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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto institucional de Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas

Madrid, 11.05.2009

Q

uiero ante todo dirigirles un saludo lleno de afecto, así como expresarles de corazón, junto a la Reina y los Príncipes de Asturias, nuestra especial alegría al poder encontrarnos con todos ustedes en este Acto.

Nada mejor que esta Casa de América, como casa común de todos los iberoamericanos, para acercarnos juntos a la conmemoración de unos acontecimientos que americanos y españoles consideramos hitos históricos fundamentales.

En los próximos años se cumplirán dos siglos del nacimiento en América de nuevas Repúblicas movidas por unos mismos ideales y principios, entre los que destacan la libertad, la igualdad y la solidaridad.

Ideales y principios que también se plasmaron en la Constitución de Cádiz de 1812, nuestro primer texto constitucional, cuyo ámbito de aplicación se extendía, por cierto, a los dos Continentes.

Unos ideales y principios que han inspirado la andadura histórica a ambas orillas del Atlántico, como metas supremas e irrenunciables y pilares de la identidad de toda Nación moderna.

Este Acto nos brinda, por todo ello, la oportunidad de rendir un homenaje de hondo respeto, merecida admiración y especial cariño, a todas y cada una de las Naciones iberoamericanas.

Señoras y señores,

Ese profundo significado histórico que tiene para nosotros el movimiento emancipador americano y los intensos vínculos que hemos venido tejiendo con los países de la región, explican el lógico interés español en poder acompañarles y colaborar en los actos que organicen para celebrar dichos Bicentenarios.

La conmemoración de esos valores constitucionales y de aquella lucha por la libertad, nos ofrecen también la ocasión de profundizar aún más en nuestro conocimiento mutuo y de promover lo mucho que compartimos.

En las últimas décadas, de progresivo acercamiento entre ambos lados del Atlántico, nuestros vínculos históricos, humanos y culturales se han enriquecido con una tupida red de intereses en todos los campos.

Un conjunto de lazos, alentados por enriquecedores flujos humanos en ambos sentidos y por una dinámica de globalización, que han favorecido la creciente interrelación e interdependencia entre nuestros países, sociedades y ciudadanos.

Un hito fundamental en ese proceso de mayor acercamiento y cooperación ha sido, sin duda, la institucionalización -hace ya casi veinte años- de las Cumbres Iberoamericanas.

Las Cumbres -cuya Decimonovena Edición celebraremos este año en la ciudad portuguesa de Estoril-, y el amplio acervo que han generado, se han convertido en piedra angular para el proceso de construcción de una Comunidad Iberoamericana más libre, próspera y justa .

Señoras y señores,

Los Bicentenarios nos ofrecen, en suma, una buena ocasión para impulsar nuestras relaciones, y para reflexionar sobre nuestro presente y futuro como Comunidad Iberoamericana.

Todo ello para reforzar nuestro trabajo en común, nuestro peso e identidad en todos los ámbitos a escala internacional, y para mejor superar los desafíos del mundo en que vivimos.

Se trata de que nuestra voz sea tenida más en cuenta, contribuyendo generosa y positivamente a crear una sociedad internacional más libre, justa, democrática y solidaria.

Como ha dicho Carlos Fuentes,?no existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres?

El tiempo de los Bicentenarios debe ser también ocasión para dinamizar los vínculos con Europa.

Deseamos, por eso, favorecer un salto cualitativo en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y Caribe, durante nuestra Presidencia del primer semestre de 2010.

Debemos lograr un nivel de relación bi-regional a la altura de la especial vinculación histórica y cultural, y de los grandes principios y valores que ambas regiones compartimos.

La Generación de los Bicentenarios, la que nazca y crezca durante su celebración, será la que pueda recoger los frutos de unas reflexiones que, esperamos y deseamos, sirvan para potenciar la Comunidad Iberoamericana y las legítimas aspiraciones de sus países y ciudadanos.

Consciente de la importancia de su tarea, dirijo un muy cordial saludo, lleno de reconocimiento y afecto, al Grupo?Bicentenario? que reúne a los responsables de las Comisiones Nacionales latinoamericanas, muchos de ellos hoy aquí presentes y a quienes deseo grandes éxitos en su labor.

Quiero asimismo expresar mi especial agradecimiento al ex Presidente del Gobierno, Don Felipe González, por su generosa disponibilidad, sensibilidad y entrega, como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario para estas Conmemoraciones.

También deseo dedicar mi reconocimiento a todas las instituciones y representantes de la sociedad española dispuestos a colaborar en el horizonte de los Bicentenarios, en particular, a la Comisión Nacional que encabeza la Señora Vicepresidenta Primera del Gobierno de España.

Unas Conmemoraciones que me llevan, antes de concluir, a reiterar el respeto y afecto de España al conjunto de Naciones libres, iguales, soberanas e independientes nacidas en América hace dos siglos y con las que nos sentimos profundamente hermanados.

Termino ya con la expresión de mi alegría por estar hoy con todos ustedes y con mis mejores deseos para sus trabajos en esta jornada.

Muchas gracias.

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