz realidad- de que no son una excepción, ni poco frecuentes, haga que ya casi no sea noticia. Por eso, su contenido y sus resultados para el bien común, cobran mucha mayor relevancia que el puro hecho de que el encuentro se celebre y debemos lograr, por ello, que sigan generando buenas noticias.

Este encuentro que ahora arranca, se centra en las infraestructuras y representa una iniciativa de gran pragmatismo que busca incidir, enúltima instancia, en el progreso y el bienestar de las sociedades iberoamericanas. Está orientado, acertadamente, al fomento y a la identificación de alianzas público-privadas para acelerar el desarrollo de las infraestructuras y, además, tiene lugar en un momento muy oportuno, en vísperas de la reunión ministerial de mañana sobre el mismo tema, preparatoria de la XXII Cumbre Iberoamericana de noviembre en Cádiz.

Agradezco a la Secretaría General Iberoamericana y a la Corporación Andina de Fomento que hayan unido sus fuerzas para poner en marcha una actividad que, estoy seguro, acabará obteniendo resultados concretos y muy positivos. Que lo hagan ahora, en estos tiempos difíciles de crisis y dificultades, es muestra de que los obstáculos no nos deben impedir ver con claridad los itinerarios y los caminos que hemos de seguir para, precisamente, poder superar conéxito las barreras que a veces impiden el desarrollo. Enhorabuena, pues, a la SEGIB y a la CAF, y muchas gracias por invitarme a participar este foro.

Se ha dicho en parte -y se incidirá en ello con intensidad durante los debates y sesiones a lo largo del día- que en Iberoamérica existe un déficit cierto de infraestructuras de transporte que limita la productividad y, por ende, el crecimiento. Existe además un consenso ampliamente aceptado de que las necesidades de inversión en infraestructuras de transporte alcanzan dimensiones tan grandes que no pueden ser abordadas aisladamente, ni por el sector privado ni por el público, razón por la que es necesario el esfuerzo conjunto de ambos. Ya insistimos en ello hace unos días respecto a la promoción y esfuerzo exterior de nuestras empresas.

Si la articulación, e incluso la misma existencia de una Comunidad Iberoamericana como una suerte de "asociación espiritual" de un conjunto de pueblos, ha pasado por la realidad de las vías de entendimiento y comunicación que suponen las lenguas y culturas afines y los valores compartidos, no dudemos del poder estructurador y constructor, en el ámbito de lo más tangible y no sólo, de las infraestructuras de transportes. Ellas también -y mucho- contribuyen a construir comunidad, y hermandad, a construir Iberoamérica.

De manera que este Encuentro busca identificar fórmulas, mecanismos y alianzas estables y eficientes entre los dos sectores, y maneras de hacer posible y disponible la financiación correspondiente. Aunque cabe recordar, como ya señalaron brillantes economistas, que sería muy difícil, si no imposible, encontrar un modelo ideal. No por falta de imaginación de la sociedad o de los expertos, sino porque las propias características de las infraestructuras parecerían hacer inviable el hallazgo de tal modelo. En este sentido las propuestas que derivarían de una reflexión teórica y un análisis de la realidad serían las del pragmatismo, a partir de las experiencias de otros y de la identificación clara de los beneficios y costes de las infraestructuras sobre la sociedad y el entorno.

Por ello creo humildemente que, en este contexto, es ciertamente pragmático pensar que tiene mucho sentido articular una mayor colaboración deámbito iberoamericano que considere la experiencia y la excelencia de muchas empresas punteras españolas que ya participaron en la superación del déficit de infraestructuras que existió en España. La colaboración con estas firmas, y la confianza puesta en ellas, revertiría claramente en beneficio de todos: en el mayor desarrollo de las sociedades de otros países de la Comunidad Iberoamericana y, como no, en la recuperación económica y la creación de empleo en España. Confío en que este foro pueda abrir vías para la consecución de resultados concretos en esta materia.

Pero permitidme esta oportunidad para hacer alguna reflexión más, muy breve, sobre el desarrollo de las infraestructuras. Una de las características de las redes de transporte es, claro, que de ellas se benefician tanto las personas que las utilizan más directamente, como también otras muchas que no necesariamente lo hacen, o no tanto. Pensemos, por ejemplo, en el desarrollo que induce en el turismo una buena red de transporte. El desarrollo que genera beneficia tanto al turista y al operador que lo gestiona, como a todos aquellos que ofrecen sus productos o servicios en el marco de la industria turística o al abrigo de ella. Otra característica notable es el gran coste que supone la construcción de una red de transportes en comparación con lo limitado -en términos proporcionales, por supuesto-, de su mantenimiento. Al mismo tiempo los beneficios de su utilización son efectivamente amplios, extendiéndose, como decía, a muchas personas y aumentando, en definitiva, el bienestar social y la prosperidad general.

Unaúltima reflexión. Si la articulación, e incluso la misma existencia de una Comunidad Iberoamericana como una suerte de "asociación espiritual" de un conjunto de pueblos, ha pasado por la realidad de las vías de entendimiento y comunicación que suponen las lenguas y culturas afines y los valores compartidos, no dudemos del poder estructurador y constructor, en elámbito de lo más tangible y no sólo, de las infraestructuras de transportes. Ellas también -y mucho- contribuyen a construir comunidad, y hermandad, a construir Iberoamérica.

Con la esperanza de que, entre todos, sigamos contribuyendo con ilusión a que ese proceso siga logrando resultados positivos y tangibles para nuestros pueblos y, por tanto, fuente de bienestar -y de buenas noticias, como decía al comienzo- para un futuro, compartido y en libertad.

Es un honor para mí declarar oficialmente inaugurado este Encuentro Empresarial de Infraestructuras.

Muchas gracias.

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