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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena con motivo del XXX Aniversario del Círculo de Empresarios

Madrid, 19.12.2007

S

eñor Secretario de Estado,

Señor Presidente del Círculo de Empresarios,

Señores Presidentes de Honor

Señores Miembros de la Junta Directiva,

Señores Socios,

Señoras y Señores,

Gracias, Señor Presidente por sus generosas palabras y por la amable invitación del Círculo de Empresarios para celebrar con todos vosotros el Trigésimo Aniversario de su creación. Vaya por delante, por tanto, nuestra más cordial felicitación en este día tan importante.

Este aniversario es una efeméride que, como apunta el video conmemorativo que acabamos de seguir, se entrelaza con el profundo crecimiento económico, el bienestar social y la proyección internacional logrados por España en estos tres decenios, enmarcados en nuestro sistema democrático y en las Instituciones que consagra nuestra Constitución.

Al mismo tiempo, y desde el punto de vista económico, a lo largo de este período destaca la extraordinaria apertura y modernización de nuestra economía, multiplicada por nuestra presencia activa, como Estado miembro, en el proceso de integración europea, en el mercado único y en el área Euro.

Un escenario que ha estimulado y estimula la creciente y activa presencia de nuestras empresas en el mundo, desde Iberoamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, hasta las nuevas democracias centroeuropeas. Desde el Norte de África hasta los grandes Estados de Asia, como India o China.

Son éstos, avances y logros evidentes, obtenidos por la conjunción de esfuerzos en los que, de uno u otro modo, intervienen los sectores público y privado, las organizaciones sociales y los ciudadanos, además de las distintas Administraciones.

Dentro de estas coordenadas, el quehacer de los empresarios y especialmente de los que participáis en el Círculo, posee un especial peso y trascendencia.

Por una parte, desde el origen mismo de vuestra Asociación, habéis defendido la libre empresa, y, junto a ella, la iniciativa privada y la economía de mercado, como columnas vertebrales del crecimiento económico y social.

Por otra, habéis sabido elaborar sesudos y precisos análisis de amplio alcance, mediante el riguroso trabajo en equipo de vuestros Comités, cuyos acuerdos finales publicáis en documentos que difunden ideas y opiniones sobre asuntos de gran calado y actualidad, articulados desde una perspectiva empresarial y con vocación de servicio a la sociedad.

Una tarea cada vez más necesaria en una sociedad plural como la nuestra, que, además, se manifiesta abiertamente decidida a participar en el mundo económico globalizado del que formamos parte, asumiendo con ambición y confianza, como nunca antes, los nuevos retos y las grandes oportunidades que presenta.

Hace años que tengo el orgullo y satisfacción de participar con bastante frecuencia y mucho interés en Misiones y Ferias, Foros o Encuentros, en España y en el extranjero, para promover la actividad internacional de nuestras empresas. Un quehacer en el que también cuento, recientemente con el valioso apoyo de la Princesa.

En ese marco, la inversión tanto en innovación y desarrollo, como en capital humano, conforma el mejor instrumento para multiplicar nuestra competitividad, diferenciar nuestros productos, bienes y servicios, aumentar su valor añadido y acrecentar nuestra proyección exterior.

La innovación tecnológica, derivada de la relación entre los mundos académico y empresarial, sin olvidar el apoyo o impulso institucional representa la fuente de riqueza que define la moderna economía del conocimiento -y la que más puede crecer en el futuro inmediato-, al transformar el conocimiento científico en valor, en una oferta mejor adaptada a las necesidades del mercado y del consumidor.

Toda vez que nuestras empresas ya asumen de manera creciente proyectos tecnológicos avanzados y complejos, valoro muy especialmente los ambiciosos objetivos que el Círculo de Empresarios inspira en este ámbito. Unos objetivos que impulsan el dinamismo y la modernización ya demostrados por la sociedad y las firmas españolas.

Por su parte, la mayor inversión en capital humano constituye, sin duda, otro de los grandes instrumentos para aprovechar las oportunidades que nos ofrece el nuevo contexto económico internacional.

He puesto de relieve con frecuencia que las mayores capacidades de las que dispone nuestro país se encuentran en sus hombres y mujeres. Respaldar la preparación intelectual, estimular la formación continuada o el mejor conocimiento de la realidad internacional, constituyen grandes activos en la formación de equipos identificados con la empresa y, en último extremo, en el progreso de nuestro tejido empresarial.

En este plano, la voz del Círculo de Empresarios tiene, asimismo, un prestigio y autoridad propios, que os animo a multiplicar.

Tanto más, cuanto que éstos y otros temas, entre los que deben incluirse la protección del medio ambiente, el ahorro y eficiencia energética, el uso de tecnologías más limpias o la responsabilidad social corporativa, se encuentran entre aquéllos que nuestros ciudadanos consideran prioritarios a la hora de valorar a nuestras empresas.

Como indicaba antes, la transformación de la sociedad española en los últimos treinta años, la internacionalización de nuestra economía, la evolución de nuestra compañías en este periodo, y el papel que hoy desempeña España como octava potencia económica en un mundo globalizado, han contado con el concurso de todos. También de una sociedad civil cada día más activa y responsable.

Tengo la satisfacción de subrayar que El Círculo de Empresarios conforma, en tal sentido, una de las voces más autorizadas de nuestra sociedad civil por su destacada labor en estas tres décadas, contribuyendo con sus actividades y opiniones al mayor bienestar de España y de los españoles.

Una labor, desde la sociedad y para la sociedad, que merece nuestra gratitud más sincera.

Al igual que S. M. el Rey, cuando presidió la celebración de vuestro Vigésimo quinto aniversario, la Princesa y yo queremos felicitar muy cordialmente a los sucesivos presidentes, directivos y miembros de esta Asociación, por la permanente iniciativa de que han sabido hacer gala durante estos últimos treinta años desde la atalaya del Círculo de Empresarios, al tiempo que dedicamos un emocionado recuerdo a cuantos, de entre ellos, ya no están con nosotros.

Muchas felicidades de nuevo y muchas gracias.

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