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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala en honor de Sus Excelencias el Presidente de la República Francesa y la Sra. de Sarkozy

Palacio Real de Madrid, 27.04.2009

S

eñor Presidente,

Con razón dijo Cervantes ?Que amistades que son ciertas, nadie las puede turbar?.

Esta noche quiero subrayar con rotundidad que a dicha categoría pertenece hoy, sin duda, la sólida amistad entre Francia y España.

Alentados por ese creciente clima de amistad entre nuestros dos países, al que tanto habéis contribuido, la Reina y los Príncipes de Asturias se unen a mí para daros la más calurosa bienvenida junto a Vuestra esposa, en Vuestra primera Visita de Estado a España.

Una bienvenida con la que quiero trasladaros la mayor estima personal, así como el afecto y la simpatía del pueblo español.

Os recibimos, no sólo como el Presidente de un gran país vecino, socio y aliado, sino también como probado amigo de España.

Ya en los primeros meses de Vuestro mandato tuve la grata oportunidad de acogeros en Madrid, al igual que -poco después- tuvisteis la gentileza de recibirme en Paris. Unos primeros encuentros que estuvieron guiados por la común determinación de dar un salto cualitativo en nuestras relaciones bilaterales.

Por eso, me llena de particular satisfacción comprobar la excelente colaboración y entendimiento logrados entre nuestros Gobiernos, y la creciente cercanía que liga a nuestras sociedades respectivas.

Todo ello refleja, más allá de nuestros intensos vínculos geográficos, históricos, culturales y económicos, una amplia sintonía entre dos pueblos comprometidos con la construcción europea, desde la paz, la democracia y la libertad.

En tal sentido, deseo subrayar la admiración que nos suscita Vuestro país como inspirador de algunos de los más grandes principios y valores que, con particular orgullo, compartimos los europeos.

Tampoco puedo olvidar nuestra gratitud a Francia como tierra de acogida de miles de españoles en el pasado siglo, desde los forzados a abandonar nuestro país tras la Guerra Civil, hasta cuantos emigraron en busca de trabajo y de un mejor porvenir.

Francia y España comparten una misma visión, más aún, una misma ambición y un empeño común en el proceso de integración europea.

Hoy, más que nunca, debemos redoblar nuestros esfuerzos para que Europa gane en eficacia y visibilidad. Esfuerzos para que Europa sea cada vez más sinónimo de esperanza en un futuro mejor, y para que nuestros jóvenes mantengan y acrecienten su apuesta por el sueño europeo.

Con Francia coincidimos, no sólo en la defensa de una Europa de prosperidad y libertades, sino en la apuesta por una Europa política y de los ciudadanos, con un mayor papel y liderazgo en la escena internacional.

Señor Presidente,

Mañana se abrirá la Vigésimo Primera Cumbre Hispano-francesa, con un temario que pone de relieve la dimensión estratégica que han alcanzado nuestras relaciones.

Creo firmemente que, cuantos más avances consigamos en el plano bilateral, más podremos contribuir a reforzar la integración de la Europa que nos ampara, de la Europa en la que creemos y de la Europa a la que aspiramos.

Un Continente con mayor vertebración social, económica y cultural, con más capacidad de innovación y la debida solidaridad, capaz de mirar al futuro con confianza y serenidad.

También mañana nuestros Ministros del Interior se reunirán con la cúpula de nuestras Fuerzas de Seguridad para seguir impulsando, con creciente intensidad y eficacia, su estrecha colaboración al servicio de un espacio de libertad, seguridad y justicia, en beneficio de nuestros dos países y de Europa entera.

En este marco, deseo expresaros una vez más y de todo corazón mi profundo agradecimiento y el de todos los españoles, por la ejemplar cooperación policial y judicial de Francia, así como por los resultados alcanzados en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada.

En el plano económico, nuestras intensas relaciones convierten a Francia y España, en socios comerciales y de inversión de primerísimo orden.

El reforzamiento y desarrollo de estas relaciones -especialmente deseable en época de crisis- requieren, sin embargo, de la mejora de nuestras infraestructuras de interconexión.

Los grandes proyectos emprendidos en los últimos años -en materia de energía, de líneas ferroviarias o de transporte de mercancías por mar- supondrán, sin duda, un avance importante hacia la mejor participación de nuestros dos países en las grandes redes europeas.

Pero aún queda mucho por hacer. Nuestros dos Gobiernos deben proseguir sin descanso en su trabajo por superar las barreras naturales que dificultan la comunicación entre nuestros dos países, favoreciendo, al mismo tiempo, un pleno desarrollo regional a ambos lados de los Pirineos.

Esperamos de Francia -al igual que Francia puede esperar de nosotros- la mayor complicidad y apoyo a nuestras respectivas apuestas de investigación e innovación tecnológica.

Son pues muchos los temas que dominan la agenda bilateral, enriquecida por una amplia coincidencia en los grandes temas internacionales.

Señor Presidente,

El mundo vive una grave crisis económica y financiera, con un muy duro impacto sobre tantas familias, que sólo lograremos superar a través de la acción coordinada y del mayor compromiso con las instancias multilaterales.

España aprecia Vuestra valiosa contribución al diseño de una nueva arquitectura financiera internacional, y agradece especialmente Vuestro esfuerzo para que se reconozca el papel que nuestro país puede y debe desempeñar en la definición de ese nuevo orden económico mundial.

Estoy seguro de que compartirá conmigo que es precisamente en los momentos de incertidumbre económica, cuando más cobran su auténtico valor los ideales europeístas.

Bajo Vuestra dirección, Francia ha sabido ejercer su reciente Presidencia de turno de la Unión Europea con la visión, eficacia y determinación necesarias para superar con éxito situaciones difíciles que exigían mucha agilidad y una firme resolución.

Asimismo, valoramos de un modo muy especial la acción francesa en una región tan prioritaria para nuestros dos países como lo es el Mediterráneo.

La creación de la Unión por el Mediterráneo, con la designación de Barcelona como sede de su Secretaría General, reafirma nuestro común compromiso con este área.

En suma, el excelente trabajo de Francia en el último semestre de 2008 es un referente que tendremos muy presente durante nuestra Presidencia de la Unión Europea en el primer semestre de 2010.

Señor Presidente,

Francia y España han contribuido a forjar, con sus formidables Patrimonios, un impresionante acervo, determinante de la identidad europea, cuyo mejor conocimiento mutuo debemos promover.

Hoy, múltiples proyectos empresariales, profesionales, culturales, científicos y educativos, así como el interés mutuo por nuestras lenguas, van reforzando día a día nuestras relaciones.

Una labor a la que aportan lo mejor de sus esfuerzos, numerosos organismos e instituciones, entre los que destacan vuestros Liceos o nuestros centros del Instituto Cervantes.

Son, pues, muchos los elementos que explican la amplitud, riqueza y potencial de nuestras relaciones, que concentran los trabajos del Foro Civil Hispano-Francés reunido hoy en Madrid.

Señor Presidente,

Los muros de este Palacio Real, testigo de muchos de los encuentros entre nuestras dos Naciones, os acogen hoy con especial alegría, confiando en que durante Vuestra estancia en España disfrutéis de la misma hospitalidad de la que hemos sido objeto durante nuestros sucesivos e inolvidable viajes a Francia.

Vuestra Visita de Estado nos permite reafirmar la importancia que atribuimos a la amistad hispano-francesa para afrontar, juntos y con mayores garantías de éxito, los retos del mundo que nos ha tocado vivir.

J'aimerais donc, aprés avoir commencé avec une phrase de Cervantès sur l'amitié, conclure en citant Voltaire, qui, a dit à juste raison, que "Toutes les grandeurs du monde ne valent pas un bon ami".

Con ese convencimiento, levanto mi copa, Señor Presidente, para brindar por Vuestra ventura personal y por la de Vuestra esposa, así como por la amistad fraternal y la creciente cooperación entre nuestras dos grandes Naciones, en una Europa cada vez más unida.

Muchas gracias.

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