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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la Exposición Mundial TELECOM 2003

suiza(Ginebra), 11.10.2003

S

eñor Presidente de la Confederación Helvética,

Señor Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones,

Señoras y Señores,

Deseo, en primer lugar, expresar mi más sincero agradecimiento al Secretario General de esta Organización Internacional, Señor Utsumi, por su amable invitación para proceder a la inauguración de esta Exposición Mundial Telecom 2003.

También deseo hacer patente mi satisfacción por encontrarme con todos ustedes aquí en Ginebra, capital de las Naciones Unidas en Europa, una ciudad de talante abierto que con tanta fuerza contribuye a la proyección internacional de Suiza.

Señoras y Señores,

Permítanme aprovechar mi presencia en este acto, para subrayar la importancia que España concede a las Exposiciones Telecom, que constituyen un ámbito privilegiado para el intercambio de tecnologías, ideas y experiencias, y se han convertido en una cita fundamental.

Lo son, sin duda, para un sector que protagoniza una auténtica revolución tecnológica y es uno de los principales motores de la economía.

Hoy las telecomunicaciones presentan, junto a su extraordinario dinamismo, la particularidad de favorecer el desarrollo del resto del tejido productivo, optimizando sus rendimientos y multiplicando el potencial del conjunto.

España, que apuesta por la extensión de los beneficios de la Sociedad de la Información, otorga gran importancia a la labor de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, así como al reforzamiento de la cooperación entre los Estados en esta materia, especialmente con los menos desarrollados.

El interés de mi país por las telecomunicaciones resulta evidente. Cuenta con importantes empresas en este sector, muchas de ellas representadas en Telecom 2003, que resultan punteras en su actividad, y disponen de creciente presencia y vocación internacionales.

El progreso exponencial de las telecomunicaciones está cambiando la manera de percibir y aprehender el mundo en que vivimos, al tiempo que promueve una profunda transformación de nuestra realidad.

De ahí la oportunidad de este importante encuentro que, entre otras muchas características, presenta la de concitar la participación de un amplio número de dirigentes empresariales y de responsables públicos.

Se trata, en definitiva, de un encuentro que nos brinda la ocasión de conciliar la energía de la iniciativa privada, imprescindible para impulsar la innovación y la creatividad en el sector, con la legítima aspiración de las Naciones, representadas por sus gobernantes, de asegurar que los avances tecnológicos redunden en beneficio de todos, y alcancen a los distintos ámbitos de actividad de nuestras sociedades.

Señoras y Señores,

El formato de las Telecom, y la armonización de intereses públicos y privados que propicia, se fundan en el concepto del esfuerzo en común, de la cooperación entre lo público y lo privado, una idea clave para el desarrollo de la Sociedad de la Información que estamos construyendo entre todos.

Sobre la base de este mismo principio se constituyó en su día la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Su muy dilatada y brillante trayectoria, que hace de ella la decana de las Organizaciones Internacionales, debe animarla a seguir desempeñando las tareas que le asigna su Constitución en la definición de prioridades, reglas, y acciones para provecho de todos los miembros de la Comunidad Internacional.

En consecuencia, todos debemos respaldar a la Unión, y dotarla de los medios necesarios para que pueda continuar desempeñando con excelencia y eficacia sus importantes funciones. Puede estar seguro, Señor Utsumi, de que España, seguirá aportando su apoyo y esfuerzo para que ello sea así.

Señoras y Señores,

Dentro de dos meses, y bajo los auspicios de las Naciones Unidas, se reunirá en esta ciudad la "Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información" que está llamada a reconocer y confirmar el papel central de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. A nuestro juicio, es preciso, sin embargo, que vaya más allá.

Dicha Cumbre, en cuyos trabajos preparatorios España participa de modo activo, debe servir además para hacer balance de la nueva realidad y, sobre todo, para impulsar su consolidación y crecimiento.

En efecto, las nuevas posibilidades que ofrecen las telecomunicaciones plantean desafíos a escala mundial a los que debemos dar respuestas colectivas.

Es necesario que nos comprometamos a orientar el progreso tecnológico en beneficio del individuo.

La Sociedad de la Información carece de sentido si no ofrece garantías y espacios suplementarios para el pleno disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales.

Ha de cimentarse, por ello, sobre los principios de inclusión, de no discriminación, de promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y de protección de la infancia y la juventud, que son segmentos vulnerables de nuestras poblaciones particularmente permeables a la influencia de las nuevas tecnologías.

Tampoco es posible el progreso de la Sociedad de la Información en un entorno internacional gravemente lastrado por la desigualdad. Resulta imprescindible tener presentes las lacerantes realidades del hambre, la pobreza y el analfabetismo.

Cuando al recorrer esta exposición podamos admirar los últimos milagros de la ciencia, no olvidemos nunca que para muchos millones de seres humanos el verdadero milagro cotidiano es el de la mera subsistencia en medio de condiciones infrahumanas.

Urge, por ello, que explotemos el potencial que nos ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación para avanzar en la consecución de un desarrollo sostenible, conforme a las pautas específicas definidas en los objetivos de la Declaración del Milenio.

Señoras y Señores,

Permítanme que antes de concluir mis palabras exprese mis mejores deseos de éxito para Telecom 2003.

La buena labor realizada, tanto por los organizadores y países asistentes, como por las empresas y personas responsables de este proyecto y de su desarrollo, merecen nuestro reconocimiento y más sincera felicitación.

Estoy seguro de que su empeño y dedicación contribuirán a nuestros esfuerzos comunes en favor de un mundo más pacífico, justo, solidario y próspero, en el que el uso adecuado de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información servirá cada vez más como instrumento integrador, de paz y de concordia.

Muchas gracias.

Queda inaugurada la Exposición Mundial Telecom 2003.

 

 

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