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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el almuerzo ofrecido por S.E. el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Lic. Felipe Calderón Hinojosa

Castillo de Chapultepec, 30.09.2008

E

xcelentísimo Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos,

Excelentísima Señora de Calderón,

Excelentísimos Altos Representantes de los Poderes del Estado,

Autoridades,

Señoras y señores,

En primer lugar, deseo expresarle mi agradecimiento más profundo, no sólo por las palabras tan amables que acaba de pronunciar, sino también por el sincero afecto y la calidez personal con los que usted, Señor Presidente y vuestra distinguida esposa, han querido obsequiarnos a la Princesa y a mí, desde nuestra llegada el pasado domingo. Agradecimiento también a todas las autoridades mexicanas con quienes hemos tenido y vamos a tener el placer de coincidir a lo largo de nuestra visita. ¡Difícilmente cabe imaginar más atenciones y más generosidad! Muchas gracias, por ello, de todo corazón.

Aunque ya hemos tenido ocasión de disfrutar en diversas oportunidades de la hospitalidad del querido pueblo mexicano, esta es la primera vez que tenemos el privilegio de realizar de vuestra mano un programa tan amplio y completo, que subraya la trascendencia e intensidad de nuestra relación bilateral. De ahí nuestra especial gratitud por vuestra invitación, Señor Presidente, para realizar esta Visita Oficial a México.

La frecuencia y calidez de los contactos oficiales mantenidos con Usted y con otras altas autoridades mexicanas en los últimos tiempos, atestiguan el excelente estado de nuestras relaciones, tanto que ambos países coincidimos en calificarlas de estratégicas.

En apenas dos años hemos podido encontrarnos, primero en vuestra toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y luego con motivo de vuestras dos últimas visitas a España, reforzando una amistad y un afecto recíprocos que se unen al profundo respeto y admiración con los que España valora a México.

Esos sentimientos son los que por encima de todo quiero dejar hoy patentes aquí en el espléndido Alcázar del Castillo de Chapultepec, que se alza majestuoso sobre esta ciudad que Octavio Paz veía ?inacabable como una galaxia, la ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos, y rehacemos mientras la soñamos?, eran sus palabras. Chapultepec, cerro de míticas resonancias, reúne, en genial sincretismo, las tres realidades históricas que constituyen la esencia de esta gran Nación: el México prehispánico, el México virreinal y el México independiente.

Señor Presidente,

A lo largo de las últimas décadas, México y España han conseguido tejer un denso entramado de relaciones que desborda el plano político. Como se deduce de la Declaración para Profundizar la Asociación Estratégica entre los Estados Unidos Mexicanos y el Reino de España, que Usted y el Presidente del Gobierno de España firmaron en julio de 2007, México es, ya, para España, un ?país vecino del otro lado del Atlántico?. Y como usted dijo en Madrid, ?hemos logrado establecer entre nuestros países unos vínculos indestructibles?.

En el plano cultural mañana inauguraremos el Primer Congreso de Cultura Iberoamericana. Una iniciativa con la que, México, España y el conjunto de los países hermanos de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, queremos reafirmar el valor y la fortaleza de nuestra identidad cultural y de la creatividad que la nutre. Es una identidad que trasciende el plano lingüístico para incluir todas aquellas manifestaciones artísticas y del pensamiento que, a lo largo de los siglos, han hecho de Iberoamérica un espacio en el que las ideas y las corrientes artísticas se manifiestan con extraordinaria fluidez.

Al igual que en 1991, con la Primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara, y en 1998, con el Primer Congreso de la Lengua Española en Zacatecas, México vuelve a reafirmar su vocación iberoamericana con la organización y desarrollo de este Congreso.

Señor Presidente,

Esta mañana hemos podido tratar conjuntamente algunos de los retos fundamentales que el futuro plantea a nivel global. Para hacer frente a desafíos como la pobreza, las enfermedades o el deterioro del medio ambiente, México y España han reafirmado su compromiso con el multilateralismo. La defensa de la democracia, de los derechos humanos y el fortalecimiento del papel de las Naciones Unidas, son valores que hemos hecho nuestros y que defendemos en los foros internacionales.

También hemos abordado el desafío que la seguridad plantea al mundo actual. En este marco, quiero volver a expresar nuestros sentimientos de profunda solidaridad con el pueblo mexicano, sus autoridades y sus instituciones, cuando han transcurrido pocos días desde el salvaje y execrable atentado terrorista en Morelia.

España que, por desgracia, conoce bien el flagelo cruel del terrorismo, se siente muy próxima a México en una lucha que requiere del empleo de todos los instrumentos del Estado de Derecho y de la cooperación internacional, además de la unidad de todos los demócratas que con firmeza repudiamos la violencia y defendemos la sana y pacífica convivencia.

Todavía conmocionados por aquel criminal atentado, quisiera referirme a las palabras que usted pronunció ? y que yo quisiera suscribir- en su discurso ante nuestro Congreso de los Diputados el pasado mes de junio. Allí afirmó que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada es ?una exigencia de seguridad y certeza personal y colectiva de respeto a la vida y a la libertad?.

Por su parte, España agradece el compromiso y la lealtad institucional de México en la lucha contra la lacra del terrorismo en nuestro país, al tiempo que apoya, plena y públicamente, la lucha del Gobierno de México contra el narcotráfico y las redes de delincuencia. Una lucha de la que - a pesar de las dificultades - la democracia y el Estado de Derecho saldrán necesariamente reforzados. Los programas de cooperación que México y España desarrollan en materia de seguridad, aspiran precisamente a reforzar la lucha contra aquellos que atentan contra la libertad y los derechos de nuestros ciudadanos, empezando por el derecho a la vida.

Señor Presidente,

En el ámbito económico, España es desde hace algunos años el primer inversor europeo en México y el segundo a nivel mundial. El valor de nuestros intercambios comerciales se ha duplicado desde el año 2000, con un saldo relativamente equilibrado. México es, así, el primer cliente de España en Iberoamérica, y España el primer destino europeo de las exportaciones mexicanas. Pero aún queda mucho por hacer. Las posibilidades de colaboración en beneficio mutuo siguen siendo enormes.

Las empresas españolas, con una experiencia puntera en muchos sectores como las infraestructuras, las telecomunicaciones, el turismo o la gestión de residuos, entre otros muchos, han querido apostar por el avance de México, y a ello ha contribuido el compromiso de vuestro Gobierno con la seguridad jurídica. Por su parte, los empresarios mexicanos conocen las oportunidades que ofrece la economía española. Hay pues, entre mexicanos y españoles, un sólido presente, pero sobre todo un gran potencial de futuro

Seguro que ese futuro por el que trabajamos y con el que nos ilusionamos nos depara incontables ocasiones para demostrar la madurez y el vigor de nuestra relación. Entre ellas, permítame mencionar una que está bien cerca: la conmemoración de los bicentenarios de las independencias iberoamericanas, a partir de 2010.

Y deseamos que esa conmemoración sea como dijo Carlos Fuentes, ?un diálogo entre América Latina y España para, más allá de los desastres de la guerra, recuperar la cultura mutua?; en ello ya estamos trabajando. Pero además el ?o los- Bicentenarios que nos llegan nos van a exigir plantearnos con audacia y ambición el futuro que queremos para el mundo de nuestros hijos, y sobre todo lo qué podemos aportar al mundo desde nuestro universo cultural y social Iberoamericano.

Concretamente, 2010 se presenta también como una ocasión idónea para revalorizar algunas figuras históricas que simbolizan lo mejor de aquello que nos une en el respeto a nuestras respectivas identidades. Figuras como la de Vasco de Quiroga, el ?Tata Vasco?, a quien se recordará con una magna exposición en esa fecha, y cuya obra a favor de los indios purépechas de Michoacán sintetiza lo mejor de los dos mundos.

Pero volvamos al presente, o al pasado inmediato, por que ayer vivimos en vuestra compañía, Señor Presidente y Señora, una jornada inolvidable precisamente en Michoacán, un Estado tan querido debido a su especial simbolismo histórico, pero también por el cariño y la hospitalidad que con que recibieron al grupo de 456 niños que, huyendo del fantasma de la guerra, encontraron en México una nueva vida.

Allí hemos aprovechado para reiterar el profundo agradecimiento de la sociedad española a la ciudad de Morelia, al Estado de Michoacán, a todo el pueblo de México por el noble gesto que demostró al albergar el exilio español.

Y termino dándole gracias de nuevo Señor Presidente, por la generosa invitación para realizar esta Visita que estoy plenamente convencido contribuirá a seguir avanzando por la senda del conocimiento mutuo, a impulsar el progreso de nuestros dos países y el avance de nuestras relaciones bilaterales.

Y ahora, permítanme, Señor Presidente, Señora, que, junto a la Princesa, levante mi copa para brindar por vuestra ventura personal, así como por el progreso y bienestar de los Estados Unidos Mexicanos.

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