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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Instituto Estatal de Moscú de Relaciones Internacionales.

Rusia(Moscú), 08.02.2002

M

uchas gracias por sus sentidas y generosas palabras, por su amable invitación al Instituto Estatal de Moscú de Relaciones Internacionales y por la Medalla de Honor. Es sin duda, para mi, motivo de gran interés y satisfacción el tener la oportunidad de visitar este prestigioso Instituto, escuela de formación de altos funcionarios de la Administración y del Parlamento, y en especial, del personal del servicio exterior.

Me alegra poderles dirigir unas palabras en este Seminario que han tenido a bien organizar sobre nuestros últimos 25 años de Historia en común. Este Instituto universitario es ampliamente conocido en España como centro docente y científico de relaciones internacionales y me alegra saber que, en las ultimas décadas, fueron concertados acuerdos y establecidos contactos directos entre el Instituto, la Universidad Complutense y la Asociación de Estudios Internacionales de Madrid, entre otras instituciones. Espero que ésto continúe e, incluso, que se intensifique en el futuro, para nuestro propio beneficio

Siempre es agradable estar en contacto con el mundo universitario, y lo es de manera especial al tener la oportunidad de encontrarme con las jóvenes generaciones que, en un próximo futuro, ocuparán puestos muy importantes, y asumirán responsabilidades de dirección en diferentes sectores del país. Compruebo, a simple vista, la gran participación que tendrá la mujer en dicho futuro. Algo que considero muy positivo y que también está ocurriendo en España.

Como saben ustedes, en estos días se cumplen veinticinco años del restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales, por ello creo que la oportunidad es buena para hacer unas reflexiones sobre nuestro presente y nuestro futuro; serán breves, no se preocupen.

Notarán el grado de sintonía que hay entre las palabras del Ministro Ivanov y las mías, síntoma también de la cercanía de nuestros países.

En primer lugar, España, ayer como hoy, piensa que Rusia es un Estado clave para la estabilidad y seguridad europea. La consolidación del sistema democrático mediante el fortalecimiento del Estado de Derecho y de las Instituciones Publicas, la participación de la sociedad civil, el progreso de las reformas económicas y sociales, que facilitarían el objetivo de un espacio económico común europeo, la cooperación en la lucha contra el terrorismo, así como en todo el área de justicia e interior, el diálogo político a todos los niveles, en particular sobre la prevención de conflictos, y la cooperación en la gestión de crisis y en la protección del medio ambiente constituyen instrumentos para la consolidación de un marco de cooperación europeo.

El Consejo Europeo de Laeken ha confirmado la voluntad de la Unión Europea para desarrollar en profundidad las relaciones con la Federación de Rusia, sobre la base de las políticas mencionadas. España bilateralmente, y en su condición de miembro y actual Presidencia de la Unión, se esforzará en dar contenido a estos compromisos. La próxima cumbre entre la Unión Europea y Rusia que tendrá lugar en Moscú el próximo mes de Mayo servirá para evaluar los progresos obtenidos.

Deseo referirme, en segundo lugar, al importante grado de desarrollo que nuestras relaciones bilaterales han alcanzado en los últimos años sobre la base del Tratado de Amistad y Cooperación de 12 de abril de 1994.

La cooperación cultural se fundamenta en el interés compartido en nuestras culturas y por el legado de nuestra admiración mutua por nuestros principales pensadores y creadores. Se centra, además, en la importancia de las dos lenguas, y en la influencia innegable de las mismas. La apertura del Instituto Cervantes que he tenido el honor de inaugurar el pasado miércoles constituye un factor de promoción no solo de la lengua y de la cultura española, sino también del conocimiento y profundización del análisis y desarrollo de las relaciones entre los dos países.

Las relaciones económicas han aumentado considerablemente, y desde 1977 se han multiplicado por 10. Pero debemos trabajar mucho este área, porque queda mucho camino por recorrer conjuntamente, aunque parece que las perspectivas de nuestras relaciones comerciales son alentadoras. España es en la actualidad uno de los primeros países inversores en el extranjero, por lo que, estamos convencidos de que el importante proceso de reformas que está siguiendo la Federación de Rusia debe repercutir favorablemente en las inversiones españolas en este país.

El diálogo político entre España y la Federación de Rusia ha alcanzado niveles impensables tan sólo hace unos años. Baste recordar que en los dos últimos años se han sucedido múltiples encuentros a alto nivel, tanto en Madrid como en Moscú y nuestros parlamentarios mantienen un dialogo permanente en los diversos ámbitos de nuestras relaciones.

Quiero terminar refiriéndome al sustrato que preside todo este nuevo marco de relaciones, lo que le da profundidad y autenticidad, que no es otra cosa que el de la simpatía y complicidad entre el pueblo ruso y el pueblo español. Los contactos entre los ciudadanos de los dos países abarcan todas las esferas, enriqueciendo a la sociedad civil. Es el factor humano del que hablaba el Ministro Ivanov.

Se ha hablado de similitud de caracteres, y es interesante observar, desde el punto de vista del pensamiento social, cómo Rusia y España se han planteado como cuestión fundamental la naturaleza de su propio ser. En el siglo XIX, la polémica entre occidentalistas y eslavófilos rusos encuentra en España similitudes en el debate "europeización versus hispanidad", que ocupó en mi país a los pensadores de la generación del noventa y ocho. Hoy españoles y rusos debemos mirar al futuro sin complejos y con la mentalidad abierta. Esta sensibilidad nos une y constituye la garantía para la modernización plena de nuestras sociedades.

Deseo terminar mi intervención en la inauguración de este Seminario en tan prestigioso Instituto con un mensaje a sus alumnos. Vosotros, como jóvenes, sois el presente y el futuro de esta nueva Rusia, que entre todos tenéis que construir. La libertad, en todas sus manifestaciones, junto a la igualdad y justicia, son principios comunes de la juventud rusa y española. La práctica de la tolerancia y del respeto a las ideas de los demás, es la mejor forma de asumir los retos del futuro en un espíritu de verdadera responsabilidad.

Os deseo mucho éxito en vuestro futuro y espero que éste nos tenga preparado una vida y provechosa cercanía entre rusos y españoles.

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